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Cada país de Centroamérica tiene una política cambiaria distinta.

Esas políticas tienen el objetivo de mantener la estabilidad monetaria y macroeconómica. En algunos países, incluso, se ha sustituido la moneda nacional por una extranjera, con fortaleza internacional, como en El Salvador, que remplazó el colón por el dólar estadounidense en 2001, mediante la Ley de Integración Monetaria (LIM).

Guatemala y Costa Rica tienen un tipo de cambio flexible. Es decir, el valor de sus monedas (el quetzal y el colón) es determinado por la oferta y la demanda, pero con cierta intervención de sus respectivos Bancos Centrales.

Hasta ayer en Costa Rica, el precio de referencia era de 572.06 colones por dólar y en Guatemala, de 7.32 quetzales por dólar.

En Honduras, opera desde el 2011 un sistema de bandas cambiarias y los agentes económicos intercambian divisas mediante subastas diarias.

En las subastas, los precios de las ofertas de compras de divisas deben estar comprendidos en una banda con un techo y un piso de 1% del promedio del precio base vigente de las últimas siete subastas.

El precio base de la moneda de ese país se calcula a partir de los diferenciales de inflación interna y externa, expone el Consejo Monetario Centroamericano.

Hasta ayer, el precio de referencia de la moneda en Honduras era de 23.73 lempiras por dólar.

Nicaragua es el único país de la región que tiene un tipo de cambio semifijo.

En este país, el tipo de cambio es el resultado de una política de microdevaluaciones diarias, a través de un sistema conocido como “Crawling Peg”, que devalúa anualmente la moneda en 5%.

Con este sistema, el Banco Central de Nicaragua (BCN) está autorizado únicamente para intercambiar dólares y euros por córdobas con el Gobierno, los bancos y las sociedades financieras registradas en el BCN, sin restricciones en los montos a negociar.

El precio de referencia de la moneda en Nicaragua actualmente es de 30.59 córdobas por dólar.

Para Jorge Briz, presidente de la Cámara de Comercio de Guatemala, el sistema cambiario de su país les ha “permitido tener una estabilidad macroeconómica y evitar la manipulación desde cualquier sector”, aunque reconoció que hay deficiencias en el sistema que afectan a sectores como el turismo.

Por ejemplo mencionó que, debido a la vulnerabilidad al lavado de dinero de ese país, la libre convertibilidad de la moneda se ve afectada. “Lo que hace es que los bancos ya casi no quieran comprar dólares en efectivo, entonces no se puede cambiar con facilidad. Si alguien llega con dólares y el tipo de cambio de compra de un documento (cheque) está a una tasa, cuando es efectivo le bajan esa tasa, afectando al turismo porque el tipo de cambio de efectivo es muy castigado”, explicó.

Desde mayo de este año, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) realiza intervenciones entre días (durante varios días), para “corregir desalineamientos en la trayectoria del tipo de cambio, que lo separan de la evolución de mediano y largo plazo que indican las variables macroeconómicas que lo determinan”, señala el Consejo Monetario Centroamericano.

Anteriormente, el BCCR solo estaba autorizado para intervenciones intradías (a lo largo del día) en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).

Bajo el nuevo esquema, el BCCR dispone de un máximo de US$1,000 millones para intervenir en el mercado de divisas y evitar fluctuaciones violentas.

Guy de Pierrefeu, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa, afirmó que el tipo de cambio es una variable que cambia la competitividad del país, y que la evolución económica de su país (Honduras) fortalece la tasa cambiaria.

Pierrefeu advirtió que “un excesivo fortalecimiento de la divisa afecta a los exportadores”.

Dolarización

La dolarización de la economía salvadoreña ha permitido la estabilidad económica de ese país, a criterio de Javier Steiner, presidente de la Cámara de Comercio de El Salvador. De no ser por esta política “el país estaría en una peor condición” económica, opinó.

En 2001, El Salvador adoptó al dólar como moneda de curso legal y fijó un tipo de cambio de 8.75 colones (su moneda nacional) por cada dólar. Una vez que una economía se dolariza pierde la capacidad para crear política monetaria y cambiaria y se rige bajo las normas de la Reserva Federal de Estados Unidos.

“La dolarización para el país significó estabilidad económica. La moneda anterior hubiera tentado a los gobiernos a imprimir más moneda que causaría más devaluación. Creo que el beneficio más grande es que nos ha dado una estabilidad monetaria. En segundo lugar, se logró bajar las tasas de financiamiento para el país, lo cual facilitó el acceso a un financiamiento más económico que permite que el dinero cueste menos para invertir y desarrollar”, puntualizó.

