Noel Ramírez Sánchez
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Con frecuencia hemos dicho que la estabilidad monetaria no es suficiente, pero que es necesaria para mantener un crecimiento económico, ya que cuando no gozamos de estabilidad monetaria, en lugar de atraer la inversión productiva, nacional o extranjera, lo que promovemos es la especulación y con ella no gozaremos de un crecimiento sostenible.

Por lo tanto, mantener y fortalecer la estabilidad monetaria es una condición necesaria para concentrarnos en acelerar el crecimiento económico. Además, debemos recordar que cuando no gozamos de estabilidad monetaria, no solo no podemos promover el crecimiento y el combate contra la pobreza, sino que con el “impuesto inflacionario” a quien más castigamos es a los más pobres.

Por eso nuestra primera prioridad, todos los días, debe ser mantener y fortalecer la estabilidad monetaria.  También por eso, aunque ya tengamos más de dos décadas de volver a gozar de estabilidad monetaria, no creamos que es algo que tenemos garantizado, sino todo lo contrario y por ello debemos conservarla y fortalecerla cada día.

De igual forma, nunca debemos caer en el error de creer que existe algún conflicto entre la estabilidad monetaria y el crecimiento económico, ya que en ese momento empezaremos a ponerla en peligro.

Afortunadamente todos sabemos lo que es disfrutar de la estabilidad económica y la gran mayoría sabe lo que tenemos que hacer para conservarla y fortalecerla.  Sin embargo, siempre es bueno recordar lo que se necesita para continuar gozando de ella.

Y recordar lo que se necesita para mantener y fortalecer la estabilidad monetaria no es un simple ejercicio académico, ya que cuando la perdemos los políticos pierden su capacidad de gobernar y pueden perder el poder, los empresarios pierden la posibilidad de continuar creciendo, creando riqueza y empleo y los trabajadores pierden su capacidad de compra y por lo tanto, su posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas.

La estabilidad monetaria es como nuestra salud personal, ya que para mantenerla y fortalecerla, tenemos que trabajar a diario con ese objetivo.

Por lo tanto, abordar este tema, aunque estemos gozando de estabilidad monetaria, créame que no es “llover sobre mojado”, ya que en este caso la tierra se seca con gran rapidez.

¿Y que necesitamos para mantener y fortalecer la estabilidad monetaria?

Primero, reconocer que la estabilidad monetaria es indispensable para poder crecer y combatir la pobreza y que no existe conflicto entre ella y el crecimiento económico, sino que más bien, ambos se refuerzan mutuamente.  Y creo firmemente que esto es lo más importante.  El resto es lo de menos.

Segundo, mantener unas finanzas publicas saludables, es decir, un déficit fiscal reducido y preferiblemente cada vez menor como porcentaje de la producción nacional y que dicho déficit, de existir, sea financiado con recursos concesionarios y de largo plazo.

Tercero, mantener un sistema financiero sano, donde el crédito crezca en torno al crecimiento nominal de la economía nacional y donde se brinde crédito solamente a los “sujetos de crédito”.

Cuarto, mantener una política de ajustes al salario mínimo que sea consistente con la tasa de inflación, ya que por encima del salario mínimo, los ajustes deben girar en torno a la productividad de la mano de obra y a los convenios laborales.

Por lo tanto y como pueden observar, el requisito más importante es el primero, ya que de él se desprenden todos los demás y afortunadamente ya llevamos nuevamente más de dos décadas creyendo en este credo.

Me disculpan si les he parecido repetitivo, pero mi abuelo Leopoldo siempre me decía que para que las cosas se hicieran o se continuaran haciendo como queríamos, teníamos que repetirlas muchas veces.  Y créanme cuando les digo que abordar este tema no es un mero ejercicio académico, sino que es una prioridad de la vida diaria. 

nramirezs50@hotmail.com