•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

“La roya nos asustó mucho”, dijo ayer Blanca Molina, gerente general de la Unión de Cooperativas Agropecuarias (UCA San Ramón), a cuatro años, aproximadamente, de que el brote de esa plaga devastara una buena parte de los cafetales de Centroamérica, incluidos los de Nicaragua.

La roya, para los expertos, es uno de los ejemplos más palpables y significativos de cómo el cambio climático puede afectar a la caficultura.

“Tenemos el ejemplo de la roya. Pensamos que eso fue un resultado del cambio climático. No solamente del cambio climático, pero sí vemos que las temperaturas han subido, ha habido cambios en las épocas de lluvias y todo eso. Eso ha promovido que haya más roya y sabemos que eso sí está afectando mucho a la producción y a la vez a los ingresos de los productores”, explicó Carolyn Barker-Villena, directora regional de la organización Lutheran World Relief para América Latina, que trabaja con alrededor de 1,000 productores en Nicaragua.

La representante de UCA San Ramón, una unión de cooperativas que reúne a 12 cooperativas de productores de café del norte de Nicaragua, dijo que aunque los caficultores siempre han convivido con la roya en sus cafetales, el “ataque agresivo” de la plaga, en el 2012, los obligó a renovar sus plantaciones y a cambiar a variedades más resistentes, pero dejó sin ingresos a muchos caficultores, dado que el café es un cultivo que produce a los tres o cuatro años.

“Además con el crecimiento de las temperaturas, hay zonas donde ya no va a ser posible la producción de café en el futuro. Y eso se está viendo ahora mismo. Hay productores de café que ya están cambiando su producción, porque ya no pueden producir café en sus fincas”, afirmó Barker-Villena.

Más: Grandes productores del grano de oro

Opciones

Los caficultores, sin embargo, tienen algunas opciones para hacerle frente a ese panorama que se presenta del cambio climático.

“La verdad es que no podemos cambiar el clima, ni las temperaturas. Entonces hay que buscar otras oportunidades. Hay que diversificar las fincas. Hay que ver qué otras posibilidades hay para esos productores y que tengan un ingreso sostenible”, sostuvo la representante regional de Lutheran World Relief.

En ese sentido, los expertos consideran que la diversificación de las fincas es importante para la caficultura porque garantiza en primer lugar la seguridad alimentaria y otros ingresos a los productores, y en segundo lugar el mejoramiento de suelos y agua, que son indispensables para la producción del rojito.

“La diversificación de las fincas es algo muy importante para no ser tan dependiente de la producción de café, pero además, de cara al cambio climático hay que ver cuáles son las mejores opciones para mejorar las variedades de café y el manejo de las fincas”, manifestó Barker-Villena.

También: Productores invierten en asistencia técnica

EjemploProductores participan en foro

“Por lo menos, nosotros en la cooperativa estamos trabajando todo el tema agroecológico, que tiene que ver con el tema de mejoramiento de suelos, con el tema de mejoramiento de agua, variedades adaptables (al cambio climático)”, explicó Blanca Molina, de la unión de cooperativas UCA San Ramón, que trabaja con un poco más de 400 productores de café, en aproximadamente 1,050 manzanas de tierra.

“Estamos trabajando también en la parte de la diversificación. Los productores teníamos la costumbre de que si teníamos café (en nuestras parcelas), era solo café, o sea lo que se llama monocultivo. Ahora estamos trabajando mucho con el tema de seguridad alimentaria, que consiste en tener huertos o sistemas agroforestales. Por ejemplo, combinar con árboles que también nos den alimentos y que aporten nitrógeno y potasio al suelo. También árboles que sirven de protección de las fuentes de agua. Estamos trabajando de una manera más diversificada que antes”, subrayó la representante de productores.

Molina mencionó que han sembrado en sus parcelas aguacate, cítricos, anona, guaba, entre otros árboles frutales.

Agregó que siempre hay resistencia de algunos productores, pero la mayoría de los productores de esa unión de cooperativa está enfocado en mejorar sus fincas, diversificando su producción.

Recursos naturales

Angélica María Giraldo, de Lutheran World Relief Colombia, manifestó que los resultados, con la intervención de esa organización en la caficultura de su país, han sido muy interesantes desde el punto de vista de la recuperación y conservación paulatina de los recursos naturales como soporte de los medios de vida del campesino.

“Un campesino sin agua y sin suelo no es nada. Él puede tener la genética, la variedad, los insumos químicos o biológicos, la asistencia técnica, pero si no tiene agua y suelo estamos totalmente convencidos de que no puede producir café”, refirió.

Y coincidió en que “para hacerle frente al cambio climático es muy importante dejar de pensar en monocultivos”. “Siempre debe haber un cultivo biodiverso, un cultivo acompañado por el componente forestal y un entrenamiento de campesino a campesino, si no no se va a lograr hacerle frente al cambio climático”, sentenció. 

Lutheran World Relief y la Comunidad de Aprendizaje para la Inversión Privada en Agricultura Climáticamente Inteligente “Feed the Future” están realizando en Managua el foro “Construyendo Resiliencia en Comunidades que dependen del Café en Centroamérica y El Caribe”, el cual concluye hoy. 

2.1 millones de quintales del rojito exportó Nicaragua en el ciclo 2015-2016.

348.4 millones de dólares generaron las ventas de café.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus