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Parcelas de tierra donde se promueva la diversidad genética y los cultivos alternativos para enfrentar el cambio climático es la nueva tarea que está promoviendo en occidente el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Es lo que se conoce como fincas vitrinas. En Chinandega hay 15 productores que aceptaron el reto y en sus fincas iniciaron la siembra del marango, un rubro no tradicional que sustituiría los cultivos tradicionales y haría un cambio en la alimentación del ganado y los seres humanos.

“133 pequeños agricultores fueron invitados a este día de campo. Nuestra misión es mostrar al marango como alternativa, pues de esa planta se puede sacar diversos productos alimenticios que son de beneficio para el consumo humano”, dijo Ricardo Prieto, representante del INTA en Posoltega.  

Este centro de investigación contempla establecer al menos 50 bancos comunitarios de semillas, en 83 municipios del país, sobre todo el occidente, que forma parte del Corredor Seco.

Muchos diversificaron sus actividades agrícolas. “Teníamos 29 años de trabajar en ganadería. Fuimos capacitados por el INTA y ahora la producción no solo es utilizada para el ganado, sino para elaborar productos para el humano”, dijo Hernaldo Lagos, productor de Villanueva.

Harina de marango

Lagos, junto con una decena de campesinos, está produciendo la harina y las cápsulas de marango e invita a las amas de casa a usar las hojas picadas de esa planta para condimentar la comida que consumen diariamente, pues no tiene ningún olor, ni sabor, y es rica en proteínas.

Carla Patricia García Flores, funcionaria de esa institución, mostró durante el intercambio de experiencias el fresco de marango, bebida que se prepara con azúcar y limón. Agregó que se utiliza como especie en el gallopinto, las tortas de carne o cualquier plato nicaragüense.

“Si las familias usaran esta especie para preparar sus alimentos, aumentaría el nivel de proteínas, vitamina A, hierro y calcio, que favorecen a personas de la tercera edad, mejoraría los estados de desnutrición en la niñez y es apropiado para las mujeres lactantes”, dijo García.
Bertha Castillo sembró marango en una “mancha” de su propiedad. “Cura 50 enfermedades. Es una planta milagrosa. Tiene mucho poder curativo. Disminuye la presión alta. Con los tés, desaparece el insomnio”, afirma.

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