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Certifican viveros de café para vender plantas de calidad

Foto por: ARCHIVO / END

Un vivero certificado por el IPSA.

Propósito. El objetivo final, de acuerdo con los productores y expertos, es mejorar la caficultura del país.

En Nicaragua, si bien hay muchas fincas productoras de café con certificaciones internacionales, son pocos los viveros del rojito que cumplen buenas prácticas agrícolas (BPA) y se han certificado.

La organización no gubernamental TechnoServe sostiene que la primera experiencia que se tiene en el país en certificación de viveros por parte del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) es la que se ejecuta con el proyecto Cosechemos Más Café.

Julio Centeno, director de ese proyecto, explicó que la certificación de viveros garantiza la producción de plantas de alta calidad y una comercialización transparente.

“Su importancia radica en que los productores y productoras ofrezcan plantas sanas, de calidad y que sean reconocidos a nivel local, ya que han invertido esfuerzos y recursos para hacer de sus viveros un negocio rentable, aportando de esta manera al desarrollo de la  caficultura nacional”, sostuvo el director del proyecto Cosechemos Más Café.

En Nicaragua se estima, de manera oficial, que hay más de 200,000 manzanas de tierra sembradas con café. 
La caficultura en el país está en manos de unos 45,000 pequeños, medianos y grandes productores y genera más de 300,000 empleos en tiempos de recolección del grano.

En el 2016, la exportación de café generó más de US$400.5 millones. El rojito ocupó el segundo lugar de los productos de exportación de Nicaragua.

Experiencias

Pedro Pablo Ramos, originario de la Comunidad Las Cruces, de Jinotega, y socio de la cooperativa Agrupación de Productores Café Orgánico de Jinotega, es uno de los primeros productores de viveros de café certificados, que ha trabajado con el proyecto Cosechemos Más Café.

“Yo siempre había trabajado de forma natural, pero me llamó la atención lo de la certificación de viveros, porque es algo (un valor agregado) que uno puede ofrecer y es importante el ingreso adicional para el productor”, expresó Ramos.

Hoy día, Ramos reconoce que no es difícil cumplir con las buenas prácticas agrícolas, para obtener la certificación, alegando que lo que más se debe tener es disposición. “En este momento, yo podría enseñar a otros productores cómo hacer un vivero certificado”, comentó.

“Se empieza con el zarandeo de la arena. Se hace un cajón de nueve pulgadas, con arena, para que la raíz profundice, ya que para conseguir la certificación la raíz debe ser muy recta. Coloqué la semilla, de buena calidad, recomendada por el proyecto. Regué con un poco de agua y carbendazim (un fungicida), para eliminar los nematodos, y a los 40 días la planta empieza a nacer. A los 60 días la pasamos a las bolsas cuando ella ya está en modo de fosforo, o sea, que la semilla ha tomado una pequeña altura con un tallo”, explicó el productor.

“Para el llenado de las bolsas, limpiamos la tierra de maleza y de raíces, y también le pusimos carbendazim para matar alguna plaga pequeña”, continuó Ramos, quien sembró hasta 12,000 plantas en su vivero certificado.

José Andrés Mairena, responsable de crédito de la Cooperativa Multisectorial Agrupación de Productores de Café Orgánico de Jinotega (Coomapcoj), afirmó que actualmente tienen dos viveros certificados para proveer las plantas a los mismos socios y todo aquel productor interesado.

“Cuando el proyecto (Cosechemos Más Café) nos comentó sobre el establecimiento de viveros certificados, nosotros que ya veníamos con esa inquietud, aceptamos esa propuesta, porque existen más de 300 variedades de café y muchas de ellas ni siquiera se sabe cómo se llaman, ni se conoce el manejo adecuado”, explicó Mairena.

Aseveró que así están pensando en una estrategia de largo plazo para ayudar a los productores.

“Este año, esperamos sembrar unas 60,000 plantas (de café) extraídas de los viveros certificados, para iniciar el proceso de cambio, porque la cooperativa ya empezó a marcar la diferencia en el ingreso de los productores que han tomado buenas decisiones”, indicó.

Uno de los beneficios que esperan es mejorar la calidad del café, ya que si los productores siembran una sola variedad lograrán una mayor consistencia en sus tazas, que si siembran de varias clases de cafés en sus parcelas.

Norma

Según Julio Centeno, director  del proyecto Cosechemos Más Café, de Technoserve, en Nicaragua existe la Norma Técnica Obligatoria Nicaragüense (NTON 11 045) para la certificación de semillas de café arábigo.

Centeno explicó que para conseguir la certificación, los productores deben inscribir sus viveros ante el IPSA, para que esa entidad los inspeccione y los certifique.

Además, afirmó que la certificación de los viveros se puede obtener en un período estimado de seis meses y se tiene que estar renovando anualmente.