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Nicaragua y Guatemala con mejor manejo de deuda pública

Foto por: ARCHIVO / END

El descenso de deuda pública en Nicaragua en relación al PIB en los últimos ocho años es marcado, enfatizó.

Finanzas. Mientras El Salvador y Costa Rica enfrentan grandes retos en materia de endeudamiento público, Nicaragua y Guatemala se posicionan como las naciones centroamericanas con mejor desempeño de sus finanzas, señala un informe divulgado por la Fecamco.

La magnitud del endeudamiento público de Nicaragua con relación al Producto Interno Bruto (PIB) sobresale debido a un buen manejo, indica el informe “Evolución de la situación fiscal en Centroamérica” divulgado la semana pasada en San Salvador, por la Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco).

Hasta el primer semestre de este año, Guatemala, Honduras y Nicaragua mostraban las razones de deuda pública al PIB más bajas con 26.7%, 42.8% y 44.6%, respectivamente. Sin embargo, El Salvador y Costa Rica registran los niveles más altos con 65.5% y 62% de su PIB, informó la Fecamco en la capital salvadoreña. 

Si bien es cierto que el endeudamiento permite financiar proyectos relevantes para los países,  como los de infraestructura, los niveles excesivos frenan el crecimiento, pues el pago de esta más sus intereses pueden volverse una carga insostenible para sus economías, limitando así su crecimiento.

La condición de las finanzas públicas de un país impactan directamente en las calificaciones de riesgo emitidas por entidades calificadoras extranjeras y a su vez en los intereses pagados por instrumentos financieros emitidos por organismos estatales, explicó  Alonso Elizondo, director de la Cámara de Comercio de Costa Rica, durante la presentación del informe “Evolución de la situación fiscal en Centroamérica”, en San Salvador, el pasado viernes.

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El descenso de deuda pública en Nicaragua en relación al PIB en los últimos ocho años es marcado, enfatizó. En 2009 la deuda pública significaba el 59.4% del PIB, equivalente a US$4,982.6 millones, pero al cierre del año pasado esta proporción bajó hasta 44.8% (US$5,931.4 millones).

Elizondo valoró el caso nicaragüense como algo positivo. Según su análisis realizado entre 2009 y 2016 se observa que “Nicaragua al igual que Guatemala  ha hecho un manejo responsable de las finanzas públicas, estos países sobresalen por  buen manejo de su deuda pública, sus niveles de deuda son prácticamente constantes en términos de PIB”.

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Recientemente el Banco Central de Nicaragua (BCN) informó que el resultado de la deuda pública al segundo trimestre del año es un “reflejo de  un manejo prudente y sostenible de las finanzas públicas, junto con un desempeño económico positivo para 2017”.

Para Elizondo, Honduras es un caso particular, pues entre 2009 y 2016 las proporciones de deuda en relación al PIB aumentaron progresivamente. De acuerdo al Consejo Monetario Centroamericano entre 2009 y 2015 esta proporción pasó de 24.6% a 43.5%, sin embargo en 2016 descendió hasta 38.45%. 

“Honduras ha corregido una serie de cosas, antes tenían una tasa de endeudamiento alta, pero era por cosas del pasado, ahora han mejorado, les queda bajar más endeudamiento para que les queden más recursos y  realizar inversión de capital”, indicó Elizondo.

En materia fiscal, uno de los cambios efectuados por el vecino país del norte fue la aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal en 2016. Esta norma promueve una mejor gestión de las finanzas públicas y sostenibilidad de la deuda, pues limita en un 48% del PIB el endeudamiento público.

La situación de El Salvador y Costa Rica es opuesta a la de Guatemala y  Nicaragua,  debido a que sus niveles de endeudamiento se incrementaron en los últimos ocho años.

Costa Rica pasó de tener una deuda pública de US$12,592.1 millones en 2009 (42.86% de su PIB) a US$35,445.3 millones en 2016, equivalente al 62% del PIB registrado ese año. Por su parte, la deuda pública de El Salvador en 2009 ya representaba más de la mitad de su PIB, 54.08%, continuó incrementándose hasta alcanzar el 65.52%, unos US$17,588 millones en 2016.

“El Salvador y Costa Rica están aumentando sus niveles de endeudamiento. Sin embargo, El Salvador tiene una ventaja grandísima sobre Costa Rica y eso es la dolarización de la economía, eso quita las tentaciones de emisión monetaria, política monetaria irresponsable  que lleva a la generación de inflación. En Costa Rica esa tentación existe, el problema con la inflación es que castiga más a quien menos tiene”, afirmó.

Elizondo explicó el impacto de las condiciones fiscales sobre la obtención de recursos para solventar déficits públicos a través de  los instrumentos financieros emitidos por el Estado. “Un tema que se viene es la calificación de riesgo.  Si se deterioran las finanzas públicas es probable que las calificadoras de riesgo empiecen a bajar (la calificación) y eso significa  que tengamos que ofrecer tasas de interés más elevadas por títulos o bonos  de deuda para poder captar los recursos para financiar el déficit público”, analizó.

 El Informe de Riesgo país correspondiente al segundo trimestre del año de Consejo Monetario Centroamericano recopila la valoración emitidas por las principales calificadoras (Fitch Ratings, Moody’s Investor Service y Standard and Poor’s) para las deudas soberanas de  Centroamérica. 

Para Nicaragua, las tres entidades emitieron una calificación estable, Guatemala por su parte, fue calificada estable por Fitch Ratings y Moody’s Investor Service, sin embargo Standard and Poor’s emitió una calificación negativa. Las dos calificadoras que otorgan una valoración del riesgo país en Honduras lo clasifican como positivo.  

Para El Salvador y Costa Rica las calificaciones no son alentadoras. Fitch Ratings y  Standard and Poor’s  visualizan a El Salvador con pocas perspectivas de recuperación  y le asignan una calificación negativa. Por su parte Moody’s Investor Service otorga una calificación estable con un riesgo sustancial. La deuda soberana costarricense obtuvo en este periodo una calificación negativa por  Moody’s Investor Service y Standard and Poor’s y estable de parte de Fitch Ratings, ubicándola en el grado de no inversión.