Noel Ramírez Sánchez / Doctor en Derecho y Economía
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Crecimiento económico no es desarrollo económico, pero sin el primero nunca tendremos el segundo.  Todos decimos que debemos crecer más, incluso establecemos metas muy ambiciosas, pero muy pocos decimos cómo hacerlo.  Siempre he observado que cuando se empieza por las metas, en este caso especial, las mismas casi nunca se cumplen; por lo tanto, lo que debemos hacer es ponernos de acuerdo en las condiciones que son necesarias para maximizar el crecimiento posible.  Según el profesor de M.I.T., Rudi Dornbusch, a quien conocí en una de las reuniones anuales de FMI, “las llaves de la prosperidad son los mercados libres, el dinero sano y un poco de suerte” y a los que les interese este tema les recomiendo leer su libro bajo el mismo título.  Por otro lado, con frecuencia escuchamos que el crecimiento económico debe ser por lo menos superior al crecimiento de la población, aunque muchas veces para satisfacer las necesidades básicas de dicha población el mismo debe ser bastante mayor, ya que en un futuro no muy lejano, la población en esta región ya no será tan joven debido a los avances logrados en la expectativa de vida y a que sus tasas de natalidad y crecimiento cada día son menores. Ya las comunidades donde las personas viven un siglo se están volviendo cada día más comunes.  La semana pasada el doctor Juan Sebastián Chamorro me invitó a una conferencia sobre estos temas y los mismos me han dado mucho en que pensar.

Siempre se puede crecer más y aunque me consta que no es fácil, es posible hacerlo.  Por eso deseo recordar con ustedes las tan estudiadas y conocidas experiencias de los “Tigres del Asia” y en especial la de Corea del Sur.

Como recordarán, Corea del Sur en 1960, que venía de una guerra civil que dividió al país, tenía un ingreso percapita de tan solo unos US$80 y solo dos décadas después había alcanzado uno de US$1,600.  Estos resultados fueron posibles porque durante ese periodo, mientras la población crecía a una tasa promedio anual del 3%, el crecimiento promedio anual de la economía fue muy cercano al 10%.  

Recordemos que Corea del Sur era una economía muy pequeña y con un mercado doméstico muy limitado, por lo que su crecimiento tuvo que ser un crecimiento “hacia afuera”, basado en las exportaciones y las cuales, debido a su gran crecimiento, pasaron de representar el 5% de la producción nacional a representar el 35% durante ese mismo periodo.

Esto ya todos lo sabemos y también sabemos cómo fue que Corea del Sur logró este “milagro económico”.  Sin embargo, aunque cada caso es cada caso, siempre es bueno recordar estas experiencias.

Y ¿cómo fue que lo logró?

Si yo fuera un sociólogo,  les diría que este milagro fue producto del confucianismo y su ética por el trabajo y naturalmente, que esto fue importante; pero como soy medio economista, también creo que las políticas económicas jugaron un papel fundamental.

En primer lugar, Corea del Sur aprovecho una crisis nacional, que era la suspensión de la ayuda de los Estados Unidos, para transformarla en una gran oportunidad, ya que su liderazgo político reconoció el principio fundamental de que su popularidad dependía del bienestar económico de la población.

En segundo lugar, el liderazgo político comprendió que la única forma de sustituir la ayuda extranjera era atrayendo masivamente la inversión extranjera privada y apoyando al sector privado nacional.  Pero también sabía que el mercado doméstico no era suficiente para lograr ese objetivo.

En tercer lugar, para lograr este objetivo estableció una fuerte alianza con los sectores productivos y especialmente con los sectores exportadores, garantizándoles su inversión y estableciendo unas “reglas del juego” que promovieran su rentabilidad.  Incluso realizó acuerdos con empresas específicas, con metas e incentivos claramente definidos, de los cuales uno de los principales era que “no se exportarían impuestos”.

En cuarto lugar, las “reglas del juego” eran la estabilidad monetaria, la reducción en la protección arancelaria, salarios competitivos y una política cambiaria que garantizara una tasa de cambio real competitiva.  Por lo tanto, se eliminó la alta protección arancelaria y la política de mantener una tasa de cambio sobrevaluada que abarataba la importaciones pero penalizaba a las exportaciones.

En quinto lugar, se priorizó la inversión en infraestructura y en educación, la cual aún hoy continúa siendo un modelo a estudiar, tanto por su cobertura como por su calidad.

Y en quinto lugar, tuvieron un poco de suerte, ya que en esa época el mercado internacional se encontraba en buenas condiciones.

Naturalmente que esta explicación de lo que ocurrió con Corea del Sur no le hace justicia a esa rica experiencia.  Sin embargo, debido a que abunda la literatura sobre este particular, nuestro objetivo ha sido solo motivarlo a pensar en cómo podemos crecer más,  ya que solo así nos podremos retirar tranquilos y nuestros hijos y nietos podrán desarrollarse profesionalmente en esta región y para mí, que tengo el concepto de “tribu”, eso es muy importante. 

nramirezs50@hotmail.com

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