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El Banco Mundial (BM) proyectó ayer que Nicaragua crecerá este año 4.3 por ciento, una tasa inferior al 4.5 por ciento que anunció el Fondo Monetario Internacional (FMI) el pasado martes en Washington. 

En tanto, para el próximo año el organismo financiero internacional eleva su proyección a 4.5. A la cabeza del crecimiento de la América Latina en 2017 estarán República Dominicana (7.7 por ciento), Panamá (5.6 por ciento) y Nicaragua.

El Banco Central de Nicaragua (BNC) mantiene perspectivas favorables para este año al proyectar un crecimiento económico del PIB entre 4.5 y 5 por ciento. El dinamismo continuará soportado por las actividades de comercio y servicios.

La proyección hecha el miércoles por el FMI apunta a que la economía centroamericana crecerá 3.9 por ciento en 2016, mientras que el BM considera que América Central, México y el Caribe se mantendrán estables durante este año.

“Los ajustes macroeconómicos a un nuevo equilibrio de bajos precios de commodities y un menor crecimiento en China se concentran en los países de Sudamérica, aunque varias economías de América Central y el Caribe enfrentan desbalances fiscales preexistentes”, dice el BM.

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Gran giro

El Banco Mundial abogó ayer por un "gran giro" que consolide el crecimiento esperado para 2017 en Latinoamérica tras una recesión este año provocada por la caída del precio de las materias primas y la falta de reformas estructurales y de nuevos sectores productivos orientados a la exportación.

América Latina terminará el año 2016 en contracción de 1.1% para iniciar una recuperación en 2017, aunque esa reanudación del crecimiento deberá estar apoyada en una expansión de su capacidad exportadora, de acuerdo con el informe semestral del Banco Mundial para la región.

"La desaceleración regional parece estar llegando a su fin y se espera que la tasa de crecimiento promedio se vuelva positiva en 2017", para alcanzar un 1.8%, expresó el economista jefe del BM para América Latina, Augusto de la Torre.

De la Torre recomendó explorar una mayor integración regional, un cambio productivo hacia sectores exportables y una demanda interna menos dependiente del consumo.

De la Torre recordó que el impacto de la caída de los precios de las materias primas y otros factores externos han venido lastrando a las economías latinoamericanas que deben abordar cambios para consolidar el esperado repunte de 2017, que será generalizado a excepción de Venezuela, el gran enfermo de la región.

Transición

La menor demanda de China y de otras economías internacionales y el aumento de los tipos de interés en Estados Unidos han afectado a las posibilidades de crecimiento en toda Latinoamérica, región para la que el BM recomienda la transición hacia un nuevo paradigma económico.

Brasil, la gran economía regional, volverá al crecimiento el año próximo, pero el Banco Mundial considera que es necesaria una reforma fiscal compleja, que tiene un gran componente de consenso político.

Con respecto a México, el economista jefe del BM para Latinoamérica opinó que la falta de un crecimiento más sólido pese a las reformas ya abordadas es uno de los "grandes misterios".

Entre los casos de éxito, el informe destaca a Perú, que ha conseguido apuntalar el crecimiento con una moneda estable. 

Además, a excepción de Chile, Perú y Paraguay, todos los demás países necesitan ajustes fiscales en cierto grado, mientras que Brasil, Colombia y Uruguay deben tomar medidas para fomentar el ahorro.

Integración

Según el informe, para las economías suramericanas será muy importante fortalecer la demanda externa con la incorporación de nuevos sectores exportables que complementen a los de materias primas que, opinó De la Torre, sufren una "caída de los precios bastante permanente".

"La integración regional puede generar una región más eficiente (...) El vecindario necesita más integración para integrarnos mejor en el mundo", expuso De la Torre como una de las recetas para un mayor potencial de crecimiento latinoamericano.

Paradójicamente, este punto de inflexión de una región con más necesidad de proyección exterior se da cuando en Estados Unidos y países como el Reino Unido hay corrientes políticas hegemónicas abogando por un mayor proteccionismo.

Otra de las recetas propuestas por el BM es basar la demanda interna más en la inversión y algo menos en el consumo, como ocurre en los países asiáticos, con la constancia, señaló De la Torre, "de que somos latinos, no asiáticos".

Entre los riesgos para que la recuperación latinoamericana no se consolide, De la Torre destacó la posibilidad de que el comercio internacional no se recupere, que el crecimiento de China no sea el esperado y, en general, la demanda externa reduzca el espacio para reformas macroeconómicas.

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