•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Es uno de los analistas nicaragüenses que mejor conoce los entresijos de la política estadounidense. Por más de 28 años, Francisco Aguirre Sacasa fue funcionario del Banco Mundial en Washington, antes de ser embajador y luego canciller de Nicaragua.

“Trump es un novato en política económica y relaciones internacionales”, afirma Aguirre en esta entrevista. “La señora Clinton entiende la geopolítica”. ¿Qué efectos tendría en Nicaragua, el triunfo de Trump o Clinton en Estados Unidos?

Aguirre recuerda que el desempeño de la economía nicaragüense “depende de la salud de la economía mundial y del acceso privilegiado al mercado norteamericano a través del Cafta”.

¿Cuál prevé usted que sería la gestión económica de Donald Trump, si este ganara?

Es difícil pronosticar qué haría Trump en cuanto a la economía. En primer lugar, toda su experiencia ha sido como empresario, y a pesar de que no tiene pelos en la lengua para decir que es un multimillonario exitoso, no está nada claro cómo le ha ido en el sector privado. Sabemos, por ejemplo, que varios de sus negocios más conocidos han fracasado, como su línea aérea, su universidad y sus casinos en New Jersey.

Y también sabemos que el señor Trump no es transparente. Ha rehusado, por ejemplo, dar a conocer sus impuestos, a como es la práctica electoral en Estados Unidos. Además, no es lo mismo ser un empresario que tener conocimientos de la macroeconomía. Trump no se cansa de prometer hacer rica a Norteamérica de nuevo, pero su varita mágica para lograr esto es renegociar o salirse de los tratados de libre comercio que Estados Unidos ha firmado, como el Nafta y el Cafta. Para Trump, estos han perjudicado a los trabajadores norteamericanos y han generado enormes déficits comerciales para su nación. Esta visión puede ser políticamente astuta, pero no está sustentada por un programa creíble para abordar las “debilidades” de los TLC, más allá de su retahíla mercantilista. Trump ha ofrecido también bajar la carga impositiva y reducir las regulaciones excesivas que existen en la Unión Americana.

Más: Clinton amplía su ventaja sobre Trump entre los latinos hasta los 62 puntos

Estas ideas son buenas, pero, de nuevo, el señor Trump no brinda los detalles para explicar cómo usaría estas palancas sin perjudicar aún más a la frágil economía estadounidense. Por ejemplo, expertos en asuntos tributarios aseguran que su política de reducir impuestos aumentaría en 5 trillones (equivalente a 5,000 billones o 5 millones de millones) más a la enorme deuda pública estadounidense, que Trump dice le preocupa.

Es por desconfianza a lo que le pasaría a la economía mundial, si un Gobierno de Trump llegase al poder, que el Fondo Monetario ha ajustado hacia abajo sus estimaciones de crecimiento mundial. Y es por temor a Trump que la bolsa de Nueva York ha tenido nueve días consecutivos de caída, fenómeno que no se había visto en 36 años. Esta ha sido, en mi opinión, la respuesta nerviosa de los mercados financieros a su eventual triunfo el martes. No olvidemos que nuestro desempeño económico (de Nicaragua) depende de la salud de la economía mundial y del acceso privilegiado al mercado norteamericano a través del Cafta. Y en ambos sentidos, nos veríamos perjudicados económicamente con un señor Trump en la Oficina Oval.

¿Cómo cree que enfrentaría Hillary Clinton los retos de la economía estadounidense?

Clinton, igual que Trump, no es economista. Pero comprende muchísimo más que su contrincante la importancia de ser cuidadosa y responsable en su manejo de la economía norteamericana. Hillary cuenta con una inteligencia privilegiada y ha comprendido la interconexión que existe entre la política y la economía. Es lejos de ser una “socialista”, a como la acusan sus detractores de la derecha. Además, conoce mucho más al mundo que Trump y es más sensible  a las complejidades de la globalización y de los problemas que enfrentan las economías maduras del primer mundo, al potencial, y los retos, que representan las economías emergentes como China y la India y a las necesidades de los países subdesarrollados.

Esto es producto de sus años como primera dama, como senadora de Nueva York y como canciller. Comparto con vos un asterisco histórico. Ella visitó a Nicaragua inmediatamente después del Mitch y sé que ella influenció mucho en Bill Clinton para que él nos visitara y posteriormente apoyase un paquete generoso de ayuda para nuestro país. Hillary tiene otra ventaja, cuenta con el apoyo de los economistas demócratas mientras que casi todos los republicanos han tomado distancia de Trump o lo están criticando públicamente.

Esto significa que ella nombraría en su equipo económico a gente del calibre de Larry Summers y Stanley Fischer, mientras que Trump parece que dependerá más de empresarios amigos suyos como Carl Icahn. Y, te repito, no es lo mismo ser un empresario que saber manejar la economía de un país.

También: ¿Cuáles son los estados claves para ganar las elecciones en EE. UU?

¿Puede ahondarnos más en el tema de los TLC?

Bueno, tenemos que partir del principio que para el señor Trump son malos y culpables en gran medida del malestar económico que sufre los Estados Unidos. Y tenemos que comprender que, desde su óptica, los TLC pueden ser utilizados para castigar a sus adversarios. No dudés, por ejemplo, que Trump podría usar nuestro acceso al DR-Cafta como una palanca para presionar al Gobierno del comandante (Daniel) Ortega a actuar conforme a los deseos de Washington. La señora Clinton, por otro lado, tiene una visión más positiva del mundo globalizado. Para defenderse de populistas de izquierda en su propio partido (los partidarios de Bernie Sanders) al igual de los ataques xenofóbicos del señor Trump, ha tenido que modular su posición en cuanto a los TLC.

Pero no me cabe la menor duda que ella piense que los TLC benefician no solo a los países emergentes o en vía de desarrollo como a los ciudadanos norteamericanos. Ella comprende, por ejemplo, que los TLC permiten que los consumidores norteamericanos tengan acceso a bienes de buena calidad y precios cómodos. Y sabe que gracias a la globalización se han creado en Estados Unidos cientos de miles de empleos bien remunerados, incluyendo el sector manufacturero.

Millones de carros Toyota,  Mercedes Benz  y BMW, por ejemplo, son ensamblados en Estados Unidos para ser vendidos en Estados Unidos o exportados. Es por eso que la embajadora Dogu anda en un BMW, pero manufacturado en Estados Unidos, a como las normas de su Gobierno establecen.  

¿Qué significaría un presidente Trump para Nicaragua?

En el campo político, tengo la impresión de que algunos nicaragüenses creen que el señor Trump sería bueno para Nicaragua, o mejor dicho para el comandante Ortega. Los que sostienen esta tesis argumentan que Trump es amigo de Vladimir Putin, el presidente de Rusia, y que como Daniel es amigo de Putin, este último “protegerá” al Gobierno de Nicaragua de Washington.

Pero también hay nicaragüenses que respaldan a Trump porque piensan que es un hombre fuerte que será duro con Daniel. Yo tengo otra apreciación. Primero, el mismo Trump ha dicho que no conoce  a Putin personalmente, y la retórica que maneja es que será duro con los que adversan a los Estados Unidos. Pero dejando su discurso a un lado, la pura verdad es que Trump es un novato en política económica y relaciones internacionales. Y me preocupa que una persona que carece de conocimientos en este campo tampoco tenga cuadros profesionales a quienes recurrir para ayudarle a dirigir su diplomacia.

El establishment en relaciones internacionales ha repudiado a Trump públicamente. Además, aunque pudiese encontrar algunos expertos, ¿quién sabe si los escucharía? No olvidemos que Trump ha dicho que él sabe más que los políticos, diplomáticos y los generales de asuntos globales. Me preocupa profundamente esa combinación de ignorancia con arrogancia. No me gustan las sorpresas, el comportamiento errático, lo impredecible, ni lo temerario. No olvidemos el viejo dicho, “al perro más flaco se le pegan las pulgas”.

Y Nicaragua, la economía más pequeña del subcontinente latinoamericano, sería un blanco fácil para alguien que pudiese tener interés en proyectar poder para “hacer a América grande otra vez,” y a un bajo costo.

