MGR. Theódulo Báez Arguello
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La Ley de Concertación Tributaria (LCT) y su Reglamento, crearon una división conceptual y técnica del Impuesto sobre la Renta, estableciendo tres tipos de rentas: Rentas del Trabajo, Rentas de Actividades Económicas y Rentas de Capital y Ganancias y Pérdidas de Capital.

Las Rentas de Capital se subdividen en Rentas de Capital Inmobiliario y Rentas de Capital Mobiliario, siendo de manera general, todo ingreso por la explotación de un activo, ya sea inmueble o mueble.

Además, el artículo 15, Numeral 2 del Acápite I, de la LCT, define como Rentas de Capital Mobiliario, las provenientes de elementos patrimoniales diferentes del inmobiliario, tales como utilidades, excedentes y cualquier otro beneficio pagado en dinero o en especies. Asimismo, se incluyen la explotación de bienes incorporales o intangibles, tales como franquicias o patentes. Es decir, son aquellas provenientes de la explotación de un bien mueble corpóreo o incorpóreo.

La disyuntiva actual radica en la clasificación de las utilidades, excedentes o dividendos, dentro de la categoría de bienes muebles corpóreos o incorpóreos, ya que dicha clasificación afectaría la tasa efectiva de Retención Definitiva a aplicarse, pudiendo ser el 10% o 5% para residentes y de 15% o 7.5% para no residentes, dependiendo de la base imponible que se considere.

Dicha disyuntiva se vuelve más obscura al leer el numeral 5 del artículo 12 del Reglamento de la LCT, que establece como incorporal las rentas de capital mobiliario proveniente de activos intangibles cuya explotación genera intereses, dividendos, utilidades o participaciones.

Se ha planteado por algunos, que los dividendos o ganancias derivados de acciones en Sociedades son Rentas de Capital Mobiliario Incorporales, premisa que deriva de una mala lectura e interpretación del artículo citado.

Claramente observamos que los dividendos son ingresos provenientes de la explotación de un bien específico y físico, la acción, por consiguiente, es renta percibida por la explotación de un activo mueble y tangible.

Para evitar interpretaciones, debemos remitirnos al artículo 1 de la Ley General Títulos Valores, el cual expresamente establece que representan cosas muebles corporales de carácter mercantil.

No cabe duda que la acción es un título valor y que por ley es un bien mueble corporal, por tanto, cualquier beneficio derivado de la misma será considerado como proveniente de la explotación de este bien, el dividendo es una renta proveniente de la explotación de una acción (bien mueble y corporal).

Si nos remitimos a lo estipulado en el artículo 12 del Reglamento de la LCT, debemos insistir en que no existe contradicción con lo planteado, puesto que es claro al establecer como Rentas de Capital Mobiliario Incorporal, las que provengan de:  activos intangibles cuya explotación genera rentas de capital consistentes en intereses, dividendos, utilidades o participaciones.

Es decir, aquellos dividendos generados por la explotación de un activo intangible, se deberán considerar como tal, no podemos interpretar que todos los dividendos o utilidades son Rentas de Capital Mobiliario Incorporal, sino que dependerá del activo explotado.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus