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Cuando se reúnan en Buenos Aires los ministros de 164 países durante la conferencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de diciembre, el tema agrícola volverá a estar sobre la mesa por los subsidios que mantienen algunos países y por la nueva calificación que merece dentro del rol productivo, al dejar de ser el sector primario de las economías que solo ofrecía materias primas.

“Yo abandonaría esas categorías del siglo XX: primario, secundario, terciario”, dice Marcelo Elizondo, presidente de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI). “El sector agrícola ya no es el sector primario, ya no está el señor con el arado, del que nos habla el evangelio de hace 2,000 años. Antes el agro estaba basado en productores, ahora está basado en empresas”.

Argentina, que este diciembre será sede de la onceava conferencia ministerial de la OMC, aboga por relaciones comerciales abiertas, transparentes y equitativas, con controles para limitar los subsidios a la producción agropecuaria que dan ventajas a ciertas naciones.

Al canciller argentino, Jorge Faurie, le parece contradictorio que los subsidios al sector agropecuario sumen US$584 mil millones, mientras que para asistencia al desarrollo solo se destinan US$135 mil millones.

Por eso, en Buenos Aires habrá gobiernos exigiendo una verdadera relación multilateral. “Discriminamos cuando damos algo a alguien, que no damos a los demás, una preferencia comercial”, enfatiza Valentina Delich, especialista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

“Lo que hace multilateral al sistema es que exista una cláusula de nación más favorecida”, explica Delich, refiriéndose a que las ventajas de acceso concedidas a un país deben ser otorgadas a los demás de inmediato, porque las naciones tienen derecho a comerciar al margen de cuánto influyan en lo económico o político los otros competidores.

Funcionarios de la OMC en Ginebra admiten que el tema agrícola ha provocado una de controversias más complejas entre las naciones, por las subvenciones directas a la producción y los aranceles. En la conferencia pasada, en Nairobi, hubo un acuerdo para eliminar los subsidios a las exportaciones agrícolas, propuesto por Argentina, Brasil y la Unión Europea, pero el tema volverá a ser discutido.

La ministra argentina Susana Malcorra, presidenta de la XI Conferencia Ministerial que iniciará el 10 de diciembre, considera que el tema de los subsidios al agro es central entre los pendientes de la agenda de Doha. “Hay una gran discusión y puede llegar a tener una hoja de ruta, un plan de trabajo, que le lleve a resolverse a partir de Buenos Aires”, comenta con optimismo.

“El otro tema complejo, en cuanto a subsidios, son los inventarios que tienen los países para su seguridad alimentaria. Algunos interpretan que, en ciertos lugares, pueden tener ventajas e impacto en el tema de la importación y la exportación”, explica.Las preferencias comerciales solo para algunos constituyen discriminación, dice Valentina Delich.

Políticas públicas

La reunión de Buenos Aires será la oportunidad para que los países reafirmen el compromiso multilateral del comercio, dice el canciller Faurie a periodistas latinoamericanos reunidos en la capital argentina.

“Más comercio es más desarrollo, más productividad… Es un motor del crecimiento internacional”, destaca Faurie al advertir la importancia de reducir las distorsiones en el comercio agrícola.

Cuba dice acercarse a sus metas de inversión extranjera pese a embargo

Marcelo Elizondo considera que en Latinoamérica han faltado políticas públicas para alentar el comercio internacional. Sugiere, por eso, que el Estado cree regulaciones supranacionales para facilitar ese intercambio, la generación de negocios internos y prestar servicios a las empresas para ayudarlas a hacer estas relaciones”.

En el agro, señala, la diferencia la hace la tecnología, razón por la que algunos cultivos ya no son primarios.

“Hay que hacer una recalificación de los procesos. ¿Eso de más industrial es más valor agregado?”, plantea Elizondo. “Hay más servicios dentro de la soja que dentro de la industria… Cadenas de valor y tecnología de comercialización, software, ingeniería agrícola, agricultura de precisión, siembra directa, tecnología de gestión”.

Asimismo, en la producción extractiva, como la minería, “las nuevas normas ambientales son un incentivo para una evolución tecnológica y la incorporación de conocimientos”, indica el presidente de DNI.

Para impulsar el comercio internacional de los países latinoamericanos, el Estado debe enfocarse en negociar con otros países la apertura de mercados, realizar acuerdos, producir aranceles, estandarizar procesos de nivel internacional, prestar servicios a las empresas privadas, dotarlas de capacidad para hacer inteligencia de mercados, detectar contrapartes, acceder a información y prestarles asistencia técnica, reitera Elizondo.

En este nuevo escenario, ve en desventaja a la empresa estatal, porque “cuando competís con todo el mundo, una empresa estatal tiene que competir con la privada del país vecino; lo estatal es antitético de lo global, la estatal es más parecida al modelo del siglo 17, de la soberanía, y la experiencia indica que la empresa privada es más exitosa”.

“El comercio internacional va de la mano de los flujos de inversión internacional; las soberanías nacionales cada vez son menos relevantes, ya no prevalece lo público sobre lo privado”, opina Elizondo.

Comercio electrónico

Argentina, que empieza a relanzar su economía, trabaja en la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), considerando que estas representan el 98% del tejido empresarial del país, que las que ya exportan generan el 65% del empleo, pagan salarios 20% más altos y emplean tres veces más personal, explica el director de la Cámara de Comercio, Víctor Dosoretz.

El ministro de la Producción argentino, Francisco Cabrera, valora como una oportunidad involucrar a las Pymes en el nuevo comercio internacional y, para facilitar el proceso, el Estado hace una reforma tributaria que incluye la reducción de costos a las empresas.

Como otros gobiernos, el de Argentina considera importante que la OMC apoye sus esfuerzos facilitándole subir cuanto antes al tren del comercio electrónico, que es un medio y una oportunidad para promover el intercambio mundial.

“El comercio se volverá más digital cada día, por lo que es clave un sistema educativo que abra las mentes, y hay que aprender a leer lo que la gente de otros países necesita”, comenta Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación ICBC.

El comercio electrónico facilitaría las inversiones, expresa Cabrera al explicar que, según el plan oficial, dentro de 15 años Argentina será competitiva en productos industriales.

La pesca

Los subsidios a la pesca ilegal también saltarán en la conferencia ministerial de Buenos Aires. Se trata de un negocio de US$146 mil millones anuales, que recibe subvenciones de entre US$20 mil millones y US$35 mil millones cada año.

Esa protección a la pesca y a la agricultura será tema prioritario en este encuentro de la OMC, aunque entre los países afectados existe la certeza de que las negociaciones están paralizadas porque dos potencias, China y Estados Unidos, nunca se ponen de acuerdo sobre quién recorta primero esas ayudas internas a la agricultura, que dan ventajas a sus exportadores.

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