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Al hablar de seguros de vida nos remontamos etimológicamente al vocablo seguro, que procede de la palabra latina securus que puede traducirse como “tranquilo”. Mientras, vida emana también del griego, más exactamente del sustantivo bios que es sinónimo de “vida”.

El seguro de vida busca garantizar la protección de las personas que el asegurado tiene a su cargo. En caso del fallecimiento de este, sus beneficiarios o herederos acceden a una indemnización.

Esta indemnización se denomina capital asegurado y puede ser pagada en una única vez o a modo de renta financiera. Por lo general, los beneficiarios son los familiares del asegurado, aunque también pueden ser sus socios o acreedores.

Los motivos que llevan a muchas personas a optar por contratar un seguro de vida son circunstancias tales como que de ellas depende económicamente su familia o que su pensión es muy baja y, en el caso de que fallecieran, sus hijos y cónyuges no podrían subsistir con aquella.

Razones estas que también son tenidas en cuenta para todo lo contrario, para no contratar este citado seguro. Así, se establece que las personas solteras o que no tienen ningún tipo de cargo familiar no necesitan del mismo.

Los seguros de vida pueden clasificarse de acuerdo a su duración (temporarios o de vida entera), su tipo de prima (a prima nivelada, donde el pago es constante, y a prima de riesgo, donde aumenta de acuerdo a la edad del asegurado) o la cantidad de asegurados que cubre la póliza (seguros individuales, colectivos o de varias cabezas).

Las aseguradoras afirman que, gracias a la combinación de la previsión y la solidaridad del sistema, el asegurado obtiene una cobertura inmediata por importantes montos, aun cuando los aportes individuales son reducidos.

La edad de su pareja y de sus hijos, así como del resto de personas que dependan del asegurado, si hay alguno de sus miembros con alguna discapacidad, el número de personas que se sustentan con el sueldo de aquel o la cantidad económica necesaria para que aquellas puedan salir adelante son algunos de los parámetros que se debe de tener en cuenta a la hora de elegir un seguro de vida u otro.

De la misma forma, también es importante que el individuo que tenga claro que quiere contratar un seguro de vida tenga muy presente otros factores de gran importancia como sería, por ejemplo, la fiabilidad de la empresa aseguradora.

En algunos países, como Estados Unidos, el seguro de vida no es solo una fuente de sustitución de ingresos, sino que también permite pagar el saldo de la hipoteca u otras deudas al momento del fallecimiento del asegurado; pagar los impuestos de sucesión; pagar los gastos funerales; proveer fondos para la educación de los descendientes; y hasta realizar donaciones de caridad.

Por otra parte, hay pólizas que permiten incluso beneficiar al asegurado en vida, por ejemplo complementando la jubilación (cuando alguien que paga su seguro de vida durante muchos años y llega a la vejez sin tener que preocuparse por el bienestar económico de su familia).

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