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Este lunes 7 de noviembre inició la vigésima segunda Conferencia de las Partes, órgano que toma las decisiones principales de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y que tiene lugar en Marrakech, Marruecos, hasta el 18 de noviembre de 2016. Como todos los años, desde 2005, la conferencia se conecta con la reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto, que en este año celebra su duodécimo aniversario. Sin embargo, este año se rompe la tradición bipartita, ya que la primera reunión de las Partes en el Acuerdo de París tendrá lugar en Marrakech, en conjunto con las otras conferencias.Juan Sebastián Chamorro, Director Ejecutivo de Funides.

En la vigésima primera Conferencia de las Partes en París, los estados partes se comprometieron a adoptar medidas urgentes y mejorar la cooperación, con el fin de limitar el aumento de la temperatura media global a un máximo de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, es decir respecto al nivel del periodo 1850-1900. El Acuerdo de París, que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, en comparación con los resultados de las conferencias anteriores, es realmente un éxito porque constituye un acuerdo mundial que incluye los mayores emisores Estados Unidos y China.

Pero si lo juzgamos ante los retos del cambio climático, es definitivamente insuficiente. El acuerdo no es lo suficientemente concreto en cuanto a las obligaciones y deja demasiado margen de maniobra a las partes. La mayoría de los expertos considera que por tratarse de compromisos voluntarios de reducción de emisiones, no se logrará limitar suficientemente el aumento de temperatura. Si vemos atrás en la historia y analizamos las experiencias con compromisos similares, se muestra que es poco probable que los países quieran o puedan cumplir sus promesas. Así, hace 30 años, los representantes de los países más ricos aceptaron destinar el 0.7% de su PIB a la ayuda al desarrollo, pero pocos lo han hecho. Soluciones reales, como un mercado internacional para transar derechos de emisiones y de esta manera internalizar los costos, están lejos de ser implementados. El destino de nuestro planeta ahora depende de la rapidez con la que aportemos e implementemos las herramientas de política para lograr el gran objetivo de limitar el aumento de la temperatura global.

Nicaragua está posicionada en el cuarto lugar en el Índice de Largo Plazo de Riesgo Climático publicado por  la ONG alemana GERMANWATCH; y los impactos de eventos climáticos recientes, como huracanes y sequías, han demostrado la elevada vulnerabilidad del país ante el cambio climático. Para nuestro país, el Acuerdo de París es realmente un paso importante, porque reconoce las necesidades y circunstancias especiales de los países en vías de desarrollo; y en la sección de “adaptación”, se establece un "objetivo mundial relativo a la adaptación". Sin embargo, el alto riesgo de no lograr limitar el aumento de temperatura a un máximo de 2 °C con las medidas propuestas, aumenta la probabilidad de que el país se vea afectado aún más en el futuro.

En Funides, le atribuimos gran importancia a la Conferencia de las Partes el avance del Fondo Verde para el Clima y a la reunión de las Partes en el Acuerdo de París, pero consideramos que es hora de realizar más acciones concretas y no cruzarnos de brazos. Por eso hemos iniciado un proyecto sobre la adaptación al cambio climático de uno de los sectores más importantes y a la vez controversiales en nuestro país: el sector pecuario. Siendo este sector parte del problema de la deforestación y considerado una importante fuente de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático global, también puede ser parte de la solución a la crisis ambiental y un eje importante en la adaptación al cambio climático.  

En nuestro proyecto se aplica el enfoque de Adaptación basada en Ecosistemas a la ganadería en Nicaragua, que se refiere a prácticas de manejo agropecuario que utilizan la biodiversidad y los servicios ecosistémicos con el fin de aumentar la capacidad del sistema para adaptarse al cambio climático y a la variabilidad climática. Este novedoso enfoque será puesto en práctica por primera vez en la subcuenca del río Estelí, en cooperación con las asociaciones ganaderas y un banco nacional. En este esquema, los productores dispuestos a realizar las prácticas de adaptación podrán recuperar su inversión a través de un esquema de comercialización de servicios de aprovisionamiento y la compensación por servicios ecosistémicos. Lo más importante de este novedoso enfoque es darle solución a la necesidad de financiamiento local, y que los productores ganaderos al reestablecer y conservar los ecosistemas no solo adapten sus fincas al cambio climático, sino que también contribuyan a la adaptación de su entorno en toda Nicaragua.

Queremos invitar a otros sectores de la economía nacional para que juntos realicemos esfuerzos concretos de adaptación, y esperamos que de esta vigésima segunda Conferencia de las Partes se deriven políticas concretas para reducir los gases de efecto invernadero y mitigar los posibles impactos del cambio climático antes que sea demasiado tarde.

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