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Hace seis meses Heberto Rivas y Mayerling Gurdián, un matrimonio originario de San Juan del Río Coco (Madriz), decidieron crear su negocio Café Gourmet De La Finca y apostaron por ofrecer café especial en Managua. La idea que les surgió fue que además del producto, los clientes pudieran vivir la experiencia que conlleva la producción del rojito.

Ellos tienen una finca cafetalera de 15 manzanas y hasta 2012 solo exportaban el grano a la costa este de Estados Unidos. “Hemos venido avanzando poco a poco, hemos venido rompiendo brechas, porque el consumo de café en Nicaragua cada año sube. Ya la gente está apreciando un poco más la calidad del café”, dice Rivas.Heberto Rivas.

Para hacer crecer el negocio la esposa de Heberto dejó un puesto importante en una empresa internacional. Él se dedica a los procesos de producción del café, mientras que ella se ocupa del área culinaria de Café Gourmet De La Finca. Ambos sueñan con sacar un doctorado en café en Portland, Estados Unidos, y desarrollar esta industria en Nicaragua.

“Tenemos 15 manzanas. Son pocas, porque de donde venimos es común (encontrar) fincas de 400 manzanas. Con esa cantidad estamos saliendo adelante. Tenemos pocas áreas de café, pero soñamos en grande. Con poca área, estamos generando empleo, estamos construyendo un sueño, como el de los baristas”, cuenta Rivas.

"Nosotros producimos, tostamos y distribuimos café, eso nos marca. Somos aproximadamente seis personas y en la finca 15 personas, en tiempo de cosecha andamos en 80 personas durante dos meses en recolección del grano", agregó.

Rivas es agrónomo y ha trabajado en la industria del café, en tanto su esposa es ingeniera en computación.  

¿Cuál es el giro de negocio que tiene Café Gourmet De La Finca?

Es una tienda de café fino. Nosotros trabajamos el café de manera diferente. Somos muy cuidadosos, porque consideramos que el café es un estilo de vida.

No vemos el café de una manera comercial. Eso conlleva a que hagamos diferentes procesos, que hagamos lo correcto para poder tener una café de calidad.

¿Cómo surge la idea de montar un negocio de este tipo en un país donde no hay una cultura de tomar café de una manera distinta?

En (Café Gourmet) De La Finca nosotros ya somos la cuarta generación de la familia involucrada en el negocio del café. Inició hace más de 100 años. Comenzó mi bisabuelo, continuó mi abuelo, pero nosotros somos los primeros en la familia, que le estamos dando un valor agregado a la producción.

Hasta 2011 nosotros exportábamos la materia prima. En el 2012 decidimos crear esta empresa y es a partir de ese año que hemos venido trabajando y transformando lo que producimos en nuestra finca.

¿Quiere decir que ustedes mandaban el grano?

Exportábamos el grano verde a la costa este de los Estados Unidos y a partir de 2012 fue que decidimos compartir con las familias nicaragüenses un buen café. Hemos venido avanzando poco a poco, hemos venido rompiendo brechas, porque el consumo de café en Nicaragua cada año sube. Ya la gente está apreciando un poco más la calidad del café. Eso es lo que nosotros hemos venido notando, porque cuando vienen a la cafetería, conversamos con ellos y ya no le das un mal café fácilmente a ellos porque lo notan inmediatamente.

¿Qué dificultades encontraron en el camino de la industrialización?

Fue muy difícil, porque una cosa es producir el café a nivel básico, en la finca y otra cosa es industrializarlo. Son dos cosas muy diferentes. Esto nos obligó leer,  aprender,  capacitarnos,  buscar contactos en el medio y que tienen conocimientos y que han aportado a que seamos lo que hoy en día somos como empresa. Eso nos impulsó a que nosotros pasáramos de ser un productor de materia prima a ser unos procesadores y distribuidores de café fino.

¿Cuál es el proceso que hacen con el café?

Producimos el café, lo procesamos, lo empacamos y lo distribuimos a diferentes empresas de Managua y también brindamos asesoría a cafeterías, capacitamos a baristas de una manera diferente en cuanto al tueste y cataciones. Una de nuestras metas es ser los formadores del modelo de baristas en Nicaragua.

¿Cuánto importancia le dan a los baritas?

