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Son muchos los proyectos que han surgido de la idea emprendedora de un universitario entusiasta. El estudio de diseño Mün nació cuando María José Luna pensó en diseñar piezas mobiliarias y esculturas de material reciclado a base de chatarra, para su clase de Emprendedores de la Universidad Americana. 

Un año después de graduarse y de haber tenido su primera experiencia laboral, la arquitecta de 28 años, emprendió junto a sus socios (Verónica y Jemax Luna) la empresa familiar. 

Sin embargo, no fue hasta hace un año que la empresa incorporó el vidrio como materia prima para la elaboración de joyería y accesorios del hogar. Luna cuenta que el vidrio artesanal se trabaja bajo la técnica de vidrio fusionado y termoformado, que consiste en unir el vidrio a altas temperaturas, permitiéndoles crear nuevos diseños gracias a la plasticidad del material.

“Hemos creado una línea que utiliza vidrio reciclado de envases como materia prima para crear piezas de alta calidad con diseños originales, bajo una filosofía y un proceso amigable con el medio ambiente”, admite Luna.

Para esta emprendedora tenés que involucrarte en todo lo relacionado a tu empresa. “No solo conocer tu disciplina sino que también tenés que hacer que tu empresa sea sostenible económicamente. Toca aprender un poco de mercadeo, mercadeo digital, atención al cliente y un poco de recursos humanos. Entonces mi consejo sería darle valor a cada aspecto de tu negocio”.

¿Cómo se te ocurrió la idea de poner en marcha tu empresa?

Comencé diseñando mobiliario metálico a base de chatarra para mi clase, sin embargo, al concluir la carrera me quedé con el sabor de querer ejecutar todas esas ideas que había propuesto en mi proyecto y transformarlas en una empresa. No tenía idea cómo hacerlo y entonces comencé a aprender soldadura, paralelamente estaba trabajando en un estudio de diseño, donde tenía cierta flexibilidad que me permitió emprender mi proyecto desde una página de Facebook donde colgaba fotos muy artísticas que causaron el interés de la gente en Mün.

¿Con qué capital inicial contaste? 

Mi hermano y yo somos socios productivos y mi mama ha sido una de las socias capitalistas, además de llevar la parte administrativa. Arrancamos prácticamente con un capital intelectual aparte de mobiliario que ya teníamos, y hemos ido creciendo en software (para el desarrollo de maping y arquitectura audiovisual), además de maquinaria y herramientas para la producción de mis productos.

Lo que nos ha ayudado es que siempre invertimos todo lo que se vende, nosotros tenemos salarios bien básicos y hasta ahora, porque al inicio no los teníamos. 

Uno de nuestros capitales semillas ha sido el premio del BID en el concurso Green Innovation, Mün ganó el primer lugar entre 744 propuestas jóvenes para adaptación y mitigación al cambio climático. Con este premio hemos podido comprar más tecnologías y paralelamente un año antes ganamos el cuarto lugar para TecnoServe, el cual nos permitió comprar nuestro horno de vidrio fusionado.

¿Hiciste un plan de empresa antes de empezar?

Al comienzo realmente no hicimos un plan, sino que fue por puro entusiasmo, tiene desventajas pero hemos aprendido en el camino, probablemente si hubiéramos hecho este plan desde el día cero hay decisiones que no hubiéramos tomado o hay productos que no hubiéramos tirado porque no hacés el correcto marketing de investigar al cliente. 

¿Y para comunicarte con tus clientes?

Con nuestros clientes utilizamos mucho las redes sociales y los medios de comunicación que se han interesado en nuestra propuesta.  Foto: Cortesía

¿Qué te ha aportado esos premios que has recibido con tu proyecto?

Por suerte hemos podido hacer inversiones, pero una de las mejores cosas que he aprendido es a hacer alianzas estratégicas, platicar y conocer gente, algunos premios me han llevado a otros países, a tener pláticas con personas que están emprendido en favor al medioambiente, por ejemplo, la semana pasada estuve en Panamá en el Foro Latinoamericano de Carbono porque nos invitaron a los jóvenes ganadores del BID, aproveché para dar a conocer mi proyecto con todas las personas que platiqué para poder recibir de ellos todas las ideas que no se me habían ocurrido, o anécdotas de gente que tal vez en otros países están haciendo cosas parecidas entonces la parte que más aporta este tipo de premios creería que son las personas con las que podés conectarte y los vínculos que podés hacer. 

Contame, ¿qué valor le da estos nuevos productos a tu empresa? 

Sumamente emocionada por muchas razones, una porque es algo súper innovador en Nicaragua, nadie más lo está haciendo, y dos porque es una línea que queremos hacerla 100% sostenible, en el sentido de buscar alternativas para la utilización de energía renovable, eso es algo que queremos hacer en un futuro. Me encanta también porque creo que estamos desarrollando algo que se va a usar mucho y lo va a usar la gente. El vidrio es el único material que es 100% reciclado, también eso me emociona mucho, el poder poner en manos de mis cliente y joyerías, el que ellos ocupen productos con este trasfondo.

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