Además: Casi la mitad de EE.UU. no vota en las elecciones presidenciales

¿Y qué podríamos esperar de Hillary Clinton?

La señora Clinton entiende la geopolítica. Ella no necesitará aprender cómo conducir las relaciones internacionales de Estados Unidos. Además, cuenta con un amplio número de asesores demócratas y hasta republicanos que están públicamente distanciados de Trump. La excanciller está clarísima que la diplomacia tiene que estar al servicio de los intereses nacionales, y es un halcón.

Prueba de esto es que no vaciló en cancelar aproximadamente US$60 millones que Estados Unidos nos había concedido como donación para reconstruir la vieja carretera a León con fondos de la Cuenta Reto del Milenio, por irregularidades en las elecciones municipales de 2008. Pero la señora Clinton es halcón al estilo del Partido Demócrata, o sea pragmático y no ideológico.

Con estos antecedentes, es de suponerse que su política hacia Nicaragua sería promover prosperidad, seguridad y democracia. Pero creo que le daría más importancia a la democracia que el presidente Obama. Lo más importante es que ella sería predecible y cuidadosa en el uso de su versión de la política de zanahoria y garrote. Al igual que Teodoro Roosevelt, pienso que ella hablaría suavemente al portar su palo grande, mientras que Trump, juzgando por su pasado, pegaría alaridos, pero actuaría de una manera temeraria.

¿Quién piensa que ganará las elecciones de EE.UU.?

Estos comicios han sido insólitos en la historia norteamericana por su rencor, falta de decoro e involucramiento en ellos de una potencia extranjera, Rusia, a través de su ‘haqueo’ y filtración de correos electrónicos. En los comicios, ambos candidatos son los más impopulares de la historia y ambos despiertan tremendos anticuerpos en grandes segmentos de los votantes. También ha dejado mucho que desear la manera en que ambos partidos parecen haber manipulado, por ejemplo, a la justicia estadounidense con fines políticos. En este contexto, hay mucha polarización en Estados Unidos.

Hasta hace dos semanas, los encuestadores serios vaticinaban una victoria abrumadora de la señora Clinton, pero al entrar la campaña en sus días finales, se ha puesto extremadamente reñida. La mañana del domingo 6 de noviembre estos mismos encuestadores le daban a la señora Clinton una ventaja de 2.8 puntos porcentuales, o sea que con el margen de error, hay prácticamente un empate técnico. Y esos mismos encuestadores estiman que ella podría ganar 291 votos electorales mientras que Trump tendría 247. Para salir electo, se necesitan 270 votos electorales. Esto se traduciría en una victoria para la excanciller, pero con un margen muy por debajo de los que logró el presidente Obama en 2008 y 2012.

Mi pronóstico es que Hillary Clinton sacará la mayoría de los votos populares, a como los candidatos demócratas los han obtenido en cinco de las seis últimas elecciones generales. Pero la elección para el presidente y el vicepresidente de los Estados Unidos es indirecta, a través del Colegio Electoral. Y considero que la moneda está todavía en el aire en cuanto a los votos electorales, dependiendo de quién gana los estados “campos de batalla” más importantes, como Carolina del Norte, Ohio, New Hampshire  y, sobre todo, la Florida. Por eso concluyo que la moneda está en el aire y tendremos que esperar hasta la noche del 8 de noviembre, o más tarde, para saber quién ganará.

¡Ojo! Aunque pienso que la señora Clinton sacará la mayoría del voto popular, no descarto que el señor Trump gane la mayoría de los votos electorales y, por ende la Casa Blanca, a como ocurrió en 2000. Tampoco excluyo que haya un empate en el número de votos electorales y que la presidencia se decida en la Cámara de Representantes y la vicepresidencia en el Senado.

En este caso, el presidente sería Donald Trump. Y si los demócratas obtienen una mayoría en el Senado, a como sugieren las encuestas, el vice sería el demócrata Tim Kaine. Esto es improbable y sería una sorpresa colosal. Pero en estas elecciones insólitas, ¡todo juega!

También: Repunte de Trump impacta los mercados

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus