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Hace cinco años Fernando González y Dessiré Flores emigraron de Tegucigalpa, Honduras, y vinieron a Nicaragua con el deseo expreso de alcanzar el éxito en el desarrollo de negocios, iniciando así un proceso de crecimiento a partir de la apertura de la panadería La Casa del Pan, ubicada frente al restaurante La Marseillaise.

Cuando arribaron a nuestro país no conocían absolutamente nada, tan solo el nombre. Sin conocidos y sin conocer la ciudad de Managua, el matrimonio se asentó en la capital con la vista puesta en las oportunidades de negocio que ofrecía Nicaragua.

“Aquí vimos muchas condiciones de seguridad que es muy importante para nosotros los hondureños, además el ofrece mucho potencial para el desarrollo de negocios e iniciamos a desarrollar nuestras ideas que empezamos con la apertura de la panadería”, cuenta Fernando sobre el primer negocio abierto al público.

Aunque la panadería fue una idea de su esposa, Dessiré, muy pronto tuvieron el apoyo de otros familiares para concretar su puesta en funcionamiento. Pero enseguida vieron la oportunidad de ampliarse hacia el rubro de restaurante y abren Picadelli, un restaurante bufé que ha venido funcionando desde el 2011.

En vista de obtener una excelente aceptación de los clientes, el negocio del restaurante dio paso a la creación de nuevos emprendimientos y surge la empresa de hielo Monte Blanco que, aparte de surtir a la panadería y restaurante, se expandió a proveer de hielo a otros locales dentro de Managua.

Aunado a ello, dada la buena aceptación del restaurante Picadelli no desaprovecharon la oportunidad de ofrecer el servicio de catering, muy demandado en los últimos años tanto por particulares como empresas.

“Lo del catering se da como por golpe de suerte, porque comenzaron a solicitarnos el servicio”, cuenta González y afirma que “eso nos llevó a invertir en cristalería, mesas, sillas y todo lo relacionado con este nuevo servicio para satisfacción del cliente”.

El descanso no existe para la familia González-Flores, quienes han incursionado en la elaboración de productos cosméticos bajo la marca OrgaNica. En estos cinco años han obtenido un notable éxito en los negocios que emprenden, dando la oportunidad de laborar a más de 15 personas.

“Ha sido un camino un tanto difícil pero satisfactorio”, asegura González, quien apunta que durante este tiempo que han residido en el país no han llegado a sentirse extranjeros. “No conocíamos Nicaragua, no conocíamos a nadie ni teníamos referencias de nada, no conocíamos ni las costumbres ni la comida ni nada. Al principio extrañaba Honduras porque había un factor de comparación, sobre todo en la comida, pero sinceramente no me siento extranjero en Nicaragua y más bien cuando voy a Tegucigalpa siento que voy de visita”, confiesa.

De la comida a los productos cosméticos

REUTILIZACIÓN• Fernando González es un emprendedor nato. Graduado de ingeniero industrial, aprovechó los conocimientos en química y producción para darle utilidad a uno de los desechos producidos en la panadería y restaurante.  

González refiere que cierta ocasión notó que entre ambos locales comenzó a salir bastante aceite usado, mismo que no encontraban dónde depositarlo para su reciclaje y fue cuando decidió transformarlo en jabones. Esta idea surge a raíz de los antecedentes en saponificación que tenía su familia, pues su abuelo en sus años mozos desarrolló una empresa de jabones en Honduras, que fue cerrada con el correr del tiempo.

“Mi abuelo tenía una pequeña fábrica de jabones y velas, pero había quedado en mí la inquietud de que había pasado con este negocio, fue así que a raíz de los desechos de aceite que salían del restaurante y panadería fue que inicié a elaborar los jabones, primeramente para uso interno, pero luego lo afiné y lo redefiní para usos cosméticos”, refiere González.

Como ingeniero industrial que es y con los conocimientos básicos de química y producción que tiene empezó a desarrollar fórmulas obtenidas de varios sitios web sobre la base de prueba y error hasta alcanzar un producto orgánico para uso cosmético.

Los resultados de su emprendimiento han sido dos productos bajo la marca OrgaNica, un jabón especial para el lavado del cutis y un aplicador de aceite que elimina manchas de la piel, hidrata y ayuda a combatir el acné a partir de la inclusión en la fórmula de aceite de moringa. “Este jabón está hecho a base de aceite de oliva, aceite de coco, aceite de semilla de uva y el último descubrimiento que yo no sabía que existía y que lo vine a descubrir aquí en Nicaragua es el aceite de moringa y que se produce aquí. Este aceite es lo mejor para productos estéticos, es como el vellocino de oro de la cosmética”, asevera González.

Ambos productos los ofrece al público por encargo y también los puede obtener en panadería La Casa del Pan a un precio de US$10 el conjunto. “Ha tenido una excelente aceptación, porque muchas parejas lo encargan para darlo como recuerdo en sus bodas, los cuales personalizamos según convengan los novios”, apuntó.

Sobre estos últimos productos, González refirió que están pensando en ampliar el negocio, para lo cual están haciendo los trámites correspondientes con autoridades para obtener los requisitos adecuados y ponerlos a disposición en canales de distribución como supermercados y tiendas de conveniencia.