Noel Ramírez Sánchez
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Buffett y Gates son dos de los hombres más ricos del mundo y ninguno de ellos heredó un gran capital.  Ambos han dicho que heredarán la mayor parte de sus fortunas, no a sus hijos, sino a proyectos de filantropía.  Buffett ha dicho que a sus hijos les dejará lo suficiente para que hagan lo que deseen, pero no tanto que deseen hacer nada.

Buffett, luego de graduarse de Wharton, donde dicen que sabía tanto o más que sus profesores, quiso ingresar a la escuela de negocios de la Universidad de Harvard y fue rechazado, lo cual fue una bendición, ya que ello le permitió estudiar en la Universidad Columbia con el profesor Ben Graham, padre de las finanzas corporativas. 

Gates fue aceptado en Harvard, pero se aburrió y se retiró antes de graduarse y se fue a fundar Microsoft.  Sin embargo, hoy ambos son invitados frecuentemente por la Universidad de Harvard para ofrecer conferencias a los estudiantes y profesores y discursos de graduación a los graduandos.

Buffett y Gates tienen muchas cosas en común, ya que ambos son brillantes y exitosos, pero tienen una gran diferencia ya que a Gates le gusto crear y administrar una empresa muy complicada, Microsoft; en cambio a Buffett lo que le gusta es invertir en empresas muy sencillas y muy predecibles, como Coca-Cola.  Pero a Buffett no le gusta administrar y tan es así que cuentan los que le conocen que ni siquiera tiene una agenda para reuniones – esto lo confirma Gates.  Lo que le encanta a Buffett es leer estados financieros y según el mismo Buffett, prefiere leer estos aburridos documentos –que el disfruta mucho- que leer “playboy”, pero ello le ha permitido estar siempre listo para tomar una decisión rápida cada vez que alguien le ofrece vender alguna empresa. 

Pues bien, en 1995, Roger Lowenstein escribió la primera biografía de Warren, “Buffett: the making of an american capitalist”, y motivado por la lectura de este libro, Gates, en 1996 publicó un artículo en la Harvard Business Review, titulado “What i learned from Warren Buffett”.  En el artículo Gates no cuenta que una vez su madre lo invitó a pasar un día con Buffett, pero, pensando que solo hablarían de razones financieras y fórmulas para valorar empresas, creyó que perdería su tiempo, ya que eso lo podía leer en cualquier libro de finanzas corporativas.  Pero, a insistencia de su madre, finalmente accedió pensando estar unas dos horas y largarse.  Sin embargo, la conversación con Buffett fue fascinante y así nació una gran amistad.  Pero, ¿qué fue lo aprendió Gates de Buffett?

Primero, que Buffett con todo gusto te dice como escoge las acciones en las que invierte, comprándolas a precios de guate mojado con respecto al valor intrínseco de las mismas y conservándolas indefinidamente y sin intención de venderlas, con mucha paciencia y a veces con mucho valor, ya que se requiere de mucho valor para ir en contra de los dictados del mercado.  Sin embargo, Buffett nunca te dirá en que acciones está invirtiendo o está pensando en invertir; ni siquiera a sus mismos socios.  Esa es una condición no negociable. Buffett es un inversionista que utiliza el principio del “margen de seguridad” y no es un especulador.

Segundo, que en el terreno de las inversiones, a diferencia del beisbol, cuando vas a batear, no te “cantan” el strike, por lo tanto el strike se produce solo cuando voluntariamente tratas de batear y fallas.  Por eso Buffett no tiene agendas de trabajo, ni está presionado por realizar un número de inversiones en un periodo determinado, ni se preocupa mucho cuando deja pasar una buena oportunidad, lo cual no creo que le ocurra muchas veces.  Lo que le interesa es que las pocas veces que se decida a batear, la bola sea buena, sea como a él le gusta y asé dar un buen batazo.  Buffett es un inversionista, no un corredor de acciones.  

Tercero, a buffett le gustan las empresas sencillas de manejar, que no necesitan de un equipo brillante para que les vaya bien.  Le gustan las empresas que aunque sean manejadas por tontos puedan salir adelante, ya que alguna vez tendrás que lidear con uno de ellos.  Por eso Buffett nunca quiso invertir en empresas de alta tecnología, ya que “no las entendía” y no podía proyectar su valor hacia el futuro, ya que no estaban dentro su “círculo de competencias”. Por esa razón ni siquiera quiso invertir en la empresa de su gran amigo Bill Gates y por eso cuando estalló la burbuja de las empresas “Dot-com”, no perdió un solo centavo.  A finales del 2000 se realizó un estudio que mostraba que con solo cambiarle el nombre a las empresas y agregarles el “.com” o el “.net”, los precios de sus acciones crecieron 100 y 200 por ciento, para luego quebrar a muy corto plazo.  Segun Buffett cuando te pones a batear no tienes que hacerle “swing” a todo lanzamiento, ya que es imposible saber de todo.  Buffett no aprende al in
vertir, sino que invierte en lo que sabe. Cuando el mercado está eufórico Buffett no compra, solo se retira, pero cuando está deprimido sin razón, siempre compra.

Cuarto, Buffett piensa en una acción como una parte integral de la empresa como un todo y por eso cuando decide comprar una acción, lo hace porque también estaría dispuesto a comprar todo el negocio. Así mismo, Buffett piensa en un negocio como una fortaleza y solo si sus murallas son poderosas y se pueden seguir fortaleciendo en el futuro, él estará interesado en adquirir dicho negocio.  Por eso su negocio ideal sería ser el propietario del único puente por donde tiene que pasar toda la gente que vive o visita la ciudad.

Y quinto, Buffett no tiene ningún problema con decir “no”. Si Gates aprendió de Buffett estos principios y los considera valiosos, es porque deben tener algún valor.  Que lastima que la madre de Gates no nos invitara a esa reunión.  Y no olvide de pasar por Hispamer y adquirir un ejemplar de “Reflexiones para la alta dirección empresarial”.  nramirezs50@hotmail.com

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