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El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) abrieron ayer su reunión semestral con un pedido por “acción” a todos los países para impulsar el crecimiento igualitario, en medio de crecientes cuestionamientos a la globalización y el comercio internacional.

“Mi mensaje a los miembros del FMI es ‘Acción, por favor’”, dijo la directora gerente del órgano financiero, Christine Lagarde, quien fue enfática en afirmar que el estancamiento de la economía global deja claro que no es el momento de cerrarle las puertas a la globalización.

“Sabemos que la globalización ha funcionado durante varios años y ha representado enormes beneficios para muchas personas. No creo que sea el momento de oponerle resistencia”, expresó Lagarde en una conferencia de prensa en Washington.

Para la jefa de FMI, en realidad la globalización “debe ser levemente diferente” para concentrarse más en “hacer que funcione para todos y prestar atención a aquellos que están ante el riesgo de perder todo”, ya sea como resultado de la economía digital o el comercio internacional.

Por eso, añadió, “estamos llamando a una globalización inclusiva”, una que “en realidad beneficie a todos”. “Todos los países pueden hacer más”, insistió.

Distribuir beneficios

A su vez, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, pidió a los gobiernos de todo el mundo que con urgencia eliminen “esas nubes de tormenta que representan el aislamiento y el proteccionismo”.

Por su parte, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, dijo que la equidad en el crecimiento mediante la globalización era un “desafío” que aún debía ser resuelto.

“No deberíamos disculparnos por lo que ha ocurrido, con centenares de millones de personas sacadas de la pobreza”, dijo Carney. “Pero hay un desafío con la distribución”, añadió.

El funcionario se preguntó cómo hacer para que todos se beneficien de una forma más eficiente de los frutos de la globalización y el comercio internacional.

En un panel sobre el estado actual de la economía global, incluso el vicedirector del Banco Central chino, Yi Gang, se manifestó en favor del libre comercio, pero también señaló la necesidad de convertirlo en herramienta de bienestar general.

“Yo creo en el libre comercio. Creo que el libre comercio promoverá el bienestar de la humanidad. Pero tenemos que considerar muy seriamente el crecimiento inclusivo, y en este sentido, creo que el desafío que enfrentamos es real”, dijo.

En un artículo conjunto publicado el miércoles en el cotidiano the Wall Street Journal, Lagarde, Kim y el jefe de la Organización Mundial de Comercio, el brasileño Roberto Azevedo, señalaron que el comercio global debe beneficiar a todos.

“A pesar de los enormes beneficios que trae, muchas personas sienten que han sido dejadas a un lado”, apuntaron en el artículo.

Max Lawson, alto funcionario de la organización humanitaria Oxfam, aplaudió el llamado a una globalización más igualitaria.

“Al decir que la globalización precisa funcionar para todos, Lagarde ha reconocido que actualmente funciona bien fundamentalmente para una élite minoritaria. Esto tiene que cambiar”, apuntó Lawson en una nota oficial de la ONG.

La globalización 

El FMI, que esta semana presentó un nuevo panorama de la economía global, formuló reiteradamente advertencias contra una creciente tendencia a cuestionar los beneficios de la globalización y el comercio mundial.

En especial, la candidatura presidencial del empresario Donald Trump ha encendido luces de alerta por sus propuestas de renegociar los principales acuerdos comerciales en que Washington participa y abrir una literal guerra comercial con China.

Trump promete en su campaña construir un gigantesco muro en la frontera entre México y Estados Unidos, alegando que si México se niega a pagar por esa obra adoptará severas medidas de represalias comerciales.

Pero más allá de las propuestas de Trump, en general la retórica de la campaña puso en tela de juicio los beneficios de iniciativas ambiciosas como la Asociación Transpacífico (TPP, en inglés), por su impacto en la evasión de industrias hacia mercados con mano de obra más barata y achatamiento de salarios locales.

Lagarde evitó ayer formular cualquier comentario sobre la campaña electoral en Estados Unidos, pero reafirmó que la economía global en esta coyuntura precisa del “motor” que representa el comercio internacional.

El comercio, dijo, “ha sido un gran motor para el crecimiento. Y si queremos mejor crecimiento para atender a los problemas pendientes, precisamos de ese motor para apoyarlo y acelerarlo”.

Esta semana, el FMI encontró un aliado de peso en su avanzada contra el proteccionismo. En el sitio web del FMI, el Gobierno de Alemania expresó su compromiso con una economía global.

“Estamos comprometidos con la construcción de una economía global abierta, rechazar el proteccionismo, promover el comercio global y las inversiones”, señaló el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble.

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