Noel Ramírez Sánchez
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Estimado lector, como ya lo hemos dicho, cuando hablamos de la política económica, debemos recordar que todo está relacionado y si usted necesita el consejo de un economista para saber que está ocurriendo o que puede ocurrir, no recurra a “especialistas” en campos específicos como el área fiscal, el área monetaria, el área comercial o la cambiaria.  Recurra a un simple “generalista”, que entienda las relaciones entre estos diferentes instrumentos de política económica. Usted necesita conversar con un economista que no simplemente crea que está poniendo una piedra, sino que está construyendo un edificio. 

Veamos el siguiente ejemplo y esta vez vamos a empezar por el final. 

Empezar por el final significa empezar analizando la “balanza de pagos”. La balanza de pagos es muy similar al flujo de caja de un país, ya que en ella se reflejan durante un determinado periodo, las operaciones comerciales y financieras del país con el “resto del mundo”. Sin embargo, al ser un balance, la balanza de pagos siempre está balanceada, pero a pesar de ello, siempre escuchamos hablar de “déficits” en la balanza de pagos, pero cuando hablamos de déficits en la balanza de pagos, estamos hablando de partes de la balanza de pagos.  Y a mí me gusta dividir la balanza de pagos en tres partes, la parte real que comprende básicamente el flujo de divisas por exportaciones e importaciones.  Normalmente, aunque no siempre, este bloque es deficitario, a menos que seas exportador de petróleo o que sorpresivamente el precio de tus principales exportaciones suba de forma excepcional.  Además, con respecto a este punto debemos tener presente que la capacidad de crecer de economías “pequeñas y abiertas”, como la mayoría de nuestra región, depende de nuestra capacidad de importar, ya que es muy difícil encontrar actividades productivas que no requieran de insumos importados. Por lo tanto, si nuestra capacidad de importar se reduce bruscamente, de la misma manera se reducirá nuestra capacidad de crecer. No hay magia en este aspecto. Ahora, si las importaciones se reducen porque se redujo el precio de las mismas, entonces estamos hablando de una situación muy diferente y que es beneficiosa para el país importador.

Luego viene el bloque financiero que abarca las entradas y salidas de divisas, no por exportaciones o importaciones, sino por la contratación o pago de la deuda externa pública, deuda externa privada, entradas y salidas (fugas) de capital privado, inversión privada extranjera y remesas de familiares. Normalmente, este componente es positivo y financia el saldo negativo de la primera parte de la balanza de pagos.

Y finalmente viene el cambio en el nivel de las reservas internacionales. Si el saldo positivo del segundo bloque es igual o superior al déficit del primer bloque, el nivel de las reservas internacionales se mantiene o se incrementa. En caso contrario, se reduce.  En condiciones normales es recomendable mantener, como mínimo, el equivalente a más de 3 meses de importaciones.  Pero como dice Walter Bagehot, en “Lombart Street”, refiriéndose a los bancos, que ningún nivel de capital y reservas es suficiente para un banco mal manejado, de igual forma ningún nivel de reservas internacionales será suficiente para un Gobierno que no maneja adecuadamente la política macroeconómica de un país.

Ahora veamos lo que verdaderamente está detrás de lo que observamos en la balanza de pagos.

Por ejemplo, si el Gobierno está generando un serio déficit fiscal, el impacto de este déficit en la balanza de pagos dependerá de la forma en que dicho déficit sea financiado. Si el déficit es financiado con deuda externa, las importaciones crecerán, el déficit comercial de la balanza de pagos crecerá, las entradas de capital oficial crecerán y las reservas internacionales permanecerán relativamente estables. Si por el contrario, el déficit es financiado con reservas internacionales –depósitos que el Gobierno mantenía en el banco central- el déficit comercial crecerá y se reducirán las reservas internacionales.  Si el déficit es financiado, colocando títulos en el mercado local y reduciendo el crédito al sector privado, el impacto en las importaciones no será serio, ya que las importaciones del sector privado se reducirían, pero podrían también reducirse las exportaciones del sector privado y en el muy corto plazo, es posible que el impacto en las reservas internacionales no sea tan serio. Además, en todos estos casos, el impacto inflacionario del déficit fiscal sería nulo o marginal, ya que todo el impacto se iría a la balanza de pagos.

Veamos otro ejemplo.  Si el crédito interno que brinda el Sistema Financiero Nacional está creciendo mucho más rápidamente que el crecimiento de la producción nacional en términos reales, el impacto de esta política crediticia en la balanza de pagos dependerá de la forma en que se esté financiando este crecimiento en el crédito interno.  

Si el crecimiento en el crédito interno se está  financiando con más endeudamiento externo de la banca comercial, las importaciones y el déficit comercial crecerán, las entradas de capital privado crecerán y las reservas internacionales se mantendrán relativamente estables. Sin embargo, si el crecimiento en el crédito se está financiando con depósitos que el sistema bancario tenía en el Banco Central, las importaciones y el déficit comercial crecerán y las reservas internacionales se reducirán. Pero tampoco en estos casos habrá un impacto inflacionario.

Como puede ver, los problemas de la economía de un país, no están en la balanza de pagos, ya que en ella solamente se reflejan. Por eso, decir que los problemas del país están en la balanza de pagos, sería como decir que el mal del paciente está en la radiografía o en el ultrasonido. Y no se olvide de pasar por Hispamer adquiriendo su ejemplar de “Reflexiones para la Alta Dirección Empresarial” y dígale a sus hijos que lo lean.  nramirezs50@hotmail.com

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