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La visión crítica que Ian Coronel, director ejecutivo de la Fundación Centro Empresarial Pellas (FCEP), tiene del turismo va más a allá de captar turistas con alto poder adquisitivo. Aboga por una transformación total en la que el Estado y empresas privadas establezcan una agenda de nación que indique cómo se verá el país en los próximos años.

Al frente de la FCEP, que este año cumple 10 años, ha contribuido al crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas turísticas de Nicaragua. Esa cercanía con los empresarios de diferentes zonas del país le ha permitido darse cuenta que hay debilidades en la calidad de los servicios que se ofrecen en el país y que urgen técnicos y no profesionales que abonen al desarrollo de los negocios.

En entrevista con El Nuevo Diario, Coronel analiza los pasos que Nicaragua ha dado en materia turística y el aporte de la fundación que encabeza. Además plantea, entre otras cosas, que la actividad se extienda a otras regiones del país y no solo se concentre en el Pacífico, a la vez anima al sector a atraer a los turistas que están llegando a Costa Rica. 

¿Cuánto ha aportado en estos 10 años la FCEP?

La fundación nació en 2006 como parte del legado que don Carlos Pellas, junto con Guacalito de la Isla  quiere darle al país, sobre todo en un sector económico en el que mucha gente no creía que Nicaragua podía tener calidad a nivel mundial. La FCEP se ha interesado en que el micro, pequeño y mediano empresario pueda recibir algunas de las experiencias del Grupo Pellas.

¿Así es que se orientan al turismo?

Sí, se nos encarga la misión de buscar un nuevo agente económico y surge la oportunidad de trabajar con pequeñas y medianas empresas turísticas en la zona de Tola  y San Juan del Sur. Al inicio, la fundación nace como un centro de desarrollo empresarial desde la óptica de empresarios apoyando a empresarios, pero tenemos que entender al empresario desde su inicio, por ello tuvimos un intercambio de experiencias, que nos dio la posibilidad de entender al empresario, y vemos que hay mucho potencial porque el 90 por ciento de los servicios turísticos de Nicaragua están en manos de las Mipymes y el 60 por ciento son manejados por mujeres. Existe un enorme potencial a corto plazo para sacar adelante a este país, por lo menos para ser el principal motor de la economía. Así que decidimos apostar al turismo y especializarnos en turismo. 

¿Cuánto han crecido las empresas a las que han apoyado?

Las empresas con las que tenemos un contacto permanente son las del Triángulo Sur, las cuales impactaron más con nuestro modelo completo, con el proyecto Triángulo del Sur. Fueron 4.5 millones de dólares, y las empresas están creciendo entre un 16 y 30 por ciento anual, el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) también corroboró esa medida al hacer un estudio.

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¿A cuántas empresas están brindando apoyo?

Este año trabajamos en un proyecto con el Intur (Instituto Nicaragüense de Turismo) y otros propios, han sido 500 empresas a las que acompañamos en procesos de cambio y mejora con un bono  de desarrollo para mejorar la calidad turística, estamos trabajando con alcaldías como San Pedro de Lóvago, La Libertad, San Marcos. Son 100 empresarios a los que ayudamos para preparar las agendas turísticas en municipios donde el turismo no es lo primordial, pero sí servirá, estamos creando las bases para que encaje de manera correcta dentro de las necesidades como municipalidad. 

¿Ustedes, cómo ven el turismo? ¿estamos creciendo?

Entendemos al turismo como una fase secuencial, tuvimos varios años perdidos por situaciones políticas de nuestro país y entramos tarde a la competencia del turismo en Centroamérica, eso trajo una permanencia tardía de ciertos turistas que vienen a Nicaragua, todos los mochileros, que ya no se está dando en otros países como Costa Rica y Panamá, los cuales ahora buscan a un turista con el perfil de mayor poder adquisitivo.

¿En qué fase estamos?

En la de los mochileros, pero no podemos pretender que vamos a buscar mejores turistas  cuando no tenemos mejores productos que ofertarles, por eso es que se desarrollan proyectos como Guacalito y Rancho Santana, que son nuevos conceptos de turismo, que es de bajo impacto, turismo semiresidencial, que te va posicionando al país.