Para nosotros el barista debe de saber tostar, catar, conocer los procesos que lleva el café en la finca para que él pueda transmitir esa experiencia al cliente cuando elabora una bebida. Se debe apropiar del grano. El barista es el puente entre el cliente y el productor, por tanto tiene que conocer los hábitos de consumo de los clientes, como las maneras de producción del café.

¿Qué retos enfrentaron al establecer una cafetería de cafés especiales?

Como empresa tenemos cuatro años aproximadamente y como cafetería estamos cumpliendo seis meses, lo que nos ha conllevado una serie de experiencias bastante rica, porque esto ya es otra parte de la cadena. Nosotros estamos llevando toda la cadena hasta llegar al cliente final y eso implicó estudiar, capacitarnos y estar en constante investigación sobre el comportamiento del café.

Cada vez están viniendo más personas y vienen por la experiencia de tomar un buen café y es algo curioso porque aquí en Managua hay una oferta de café bastante grande.

¿De dónde viene este café?

Nosotros lo cultivamos en San Juan de Río Coco. Allí cultivamos el café y nosotros también producimos miel, polinizamos el café con abejas. Eso lo hacen los colombianos desde hace más de 30 años. Tenemos 15 manzanas, aunque son pocas porque es común de donde venimos (encontrar) fincas de 400 manzanas. Con esa cantidad estamos saliendo adelante. Tenemos pocas áreas de café, pero soñamos en grande. Con poca área estamos generando empleo, estamos construyendo un sueño, como el de los baristas.

¿Qué encuentra el cliente en Café Gourmet De La Finca?

La gente no solo vienen a tomar café, pues estamos promoviendo el consumo de buenos cafés y que vivan una experiencia, que pasen a ver el tostado, los granos y es ahí donde empieza una relación bastante cercana. Generamos confianza con el cliente, estamos trayendo a más personas por recomendaciones de otros, nosotros nos hemos puesto una misión de promover el café de Nicaragua y trabajarlo de manera diferente.

¿A cuántas personas emplean?

Nosotros producimos, tostamos y distribuimos café, eso nos marca. Somos aproximadamente seis personas (las que trabajamos en el negocio) y en la finca 15 personas. En tiempo de cosecha, durante dos meses, unas 80 personas trabajan en la recolección del grano.

¿Cómo ve el mercado de las cafeterías de café especial?

Es bastante interesante. Está creciendo, pero lo que estamos viendo es que el crecimiento se da, porque la gente anda buscando mejores cafés. Ya no se conforma con el café tradicional que le ofrecen, buscan experiencias.

Es un reto porque la industria tiene que estar preparada para enfrentarlo. Eso te demanda adquirir equipos y formar capital humano y esa la parte es la más difícil, porque actualmente a la gran mayoría de los baristas les hace falta formación para llevar ese nivel de experiencia.

¿A qué tipo de formación se refiere?, ¿Nicaragua no tiene escuela?

Hay una Escuela Nacional de Hotelería que te da capacitaciones sobre barismo,  pero es la parte básica. El barista tiene que aprender más en una cafetería. Ahí es donde se forma un profesional del café, y eso ayudará a empujar la industria. Cada vez hay gente más interesada en cafés especiales y pregunta sobre particularidades como: ¿de dónde es?, ¿cuál es el proceso?. Son preguntas comunes en Estados Unidos, pero no en Nicaragua, pero aquí ya se está comenzando a dar eso. Tenemos que estar preparados a mediano plazo, pero hay que mejorar la calidad del café de Nicaragua.

¿Aspiran extenderse a otros departamentos?

Lo hemos pensado. Ya nos han salido varias propuestas de personas que nos visitan y se quedan encantados con el concepto. Pero estamos enfocados en mejorar la calidad, en mejorar procesos. Vamos a crecer aquí mismo donde estamos, porque nuestra visión de crecimiento es que si logramos abrir otra cafetería en otro lugar hay que dar la misma experiencia. Antes de abrir, primero necesitamos un personal súper calificado. Nuestro concepto de calidad es el recurso humano,  por ahora estamos concentrados en desarrollar esta empresa, capacitar al personal,  para que en un mediano plazo cumpla las exigencias de cualquier paladar en términos de café.

¿Cuáles son sus aspiraciones?

Uno de los objetivos es continuar formándonos para ir a Portland, Estados Unidos, para sacar un doctorado en café, para ser un doctor en café. Queremos aprender más para escalar en cuanto a conocimientos. Estamos en esta industria para desarrollarla, no para vivir de ella.

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