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El yuan entró ayer en el club cerrado de las monedas de referencia del FMI, pero China deberá acelerar las reformas financieras y la apertura de los mercados para convencer realmente a los inversores extranjeros, porque la divisa sigue siendo difícilmente convertible y está sujeta al intervencionismo inveterado de Pekín.

A partir del sábado, la divisa china, el renminbi, es oficialmente parte integrante de la unidad de cuenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), los Derechos Especiales de Giro (DEG), cesta en la que ya figuran el dólar, el euro, la libra esterlina británica y el yen japonés.

Peso

El peso de la moneda china en la cesta de divisas será del 10.92%, por encima del yen japonés o de la libra esterlina, cuyo peso será del 8.33 y 8.09 por ciento, respectivamente, informaron medios estatales de ese país.

Esta “etapa histórica” para la internacionalización de la divisa “confirma los logros de China en el desarrollo económico, así como los frutos de las reformas y de la apertura de su sector financiero”, comentó el banco central del gigante asiático (PBOC) en un comunicado.

“Se trata de un símbolo”, indicó a la AFP Mitul Kotech, analista de Barclays. “Para Pekín, es un paso adicional para que el yuan se imponga como divisa de reserva”.

Los miembros del FMI reciben cuentas en DEG, que pueden, en caso de necesidad, ceder a cambio de una de las divisas que conforman la canasta.

La integración del yuan podría así acelerar la diversificación de reservas de los bancos centrales y fondos soberanos, aunque estos últimos “no estén obligados a ajustarse estrictamente a la composición del DEG”,  estimó por su parte Dariusz Kowalczyk, analista del Credit Agricole.

Kowalczyk anticipa un aumento de sus reservas en yuanes de 25 a 30,000 millones de dólares a mediano plazo. Según Bloomberg, el mercado de obligaciones en yuanes podría atraer hasta un billón de dólares en cinco años.

Pero a pesar de su ingreso en la canasta, “el yuan no conquistó aún el estatus de ‘divisa de reserva’”, insistió este sábado Simon MacAdam, analista de Capital Economics.

Demanda aún prudente 

“En la práctica, lo que hace decidir a los bancos centrales, es la certeza de que la moneda pueda venderse fácilmente si es necesario”, explicó.

Pero en este caso, “los responsables de reservas de cambio lo pensarán dos veces antes de atarse a la divisa de un país en donde las autoridades intervienen en su moneda cuando quieren”, señaló Julian Evans-Pritchard, para quien “el impacto será mínimo en la demanda de activos en renminbi”.

El yuan no es plenamente convertible. Solo puede fluctuar frente al dólar en una horquilla de 2% de una cotización fijada por el banco central.

El banco central organizó en agosto de 2015, una repentina devaluación de 5%, y en enero, rebajó la cotización durante ocho sesiones consecutivas, haciendo temblar a los mercados mundiales.

El PBOC recurrió luego a sus colosales reservas de cambio para comprar yuanes y sostener la moneda, que cotiza hoy en su nivel más bajo frente al dólar desde 2010.