Noel Ramírez Sánchez / Doctor en Derecho y Economía
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Conocer el pasado es necesario, ya que nos sirve de base para comprender el futuro.  Sin embargo, nuestras decisiones gerenciales las debemos tomar en el presente, sin olvidar el pasado, pero concentrándonos en el futuro y reconociendo que el futuro nunca será exactamente igual al pasado y mucho menos en estos dorados tiempos. Además, debemos recordar que solo se puede mejorar lo que se puede medir, pero no hay que abusar, ya que llegará el momento en que el costo de obtener información adicional será superior al beneficio que obtendremos de un poco más de precisión. Además, ya la información no es poder, pues la misma está en todas partes, ya que se ha vuelto un “commodity”; ahora el poder está en el conocimiento que consiste en saber cuál es la información importante para la toma de decisiones y saber interpretarla. Por eso cuando visito a un médico y me dice que las causas de mis problemas son 10, no regreso a su consultorio y, cuando escucho a un economista decir que las causas de los problemas del país son 20, no sigo escuchando y a la cuarta causa me retiro.  Esto no significa que no sea útil analizar las tendencias, siempre que estemos claros de los factores o supuestos clave que dan forma a las mismas y en este caso, lo que debemos asegurarnos es que las variables analizadas sean consistentes, para que no comparemos peras con manzanas y, lo conveniente es comparar el comportamiento actual de nuestra empresa con su pasado reciente y su comportamiento actual con el comportamiento actual de empresas comparables.

Yo no creo en modelos econométricos, que nunca he entendido, ya que solo estudié econometría para aprobar un examen que era requerido para obtener mi doctorado y ahora que más de 3 décadas después de haberme graduado, volví a abrir uno de esos libros, lo cerré al concluir la segunda página, ya que me parecía que estaba leyendo árabe o chino y yo mismo no creía como pude haber entendido ese material y haber cumplido con ese requisito académico. Sin embargo, la estadística básica con la que estableces correlaciones entre una variable y otra sí son de gran utilidad, siempre y cuando uno comprenda la relación causal. En conclusión, los mejores modelos para comprender el futuro son los que cada uno de nosotros ha venido desarrollando con base en la experiencia y los conservamos en nuestra mente y, son los mejores porque son sencillos y funcionan.

En este campo de las proyecciones o perspectivas económicas o empresariales, siempre he creído que menos es más. Además y como veremos con unos ejemplos, aunque cada tipo de industria tiene sus propias características y su comportamiento depende de ciertas variables clave, también existen algunas variables de carácter general que es útil tener presentes, independientemente de la industria en la que estemos operando.

Por ejemplo, cuando formaba parte de la dirección superior del Banco Central, todas las mañanas tenía en mi escritorio información sobre el nivel de las reservas internacionales, el crecimiento en el crédito interno al sector privado, los depósitos del Gobierno en el Banco Central, la inflación y el índice del crecimiento en la producción, que lo habíamos establecido por ese entonces. Y siempre tenía la comparación de estos datos con su comportamiento a esa fecha el año anterior.  Por otro lado, cuando formaba parte de la dirección superior de un banco privado, siempre tenía a mi disposición el nivel de captación de depósitos y colocación de préstamos, el margen financiero (la diferencia entre la tasa de interés activa y la pasiva), la mora y la liquidez, es decir, los recursos que no estaban colocados en forma de préstamos y de los cuales podíamos disponer en cualquier momento. Pero en este caso, además de comparar estas variables con su comportamiento a esa fecha el año anterior, también las compraba con el comportamiento de la industria y especialmente con el comportamiento de otros bancos que tenían características similares a las nuestras.  Y ¿por qué en estos dos casos comparábamos las variables con el año anterior?  sencillamente, porque estas eran actividades que estaban sujetas a una marcada ciclicidad y si solo comparaba las cifras actuales con el mes anterior, podía llegar conclusiones equivocadas. Sin embargo, cuando formé parte de la dirección superior de una entidad académica regional, no diario, pero semanal y principalmente los días lunes, me reunía con el director de mercadeo y el de finanzas para saber, país por país, qué eventos académicos, de los que estaban programados, se habían realizado y cuál había sido el nivel de participación en cada uno de ellos.  

En este caso no había ciclicidad, ya que nosotros decidíamos cuando ofrecer un determinado programa, por lo que la comparación más importante era en relación con la programación de las eventos académicos. Como ven cada caso es cada caso y, naturalmente que ustedes me dirán que en cada uno de los tres casos que les he mencionado, la información era incompleta, lo cual es cierto, pero la misma era suficiente para indicarme cuáles deberían ser mis prioridades.  

Naturalmente que si yo hubiese sido un exportador de café, la información que hubiera necesitado hubiera sido diferente; ya que diario hubiera querido tener el precio spot del quintal de café y el precio a futuro, para así determinar el precio al cual compraría la producción nacional, naturalmente que sin pasar por alto el precio al que compraría la competencia, a menos que hubiésemos formado un “cartel”. En otros casos, las variables clave estarán vinculadas al precio de alguna materia prima como la energía o el combustible y en otros al crecimiento en la capacidad de compra de cierto segmento de la población.

Sin embargo, aunque cada caso es cada caso y cada quien “mata las pulgas a su manera”, existen algunas variables de carácter general que siempre es útil no olvidar. Al inicio de cada año es bueno tener una idea de cuál será el crecimiento económico en términos reales, cuál será la inflación, cuál será el crecimiento en términos nominales incluyendo la inflación, cuál será la devaluación de la moneda y cuál será el ajuste en los salarios y cómo estas variables han incidido en su negocio.  Y no se olvide de pasar por Hispamer o El Nuevo Diario adquiriendo “Reflexiones para la Alta Dirección Empresarial”.

nramirezs50@hotmail.com

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