¿Y qué debe hacer el país para salir de esa fase?

Ir mejorando las capacidades de los pequeños y medianos empresarios para que tengan mayor probabilidad de tener éxito en su negocio. Con el tipo de turista que viene a Nicaragua, muchas empresas no tienen capacidad de reinvertir en sus negocios porque son precios muy bajos. El turista no tiene tantos gastos y es muy difícil que alguien invierta cuando no tiene dinero. Lo que tenemos que buscar en conjunto, alcaldes, Estado y empresa privada, es que en las zonas turísticas el lema sea la calidad como agente de cambio, si nosotros logramos hacer eso no necesitamos tantos turistas, necesitamos menos turistas pero de más calidad.

¿Cómo está la calidad de las empresas turísticas del país?

Tenemos que entender que si no hacemos el esfuerzo por mejorar la calidad del servicio de las empresas - en el que solo el 60 por ciento tiene categoría turística porque el 40 por ciento no tiene categoría - muy difícilmente le vas a ofertar un país a alguien que no querrá venir. El Estado tiene que poner de su parte y escuchar a la empresa privada, pero hacer las cosas, tenemos un modelo diálogo y alianza, tenemos mucha participación con el Estado pero se tiene que crear una ruta compartida entre el Estado y la empresa privada.

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¿Qué se debe hacer para mejorar?

Más que el qué, es por qué, debemos asumir la responsabilidad de manejar la actividad turística en un momento que todavía podemos hacerlo, cuando esto crezca y sea inmanejable, ¿quién va a hacer los cambios que se necesitan ahora? Ese 40 por ciento no tiene porqué ser turístico, aquí no todo tiene que ser turístico, hay prestadores de servicios en comunidades muy lejanas de Nicaragua que no necesariamente tienen que ser servicios turísticos, es servicio de hospedaje local, comunal, departamental, el tema es que se han registrado muchísimas empresas como turísticas. Hay que depurar el registro nacional de actividades turísticas y establecer parámetros. No podemos forzar a zonas del país a que sean turísticas, eso es lo primero, lo segundo es que si tenemos al Tecnológico Nacional y a la Escuela Nacional de Hotelería hay que exigirles que tomen la responsabilidad  que en cinco o 10 años todas las empresas del país tengan a un profesional técnico graduado de estas escuelas. 

Ha habido un dilema, y hay que traerlo al sector turístico, sobre si el país necesita profesionales o técnicos, ¿qué necesita el turismo? 

Creo que es bien fácil la respuesta, pero difícil resolverlo. Nosotros estamos graduando más profesionales que Francia, a Francia llegan 80 millones de turistas y aquí un millón 400 mil, ¿para qué queremos miles de gerentes de empresas cuando la mayoría de empresas son familiares y regentadas por el hijo, papá o hermano?, ¿qué hacen estos muchachos cuando se gradúan?, no tienen oportunidad, porque su conocimiento es muy general, ligado a la parte administrativa, pero no tienen ningún conocimiento de la parte técnica, nosotros necesitamos técnicos, debería haber una conciencia de no seguir graduando a muchachos en turismo y en licenciatura si no tienen trabajo, enfoquémonos a que sea la tecnificación de la persona el agente de cambio para la calidad de los próximos 10 años de Nicaragua. Estamos sacando en máquina a profesionales con muy poca capacidad de innovación o de ser emprendedor, dejemos de sacar tantos empleados sin trabajo, saquemos más emprendedores.

Pero muy pocos proyectos de emprendimiento son exitosos, ahí surge otro debate.

El concepto de emprendedurismo se basa en un montón de conceptos que no te lo dan los libros, por eso cuando trabajamos con las empresas no llevamos un pre formato. De cada 100 empresas se cierran 90 en el primer año de operación, porque la gente va sin herramientas a formar una empresa. Nos hace falta reflexionar sobre lo que está ocurriendo en Nicaragua, nosotros no sabemos cómo nos ve el turista, si está regresando, estamos bateando la piñata a ciegas. Nos falta seriedad, hay una debilidad integral de nación hacia el turismo, los médicos hacen examen para serlo, el turismo es igual, aquí todo mundo quiere ver turismo sin saber, si no sabemos estamos jugando al turismo. 

¿Hay una distorsión del turismo?

Hay una distorsión total del turismo, por desconocimiento le ponemos turístico a todo, le ponemos bicicleta turística, taxi turístico, quebrada turística, la señora tortillera turística,  eso no es así, para ser turístico tenés que seguir unos procedimientos, y así tener la calidad y ofertar. Estamos siendo irresponsable y distorsionando el concepto de  turismo y su aplicación. 

¿Hay que transformar nuestro concepto de turismo, entonces?

El costo político de estos cambios nadie los quiere asumir, y es una lástima porque estamos en un momento en el que todavía podemos moldear la actividad turística  a lo que tenemos los nicaragüenses, tenemos experiencia de otros países que debemos retomar. Estamos sobrecargando las pocas áreas turísticas de Nicaragua que están asociadas a las zonas de desarrollo, Nicaragua es Pacífico, y no puede ser, aquí nos quejamos que el turista gasta 40 dólares y se quedan siete días, pero si no tienen que hacer, tiene muy poca zona donde elegir ir, y hay mucho menos productos que comprar.  Vos vas a otros países en zonas portuarias como San Juan del Sur y encontrás 100 actividades que hacer, en San Juan hay cuatro o cinco que son caballo, canopy, surf, pesca, y diversión nocturna, pero sí va una familia, cómo se va a gastar más si no hay en qué. 

Uno de los planteamientos del sector ha sido la oferta, explotar otras zonas con nuevas actividades…

El empresario favorece más a la propuesta tradicional de entender el turismo compuesto por  restaurante, café y bar de lo que ya estamos hasta el tope y no hay esfuerzo del Estado por direccionar hacia dónde queremos ir,  las zonas rurales tienen potencial, démosle más apoyo, las comunidades tienen cosas interesantes y bonitas.

Costa Rica se ha vendido como un país verde, seguro y de paz, pero Nicaragua los supera en seguridad y belleza natural, ¿qué experiencias podemos retomar? 

Primero hay que reconocer sin complejos la superioridad de Costa Rica en Centroamérica, ha hecho un par de cosas bien, primero estuvo en paz, eso le permitió crear un agenda de nación en la que entendieron que el turismo era una oportunidad muy interesante, y han pasado invirtiendo millones de dólares en promoción dirigida a un mercado muy específico que le han permitido tener 2 millones de turistas y 2,000 millones de dólares en gasto. Comprendieron que al principio iban a recibir turistas que buscaban sol y playa, el segmento más alto del  mundo en desplazamiento, y se plantearon qué hacer para que esa persona empezara a conocer el país, por eso crearon infraestructura, capacidades, y a planificar en conjunto con la empresa privada, eso les permitió ofertar otras zonas del país. Paz y medioambiente fue la fórmula ganadora para los próximos años, invirtieron en parques nacionales. Hoy en día los países más reconocidos a nivel mundial en ecoturismo son Kenia y Costa Rica, todo mundo habla de Costa Rica, pero ellos se van especializando a un mercado más caro, hay un montón de gente que no puede llegar a Costa Rica, pero, ¿qué estamos esperando nosotros para agarrarlos, cuando tenemos aeropuertos y carreteras?, qué hacemos más allá de decir que necesitamos una línea aérea directa, eso se dará hasta que la compañía crea en el destino, deberíamos de captar a esos turistas. 

A qué destinos nosotros le deberíamos apostar, ¿a los mismos?

Estados Unidos es un buen mercado para Nicaragua, pero podemos explotar a los miles de turistas que llegan a Costa Rica, ¿por qué no tenemos agencia de promoción de Nicaragua en Costa Rica? Lo más difícil ya lo hizo Costa Rica, que fue llevar el turismo a su país. También están los turistas nacionales de Costa Rica que no tienen donde viajar porque su país se está volviendo muy caro y que nos podría romper las estaciones bajas. Tenemos esos dos mercados, el extranjero que llega a Costa Rica y el mercado nacional de Costa Rica. 

500 empresas ha apoyado este año la FCEP.

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