•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Productividad es uno de los conceptos más utilizados en el último tiempo en Nicaragua y, en general, en todos nuestros países de América Latina. Y se ha repetido transversalmente como un mantra en toda la región, en medio de una búsqueda a veces quijotesca por encontrar el desarrollo económico, humano e institucional.

El concepto se hace aún más relevante cuando observamos que las distintas bonanzas a lo largo de nuestra historia se han apalancado en la producción de materias primas, en el extractivismo, en el monocultivo, etc. Por ende, la receta de diversificar nuestra oferta, de incentivar la creatividad empresarial para desarrollar valor agregado y finalmente alcanzar una competitividad que nos permita llegar a más y mejores mercados se hace elemental en un mundo globalizado. 

Ante esta obviedad asalta la pregunta que todo buen gestor de empresas se hace: ¿Cómo financiar la productividad y diversificación? Y como buen gestor se hace una pregunta correcta, la cual en seno conlleva su propia respuesta: Diversificando las fuentes de fondeo.

La diversificación de la matriz de financiamiento es tan fundamental como lo es la diversificación de la oferta. La banca, el capital propio, fondos de inversión, capital de riesgo, etc., son distintas vías de fondeo con que hoy en día cuentan las empresas para desarrollar sus proyectos. En este particular la bolsa de valores juega un rol preponderante, siendo el mercado donde se pueden encontrar distintas fuentes de ingreso provenientes de múltiples inversionistas, permitiendo que los instrumentos de ahorro con que cuenta el público sean a su vez agentes de desarrollo de distintos sectores de la economía.

Los mercados bursátiles como concepto se pueden explicar como el mecanismo donde se canalizan los recursos monetarios directamente desde el inversionista hasta las empresas o gobiernos para financiar sus proyectos de inversión. Suele ser una alternativa de financiamiento de menor costo, dado que no existe el “spread” o intermediación financiera. Por otro lado, permite a las empresas poder estructurar en forma flexible su fondeo en virtud de las necesidades de maduración de cada proyecto. Es en este último aspecto donde su aporte a la diversificación de oferta es elemental, donde la flexibilidad es esencial para poder estructurar una estrategia de pasivos exitosa que acompañe a la empresa durante los distintos ciclos inherentes al desarrollo de nuevas líneas de negocio.

Un mercado bursátil maduro debe permitir el acceso al financiamiento a todo tipo de empresas; grandes, medianas y pequeñas. En Nicaragua el 45% del PIB se explica por el aporte de las mipymes, que son las creadoras de un 85% del empleo, por lo que es sumamente relevante el garantizar el acceso a fondos frescos a este sector si queremos desarrollar una cultura de productividad empresarial con miras al largo plazo. 

Las empresas deben dar el salto en innovación y calidad de sus productos para asegurar su competitividad y aumentar volúmenes de ventas, tanto locales como al extranjero. Por ello el desarrollo de un mercado bursátil que sea capaz de satisfacer las necesidades de capital fresco es fundamental, donde los ahorrantes tengan acceso a más y mejores vehículos de inversión que mejoren sus retornos de corto, mediano y largo plazo, generando una positiva cultura de ahorro personal, y donde las empresas de diverso tamaño puedan acceder a un financiamiento que se acomode a los plazos de sus proyectos.

Para un buen gestor de empresas, entonces el dicho popular que aconseja “poner los huevos en distintas canastas” se complementa a cabalidad con el otro dicho popular que reza “es mejor llenar el cántaro con agua de distintos ríos”.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus