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¿Cuántas veces hemos llegado a las góndolas del supermercado a tomar una bolsa de leche, un yogurt o un queso sin leer la etiqueta? ¿Cuántas veces nos habremos llevado a casa uno de estos productos pensando que eran lácteos? Óscar López, director ejecutivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), aseguró que esto sucede todos los días en los supermercados, mercados y pulperías del país a consumidores que desconocen lo que realmente están comprando.  

De acuerdo con Canislac, la mayoría de los supuestos productos lácteos que se comercializan en Nicaragua, no son lácteos. El comercio ofrece quesos que no son quesos, yogurt que no es yogurt, crema que no es crema y leche que no es leche.  

Lopez señaló que la Cámara ha identificado una mala práctica del etiquetado de productos lácteos por parte de algunas empresas y una despreocupación de los compradores por verificar la calidad de lo que están consumiendo. “Nosotros tenemos un Reglamento Técnico Centroamericano sobre Etiquetado General de Alimentos Previamente Envasados. Ahí se define la etiqueta como la información grabada en el empaque donde se indica la verdadera naturaleza del producto  y sus ingredientes. También se define al consumidor como la persona encargada de adquirir ese producto para satisfacer sus necesidades; esa relación es muy importante”, explicó López. 

Términos 

Adicional al Reglamento Técnico Centroamericano hay un Reglamento de Términos Lecheros que detalla las características o especificaciones de cada producto, como leche, producto lácteo, producto reconstituido, producto lácteo recombinado y producto lácteo compuesto.  “La leche es toda secreción mamaria normal de animales lecheros, obtenida mediante uno o más ordeños, sin ningún tipo de adición o extracción, destinada al consumo”, aclaró López.  

Sin embargo, a pesar de que ambos documentos son bien explícitos, en Nicaragua hay empresas lecheras que no están acatando las indicaciones y están comercializando, por ejemplo, sueros lácteos, leche de soya, leche de almendras, leche de coco como si fueran productos lácteos. 

El director ejecutivo señaló que tampoco debe considerarse como un producto 100% lácteo la mezcla de producto lácteo con aceite o grasa vegetal, la cual resulta de la sustitución total o parcial de la grasa láctea.  “Si a una leche se le agrega grasa o aceite vegetal y saborizante de fresa (constituyentes no derivados de la leche) para sustituir de manera parcial o total la grasa de la leche, ya no se tendrá un producto lácteo compuesto, sino que se habrá obtenido otro tipo de alimento”, destacó.

Para aclarar a la población, López dijo que un producto lácteo puro puede contener aditivos y otros ingredientes funcionalmente necesarios para su elaboración, pero esto no incluye sal, saborizantes y endulzantes. 

Impacto 

El consumo de estos productos, aunque no causa daño, tiene un impacto en la salud de las personas porque no aporta la cantidad de nutrientes necesarias para el funcionamiento del cuerpo. Ahí, según dijo, es cuando se tiene reflexionar acerca de lo que queremos y no queremos para nosotros y nuestras familias. “Las mezclas no son malas, pero son menos nutritivas”. La confusión se está dando en todas las derivaciones de productos lácteos: leche, queso, crema, yogurt y leche en polvo.    

No obstante, como resultado del esfuerzo de Canislac, el Gobierno y defensores de los consumidores hay empresas que han ya han adoptado la práctica de etiquetar correctamente y otras que están en transición. A eso se debe que productos que antes se comercializaban como lácteos, ahora  se venden con el título de mezclas.   

Recomendaciones 

Para evitar ser engañados, López recomendó a los consumidores leer cuidadosamente las etiquetas. En caso de identificar “productos lácteos” que entre sus ingredientes se encuentre la grasa vegetal hay que acercarse a la Defensoría del Consumidor a reportarlo para que se le pueda hacer el llamado a la empresa responsable, a fin de que haga la corrección pertinente.  

El llamado a las empresas es a aplicar correctamente los términos lecheros para proteger a los consumidores contra posibles confusiones o interpretaciones erróneas. Y en caso de los distribuidores,  a no crear impresiones equivocadas sobre la naturaleza del producto.

El presidente de Canislac apuntó a que el Reglamento no se limita a la etiqueta, sino también a la publicidad.

Resumen de reglamentos

•Reglamento Técnico Centroamericano (RTC) sobre Etiquetado General de Alimentos Previamente Envasados 

Este reglamento entró en vigencia el 14 de noviembre de 2012. Por parte de Nicaragua, fue suscrito por el titular del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), Orlando Solórzano. El reglamento aplica a todo el etiquetado de los alimentos preenvasados que se ofrecen como tales al consumidor o para fines de hostelería y que se comercialicen en todo el territorio centroamericano.  

Entre los Principios Generales plantea que  los alimentos preenvasados no deberán describirse ni presentarse con etiqueta falsa, equivoca o engañosa, o susceptible de crear una impresión errónea respecto de su naturaleza. 

“Los alimentos preenvasados no deberán describirse ni presentarse con una etiqueta o etiquetado en los que se empleen palabras, ilustraciones u otras representaciones gráficas que se refieran o sugieran directa o indirectamente cualquier otro producto con el que el producto de que se trate pueda confundirse, ni en una forma tal que pueda inducir al comprador o al consumidor a suponer que el alimento se relaciona en forma alguna con aquel otro producto”, dice el documento.

Respecto a la lista de ingredientes, plantea que debe ir encabezada por un título apropiado que consista en el término “ingredientes” o lo incluya. “Debe listarse todos los ingredientes por orden decreciente de masa (peso) inicial (m/m) en el momento de la fabricación del alimento”.

•Reglamento Técnico Centroamericano (RTC) sobre Uso de Términos Lecheros: 

Este reglamento tiene por objeto establecer el uso correcto de los términos lecheros relacionados con los alimentos que se destinan al consumo humano directo o su posterior elaboración:

Producto lácteo. Puede contener aditivos y otros ingredientes necesarios para su elaboración. Esto no incluye sal, saborizantes, endulzantes.    

Producto lácteo reconstituido. Resulta de la adición de agua a la forma deshidratada o concentrada. Más agua de la necesaria afecta el contenido (como la proteína) y deja de ser un producto lácteo, siendo otro tipo de producto. 

Producto lácteo recombinado. Combina grasa y extracto seco magro de la leche en sus formas conservadas. La recombinación debe mantener la composición del producto lácteo, según la norma específica. Una mayor adición de agua afecta el contenido de los constituyentes del producto recombinado, como las proteínas.

Producto lácteo compuesto. Es un producto en el cual los no derivados de la leche no sustituyen los componentes de la leche. Ejemplos: leche saborizada, yogurt de sabor, queso con hierbas, etc., siempre y cuanto los saborizantes no sean utilizados para sustituir la leche, simplemente para conferirle sabor.

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