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Sentadas en el piso de una caseta y bajo un fresco ramaje, 6 mujeres que se autonombran Artesanas Quetzalcóatl mantienen una febrilidad en sus manos: unas tejiendo el tule para convertirlo en petates, tapetes para comedores y bolsos, y otras ensartando hilos de colores que amarran acículas de pino para transformarlas en canastas, aretes y llaveros. Es el autoempleo que han fundado.

La mayor parte de ellas integra una familia que lidera la señora Santos Pérez Bautista, quien se considera la heredera del "gen cultural" de su madre en la realización y transmisión de este arte y tradición. Ha instruido a dos de sus hijas y a una nieta para la conservación del petate. Otra nieta de 8 años de edad y una bisnieta de 5 años travesean el tule para imitar el arte de sus madres.

"Desde niña trabajé con mi mamá en esto y con esto crié a mis 7 hijos. Eran 10, pero tres murieron. Sigo trabajando en esto del tule", expresó con una sonrisa. Indicó que la construcción de la caseta se las patrocinó el Instituto de Promoción Humana de Somoto hace 4 años. De ahí todo: la adquisición de materiales y el procesamiento lo han realizado con los propios ingresos que les genera la comercialización del producto. "El resto nos queda para comprar la comida", resumió María Andrea Sánchez Pérez. 

No cobran por el arte

Las cifras que mencionó para comprar la materia prima, el transporte y los 4 días que demora en elaborar un ejemplar revelan que hacen el producto más por afición tradicional que por lucro. 

"Un manojo de tule, de donde sale un petate, cuesta C$40 y lo vendemos a C$150, y el más grande a C$200", detalló. Pero en las cuentas no incluye el costo de mano de obra ni el valor agregado del arte: “Queremos que quienes nos compran tomen en cuenta esto”.

Estas alfombras naturales las ofrecen en las ferias que se realizan en los pueblos y ciudades de la región de las Segovias, como Ocotal, Jalapa y Somoto. En algunas ocasiones las llevan a Managua, donde han encontrado demanda. "Yo llevo hasta una docena, también llevo de otras mujeres. Sí se vende, aunque a veces tenemos que bajarles el precio para no traerlos de regreso", reseñó.

El petate fue un forro de cama de los aborígenes, adoptado por los españoles durante la conquista y se utilizó por varios siglos hasta que se popularizó el colchón de esponja a mitad del siglo XX. En la actualidad se utiliza para alfombra, cortinas de ventajas y puertas, así como para mamparas, tapetes de comedores.

Arte en el pino

También han adoptado la confección de objetos utilitarios y decorativos con acícula de pino, una de las artesanías naturales que ha tomado auge en municipios como San José de Cusmapa, Dipilto, Mozonte y Jalapa.

"Mi mamá (Santos Pérez Bautista) fue a una capacitación y nos trajo el comienzo de una muestra. Ella nos enseñó y fui aprendiendo. Ahora es fácil. Hago canastitas grandes, medianas, chapas, llaveros desde hace 8 meses", contó Sánchez Pérez. 

Los precios de las canastitas van de C$150 a C$200. Los aritos o pendientes cuestan C$25, al igual los llaveros. Las agujas de pino las recolectan en los cerros circunvecinos y solo deben comprar el hilo de color en ventas de Ocotal o de Somoto.

Mientras que Emilse López Pérez, nieta de doña Santos, confecciona floreros y adornos propios de la temporada navideña. "Las canastitas pueden son bonitas para entregar un regalo y también bordo servilletas", dijo la joven.

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