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Información y conocimiento elevan la productividad del café orgánico

Foto por: Leoncio Vanegas

El productor Augusto Bellorín muestra el fertilizante orgánico que aplica en café.

Acciones. Los productores hoy día monitorean el clima y levantan toda la información posible de sus cafetales, para tomar las decisiones correctas en el manejo de sus plantaciones.

Ciento veinte fincas de los departamentos de Boaco, Jinotega, Matagalpa y Madriz están validando nuevas tecnologías para el manejo de plantaciones de café y los resultados productivos ya comienzan a asombrar a los propietarios.

La finca de 10.5 manzanas de Augusto Bellorín Petray, en Cerro Grande, San Juan de Río Coco, ha logrado pasar de una producción de 8 o 10 quintales en pergamino por manzana, que registraba en 2014, a 40 quintales, en sus parcelas que reciben un manejo adecuado.

Así es que Bellorín Petray estima que su cosecha 2017-2018 andará aproximadamente en los 400 quintales, en pergamino.

Sus plantaciones fueron renovadas después de la afectación de la roya, entre 2012 y 2013, y otras enfermedades y plagas que atacaron a los cafés, principalmente de la variedad caturra.

Bellorín Petray participa en el proyecto Resiliencia del sector cafetalero ante el cambio climático, auspiciado por Cafenica, con financiamiento de UTZ Certified. 

En ese proyecto aplican la metodología de monitoreo del clima y levantamiento de información y datos de los cafetales para caracterizar el comportamiento de plagas y enfermedades y el desarrollo de los cafetos.

Una red de promotores de observación climática y otra de información y datos esparcen el conocimiento en el sector cafetalero.

Bellorín Petray valida el desarrollo de 350 cafetos de catuaí rojo y amarillo con la aplicación de biofertilizantes, abonos orgánicos, caldos, labores de reposición vegetativa, regulación de sombra y manejo de suelo, versus otra parcela que tiene la misma cantidad de plantas, pero que no recibe la misma atención en el manejo. 

La recolección de datos e información es estricta y la registra en un cuaderno para el análisis técnico.

El productor cuenta que la diferencia en el desarrollo es abismal. 

La parcela mal atendida anda por los 976 granos, por planta. Esta apenas alcanza medio metro de altura. Mientras tanto, en la parcela mejor atendida la carga por planta asciende a 1,852 granos y el árbol alcanza los 1.5 metros de altura.

Cuenta con otras parcelas de validación de variedades de castilla, marsellesa y paca. También levanta datos comparativos sobre el desarrollo de plantaciones de café a cielo abierto y bajo sombra.

El pequeño productor está extendiendo sus métodos de trabajo poco a poco en otras parcelas de su finca.

Bellorín Petray señala que los productos que aplica a la “parcela maestra”, como le llama a la mejor atendida, son “caldo ceniza, caldo bordelés, caldos sulfocálcicos, agua de vidrio (cal y ceniza), bocachi o abono orgánico”. La ventaja además es que varios de los materiales utilizados los encuentra en su propia finca.

De esa manera, el productor cafetalero también evita el uso de herbicidas, que otros productores aplican, y los gastos que ello conlleva.

Asimismo, hoy está más consciente del desgaste de los suelos. Por eso dice que “la maleza baja y con sus raíces vivas amarran el suelo”.

Lectura al clima

Bellorín Petray utiliza la información del clima para tomar decisiones sobre las actividades agrícolas que planifica para su cafetal. “Juega”, por mencionar ese término, con los momentos adecuados para aplicar los biofertilizantes o abonos. Conoce bien el comportamiento de las plagas y enfermedades, las cuales también están bajo un sistema de monitoreo.

La información climática llega diariamente a su teléfono inteligente a través de una aplicación llamada Clima y Café, a la cual hasta la fecha están inscritos 400 productores.

Desde El Bálsamo Abajo, a unos cinco kilómetros, otro pequeño productor, José Aquiles Espinoza, comparte con todos sus vecinos por mensajería simple o por WhatsApp los datos que arroja una estación meteorológica instalada en su finca de seis manzanas.

Henry Mendoza, funcionario de Cafenica, detalló que 21 estaciones meteorológicas, distribuidas en los cuatro departamentos que cubre el proyecto, trasladan información diaria a la sede de la institución en Matagalpa para la vigilancia climática.

El análisis climático es diseminado entre los productores asociados a través de la aplicación telefónica y bajo el concepto de Sistema de Alerta Temprana.

La aplicación ofrece un pronóstico del tiempo para los próximo 10 o 12 días y allí mismo se indica el nivel de incidencia de las plagas y su interacción con el clima.

Asimismo, por medio de cartulinas, pegadas a la pared de un lado del corredor de su casa, Espinoza realiza un análisis estadístico y gráfico del comportamiento del clima: pluviometría, temperatura ambiente, humedad ambiente, temperatura y humedad del suelo. Cuenta con un dato histórico general de 33 años, elaborado por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) y con 15 meses de información local.

Algunas conclusiones preliminares dan pistas del comportamiento de las plagas y enfermedades con respecto a la variabilidad climática.

“En agosto tuvimos un 6% de la roya y en ese mes se registraron temperaturas de 29.7 grados y llovió menos, 203 milímetros”, mencionó.

También mostró datos interrelacionados de incidencia de broca con temperaturas y precipitaciones. Dijo que se observó un pequeño repunte en mayo, cuando el grano empieza a llenarse. El nivel crítico de esta plaga es el 2%.

Un ejemplo de alerta temprana es cuando la información del clima muestra una temperatura de 30 grados. “Eso nos indica que no podemos aplicar ningún producto en las plantaciones”, dijo el productor.

Igualemente, los caficultores que siguen la información climática observan el pronóstico de lluvias para saber en qué momento aplicar los fertilizantes.

Calidad y sostenibilidad

Explicó que la finalidad de la observación climática y el levantamiento de información en el manejo de los cafetales es llegar a la comprensión de los efectos del cambio climático, para realizar acciones de adaptación.

“Queremos producir más, sembrando variedades que sean más resistentes a las plagas y enfermedades, y que a la vez den calidad en la taza. También sin dañar el medioambiente”, dijo Bellorín Petray.