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En la granja camaronera Torrecilla, ubicada en la Isla Mangle Alto, a 57 kilómetros de Chinandega, existen 37 lagunas, a lo largo de 821 hectáreas, que producen cada una de ellas, tres ciclos de camarón al año.

La siembra es trabajo delicado. En ese centro de producción se trabaja en base a un calendario y se hacen dos tipos de siembra. Una directa que consiste en trasladar la larva de laboratorio hacia la laguna y una segunda opción es la siembra de transferencia de camarón juvenil que implica llevar la larva a un vivero, en donde después de permanecer 20 días en el estanque, alcanza una medida adecuada, para luego dirigir esa población de animales a una laguna de engorde, donde continuará el crecimiento. 

De hecho esta es la técnica que prefieren las grandes empresas camaroneras porque una vez que se sigue el proceso de engorde solo demora un mes para llegar al peso ideal, lo que produce un ahorro de 30 días, para alcanzar la meta de producción”, explicó el Raúl Varela, gerente de Producción del centro ubicado en Los Playones de Puerto Morazán.

Cómo se siembra

Abraham Padilla, jefe de Viveros, detalló que los ciclos de siembra de la granja, es una actividad que  siempre se hace por la noche.

“El camarón es transferido en cajas de fibra de vidrio, al que se le deposita de 30 a 40 libras de animales (larvas) por cubículo. Se hace en camiones. Allí se deposita en las camas de sobrevivencia y se valora el porcentaje de muertos, para proseguir con otra etapa no menos importante, como es la alimentación”.

“La visión de la empresa es que por cada libra de alimento, se produce una libra de camarón”, indica el experto. La larva procede de un laboratorio que se produce en Semillas Acuáticas, que pertenece a la misma empresa.

El cambio climático afecta.

Sin embargo, el camarón es como un humano. Lo que se debe vigilar es que si se produjo una  siembra en densidades altas, los riesgos son diferentes, tales como adquirir un virus y que se contamina toda la población que se encuentra en la laguna.

“Si en el proceso de vigilancia encontramos camarón de color blanco es que acaba de morir, pero si cambia a color rojo, ese animal tiene rato de estar muerto”, precisó.

Los resultados

La granja Torrecillas, manejada por el grupo hondureño Seajoy, produjo el año pasado 5.5 millones de libras de camarón, cuya producción está comprometida para exportarse a países como Bélgica que ordena ventas de camarón de 14 gramos, Inglaterra que prefiere las tallas de 15 a 18 gramos y Estados Unidos que compra todo tipo de medidas.

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