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Richard Taylor es uno de los muchos nicaragüenses que trabajan en las chatarreras. 

Comenzó a trabajar en este negocio hace aproximadamente cuatro años. “A mi jefe lo conocí en un gimnasio de boxeo. Yo estaba desempleado y él me dijo que me podía dar trabajo y así me inicié en esto”, comentó Taylor.

Richard es padre de dos hijos y tiene que trabajar para sustentar a su familia. Cuenta con el apoyo monetario de su esposa, quien trabaja para la misma empresa que él, como doméstica.

Inicia sus labores por la mañana, ya que algunos de los vendedores de chatarra llegan a dejar sus productos desde temprano, para aprovechar el resto del día recolectando más residuos.

Las exportaciones de productos reciclables de Nicaragua, pese a que han tenido una caída de 19.4% este año, han generado más de US$19.6 millones entre enero y agosto último.

David Narváez, presidente nacional de la Red de Emprendedores Nicaragüenses del Reciclaje (Rednica), dice que el reciclaje tiene varios aportes para el país, desde el ecológico hasta el económico.

Narváez opina que en Nicaragua se debería de invertir más en la industria del reciclaje, para no exportar la materia prima, que al final regresa con un valor agregado, “que a veces es más del 100% de lo que pagaron por la materia prima”, asegura Narváez.

Ingresos

Según el Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), del 1 de enero al 30 de agosto de 2015 se exportaron 80.5 millones de kilogramos en derivados del reciclaje, como chatarra, desperdicios de papel, vidrios, entre otros, lo cual generó US$24.3 millones.

Sin embargo, en el mismo período de este año se han exportado 77.9 millones de kilogramos, con un valor de US$19.6 millones.

“Este rubro es muy positivo, muy importante para nuestra nación, más ahora que se está abriendo espacio en el sector turismo”, expresó David Narváez. 

“Esto es una cuestión del ganar-ganar. Por ejemplo, si a los recicladores de base se les permite una recolección seleccionada, separar los residuos desde la fuente (desde cada hogar, desde cada empresa, desde cada negocio), nosotros estaríamos aportando más”, agregó.

Dificultades

“Lastimosamente, por no ser un país industrializado Nicaragua, esto tiene que ir a parar a China Taiwán, a El Salvador, y a otros países y no estamos aprovechando esto, que deberíamos de llamarle materia prima. Por ejemplo, en Brasil hay casi un millón de recolectores de residuos reciclables, y esas cooperativas ya están totalmente industrializadas. Ellos procesan el PET (es un tipo de plástico utilizado mayormente en los envases de bebidas, en especial botellas de agua, y en textiles). El reciclaje de PET tiene una gran importancia dentro de los plásticos, por su presencia masiva, y lo convierten en camisas, o sea que les damos el polyester para elaborar estos productos, que luego nos los envían con el valor agregado”, señala Narváez.

El presidente de Rednica menciona que para ellos es importante que a este tema se le dé un seguimiento más continuo. “Cuando se habla del reciclaje se refiere a la transformación que se le pueda dar a la materia prima, pero lamentablemente aún no tenemos la industria”, afirma Narváez.

En Nicaragua hay unos 13,500 recicladores de base, según un estudio realizado con la UCA. 

“Actualmente estamos realizando un mapeo y tenemos nueve cooperativas ya organizadas. En lo que falta del año al 2017 queremos tener organizadas 24 cooperativas a nivel nacional”, comenta Narváez, quien se pronunció además a favor de “dignificar la labor” de los recolectores.

“A mí me pagan diario entre C$150 a C$200, en dependencia de mi trabajo, cuando está buena la compra de material nos pagan bien”, comenta Taylor.

La Chatarrera La Subasta tiene tres sucursales. 

En una de ellas trabaja José Romero y 31 personas más. Con esos empleos se benefician aproximadamente unas 60 familias directamente. A parte están los vendedores de material reciclable a quienes ellos les compran.

El presidente de Rednica, sin embargo, refirió que si bien hay chatarreras como esa que generan empleos, el resto de personas que trabajan en ese sector se dedican a la recolección en vertederos o basureros, sin las medidas de protección adecuadas. 

Por ello es que están promoviendo “cooperativas de autogestión del reciclaje y que una vez que ellos logren tener su personería jurídica, en base a la ley 499, que pasen de lo informal a lo formal, para que puedan en el futuro adquirir algún tipo de prestación”, enfatiza Narváez.

Para Narváez, ese trabajo debería de ser más valorado por la sociedad en general. 

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