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Llegar a los 38 años como empresaria no ha sido fácil para la licenciada Edelmira Acevedo Álvarez, debido a los vaivenes que ha encontrado en el camino, pero que ha logrado sortear para mantener firmes sus negocios. 

Actualmente, cuenta con el hotel Las Miradas, en Juigalpa, y el restaurante ecológico Hato Grande, ubicado en Las Lajitas, en la carretera Managua-Juigalpa. Como producto de su responsabilidad social empresarial, Acevedo Álvarez recientemente fue galardonada como “Emprendedora de excelencia diamante 2017”. 

El reconocimiento le fue entregado por el programa nacional de cultura “Leer es vivir” de Costa Rica. La actividad se llevó a cabo en la Universidad Americana (UAM), mediante un acto especial. En el mismo acto también fueron premiados los  estudiantes de excelencia académica de diversos colegios.

Acevedo Álvarez fue una de los 5 empresarios reconocidos por dicho programa, de los cuales tres  eran de Managua y la otra de Boaco. “He trabajado no exclusivamente para mi propio beneficio, sino que también he sido una empresaria con responsabilidad social empresarial, y además con  visión para proyectar a Chontales y buscar el desarrollo de cada lugar” dijo la empresaria Acevedo Álvarez, de 65 años de edad. 

Explicó que el hotel Las Miradas sobresale porque “se dan a conocer las bellezas naturales que tiene Chontales. Es una proyección no solo como empresa, sino también como departamento”.  

Desde Las Miradas se divisa más de cerca la coordillera Amerrisque. 

Negocio ecológico

Su otro negocio, el restaurante ecológico Hato Grande, afirma que lo construyó pensando en generar empleos en la comunidad de Las Lajitas. “Nosotros nos hemos preocupado para que sea un restaurante netamente ecológico y, como son 16 manzanas, estamos buscando que sea el pulmón de Juigalpa”, añadió.

En el restaurante ecológico de Hato Grande hay 1,400 plantas, entre árboles frutales y maderables. Acevedo Álvarez insiste en que las plantas se sembraron para dar vida al lugar, especialmente a la escasa fauna. La empresaria agradeció a la UAM y al programa nacional de cultura “Leer es vivir” por el reconocimiento obtenido y también a las personas e instituciones que la han apoyado de una u otra manera. “No soy empresaria por mis propios intereses, sino porque velo por los intereses de la comunidad. Para ser una buena empresaria, una debe tener valores que la llevan al camino correcto”, recalcó.

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