En el caso de Nicaragua

Para el economista y catedrático de la Universidad Centroamericana, Luis Murillo, y el expresidente del BCN, Mario Arana, el sistema Crawling Peg, vigente en Nicaragua, tiene varias ventajas, como mantener moderada la inflación. 

Sin embargo, Murillo opinó que se debería replantear la idea de cambiarse de sistema cambiario, por uno de banda. “Debió haberse cambiado desde 1998, porque solo se había aplicado en siete países y no debería de perdurar por más de un quinquenio. Deberíamos de pasar de un tipo de cambio semifijo a un sistema de bandas donde se tenga un límite superior y uno inferior y cuando se acerque a cada límite el Banco Central pueda intervenir”, dijo Murillo.

Apreciación del quetzal afecta la economía guatemalteca 

La apreciación de la moneda en Guatemala actualmente está provocando varios problemas a la economía de ese país, según la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport).

Ricardo Santa Cruz, director de la Red I+D+I, de Agexport, y Ricardo Rodríguez, analista económico de esa organización, explican en esta entrevista que la sobrevaluación del quetzal con respecto al dólar ha provocado mayor contrabando e importaciones de productos mexicanos, menor recaudación, disminución de turistas y de inversión extranjera entre otros.

¿Qué ha pasado en Guatemala con la moneda? ¿por qué se ha sobrevaluado? ¿cuál es el valor actual frente al dólar?

El tipo de cambio de referencia (al 3 de noviembre) es de 7.34 quetzales por US$1. El quetzal ha experimentado una importante apreciación desde inicios del 2016. Durante ese año, la moneda se apreció 1.4% y en lo que va de 2017 se ha apreciado un 2.4% adicional. Es decir, en tan solo dos años la moneda se ha apreciado 3.8%.

Esta observación es con respecto al tipo de cambio de referencia del Banco Central. Los bancos del sistema aplican márgenes adicionales (usualmente 10 puntos por encima para la venta y 10 puntos por debajo para la compra) que hacen que el tipo de cambio para el usuario sea aún más bajo. ¿A qué se debe esta apreciación de la moneda? A una sobreoferta de dólares en el mercado, influido por tres aspectos importantes: un alto flujo de remesas, ahorro en importación de combustibles y menor gasto de gobierno , principalmente en inversión.

El 2016 y 2017 han sido dos años con cifras históricas en el ingreso de remesas familiares, principalmente de Estados Unidos. En 2016 el aumento interanual fue de 14% (un total de US$7,160 millones) y para el 2017, se superará esta cifra y cerrará por encima de los US$8,000 millones. 

La disminución en el precio de petróleo en 2015 y 2016 ha hecho que Guatemala necesite menos dólares para la importación de combustibles. A esto hay que agregar que, afortunadamente, la matriz energética ha mejorado en la generación de energía de fuentes renovables. En 2015 el ahorro fue de US$1,051.2 millones y en 2016 US$193 millones. 

En tercer lugar, el gobierno actual ha cumplido con lo previsto en presupuesto de inversión. Algunos contratos internacionales (en proyectos de carreteras, por ejemplo) generalmente se ejecutan en dólares. En el presente gobierno este tipo de inversiones han estado prácticamente suspendidas y han ejercido presiones en el tipo de cambio.

En resumen, las remesas han creado un alto ingreso de divisas y las salidas altas tradicionales de divisas por importación de combustibles y gastos del gobierno han disminuido, generando una sobreoferta de dólares en el país.

¿Qué impacto ha tenido en las exportaciones e importaciones de Guatemala?Ricardo Santa Cruz, de Agexport.

Tradicionalmente, el tipo de cambio se evalúa como un tema de exportadores vs importadores; sin embargo, en Guatemala ya está impactando negativamente a ambos sectores.

Las exportaciones guatemaltecas este año están aumentando, producto de mejores condiciones internas de los principales países compradores (Estados Unidos y Unión Europea, principalmente). Sin embargo, el tipo de cambio provoca que (los exportadores) reciban menos quetzales por cada dólar que reciben de exportación. De igual forma, varios países competidores han experimentado depreciaciones en sus monedas (efecto contrario), haciendo sus productos relativamente más baratos. Esto hace que Guatemala pierda competitividad.

Si bien, la apreciación del quetzal permite que importen productos “más barato”, la combinación de la apreciación del quetzal y depreciación del peso mexicano está generando mayores flujos de contrabando desde México, afectando a quienes importan legalmente productos para vender en mercado guatemalteco. 

¿Qué impacto está teniendo en la producción y la economía del país?

Más allá de los efectos a las importaciones y exportaciones de Guatemala, este comportamiento del tipo de cambio tiene efectos en otros ámbitos de la economía. Se expresa a través de menores ingresos para el fisco. La SAT reporta para este 2017 una pérdida de 457 millones de quetzales en recaudación de derechos arancelarios e IVA por importaciones, como producto de un menor tipo de cambio. Esto se suma a los 120 millones de quetzales ya reportados en 2016.

Además, se expresa a través de pérdidas del valor de las remesas familiares. Aunque estén ingresando al país más remesas familiares provenientes, principalmente de Estados Unidos, estas tienen cada vez menor valor en quetzales. 

Solamente en 2017, los más de US$6,000 millones perdieron su valor en 1,080 millones de quetzales, afectando las capacidades de consumo de los 1.8 millones de guatemaltecos que reciben remesas.

También ocurren pérdidas en el valor de divisas por turismo. En este ramo han ingresado al país US$317 millones, que para los distintos prestadores de servicios turísticos y vendedores de artesanías han significado una pérdida de valor de más de 50 millones de quetzales.

Además, los efectos del contrabando. Productos provenientes de países competidores son relativamente más baratos también a lo interno de nuestro país. Ya sea que ingresen legal o ilegalmente, terminan siendo más atractivos para el consumidor local, provocando un impacto nocivo en las industrias locales. 

¿Qué sectores de la economía se están viendo afectados?

Prácticamente todos. No solo es el sector exportador, también los importadores, los productores locales, receptores de remesas, toda la población a través de menor recaudación tributaria. Toda la economía se ve afectada. 

El caso del turismo es especialmente importante ya que, aunque Guatemala tiene atractivos turísticos únicos,  hoy por hoy, los turistas prefieren ir a México o el resto de Centroamérica, porque su moneda extranjera les rinde más en esos países. 

De igual forma, algunos controles antilavado que se han establecido en el país genera que ni el turista ni el empresario de turismo pueda convertir fácilmente sus dólares en Guatemala, haciendo aún más complicada la operación turística. 

La actividad económica en General se encuentra estancada, el país no es atractivo para IED (Inversión Extranjera Directa) e incluso inversiones guatemaltecas han migrado hacía países vecinos con condiciones más atractivas.

¿Qué están haciendo alrededor del tema?

El Banco Central (ha mostrado una) actitud muy tímida al tema. El Banco Central privilegia sobre todas las cosas la inflación y teme tomar acciones que puedan impulsar levemente la inflación. Sus acciones con el tipo de cambio han sido solamente comprar moneda extranjera de acuerdo a una regla clara de intervención para intentar retirar dólares del mercado y así impulsar su precio hacia arriba. Ya han comprado más de US$2,170 millones con lo que han logrado contener muy poco la baja del tipo de cambio, más no revertir la situación. 

Agexport, como institución propositiva, ha estado realizando distintos estudios y propuestas para distintos actores público-privados reconociendo la importancia de impulsar políticas (como en el tema del tipo de cambio) que permitan un impulso de la actividad económica. Guatemala necesita mayores niveles de crecimiento económico para cubrir las necesidades de la población y esto solamente se puede hacer a través de la generación de empleos. Esta generación de empleos se dará si el país tiene las condiciones adecuadas, y el tema del tipo de cambio es hoy un obstáculo para este objetivo. 

¿Cree usted que es más conveniente tener un sistema cambiario fijo, como el de nicaragua, o esto es relativo?

Este tema es bastante delicado y depende de las condiciones económicas de cada país. Sin embargo, las autoridades monetarias en Guatemala se niegan rotundamente a considerar una mudanza de régimen del tipo de cambio para el país y esto no es conveniente. Según ellos, un tipo de cambio fijo obligatoriamente implicaría mayores niveles de inflación y vemos que esto no es cierto. Utilizando el caso de Nicaragua como ejemplo, el Banco Central determina un nivel de depreciación de la moneda para cada año. Esto ha llevado a que en términos reales el córdoba se haya depreciado aproximadamente 40% desde 2011 y haya experimentado una inflación anual promedio de 5.3%. El promedio de inflación anual para Guatemala no es muy distinto (4.0%) a pesar de haberse apreciado el Quetzal en casi 10% en el mismo período. Es decir, la inflación no pareciera determinarse obligatoriamente por el régimen cambiario a manejar. 

Lo que Guatemala necesita en estos momentos son medidas más audaces, teniendo en cuenta que urge reactivar la economía. De nada sirve presumir de bajos niveles de inflación, si los guatemaltecos -en todos los sectores- estamos sufriendo las consecuencias de la parálisis.
 

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