1 de agosto de 2011

IR en América Latina en desbalance

Amparo Aguilera | Especiales

IR en América Latina  en desbalance
Juan Carlos Gómez Sabaíni, miembro del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo Monetario Internacional, FMI y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal.

La estructura tributaria que aún priva en  América Latina, no es la más acertada para el experto Juan Carlos Gómez Sabaíni, miembro del Departamento de Asuntos Fiscales del Fondo Monetario Internacional, FMI; del Banco Interamericano de Desarrollo, BID  y  de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal.

Sabaíni, explica que en promedio la presión tributaria de la región es del 18% del Producto Interno Bruto, PIB; es decir cuatro puntos más del PIB respecto años atrás.

Es decir “los países de la región tienen más recursos tributarios que lo que tenían a comienzos de dos décadas atrás”, dice.

No obstante, “pese al aumento de 4 puntos en la presión tributaria de América Latina, esta se observa por debajo de su capacidad potencial de imponer. Según nuestros estudios,  América Latina está por debajo más de tres  puntos de la presión tributaria que se podría obtener en términos de su capacidad potencial para generar recursos tributarios”, expone.

De acuerdo con Sabaíni la carga tributaria efectiva de Latinoamérica respecto al PIB es del 14.3% mientras la potencial es del 17.9%.

Pero aclara que  hay países, en la misma región, que superan el potencial tributario. “Brasil, por ejemplo, lo supera en seis puntos; Argentina lo supera en tres puntos; pero vemos naciones como México y Ecuador, y en Guatemala, que están muy, muy por debajo de su nivel potencial”, advierte.

En el caso de Nicaragua, comenta que está en los valores medios, donde  estaría a menos de tres puntos de la recaudación potencial que se podría lograr en términos de su PIB, que supera en la actualidad los 6,500 millones de dólares.

No se llega a tributación potencial
“Si se piensa que los datos tienen validez, debería decir: bueno todavía tenemos margen como para seguir expandiendo el nivel de presión tributaria sin por eso estar por arriba de lo que potencialmente el país puede llegar a recaudar en términos comparativos internacionales, pero ¿de dónde viene la recaudación?”, reflexiona.

En ese contexto apunta, en general el 30% de los ingresos tributarios de América Latina provienen de impuestos directos; mientras un 53% corresponden a impuestos indirectos o sea de consumo; y un 17.3% provienen de Seguridad Social y otros.

Mientras en los países desarrollados, como Estados Unidos y Europa, el 42%  de los recursos salen de impuestos directos, básicamente imposición a la renta  y a los patrimonios.

Entre tanto, el 32% proviene de tributación indirecta como IVA y Selectivos de Consumo en menor medida; y un 26% sale de la contribución de Seguridad Social.

“De manera que América Latina está a la par del África Sub Sahariana, donde la tributación directa es del 30% y la indirecta del 67%. Allí tenemos un gran desbalance en relación a los países ricos”, valora.

IR aumenta pero con “inequidad”
Sabaíni resalta que: “La recaudación ha aumentado básicamente en la imposición general al consumo.  América Latina puso su énfasis en el IVA (aumentó un 47% del 92 al 2008-2009) y con esto esta sustituyó la pérdida de recaudación proveniente de la apertura comercial que implicó la reducción arancelaria”.

Por otro lado, “la imposición a la renta aumentó en América Latina, mejoró un 25%. Aunque la mejora no se dio donde se esperaba para mejorar la equidad distributiva, se dio en las sociedades”, indica.

Entre  2008 y 2009, de acuerdo con el experto, el IR en América Latina representó el 5% del PIB contra el IVA  que fue del 6.7% y el Impuesto Selectivo que se contabilizó en 1.7% del PIB.

“Estamos hablando entonces de 5 puntos contra 8 en materia de recaudación directa versus indirecta.   Cinco puntos del PIB no es una mala recaudación, el tema es preguntarse ¿quiénes son los que aportan esos cinco puntos?”, enfatiza.

Bueno “en América Latina el IR lo  pagan mayoritariamente las sociedades (en un 70%), la carga de las personas físicas del 90 al 2009 no se ha movido, permanece entre 10, 12 y 15% del total de la recaudación. Entonces se tiene un IR sobre sociedades no tenemos un IR sobre las personas. Contrario a lo que ocurre en los países ricos donde el IR es  a las personas”, resalta.

En materia de sociedades, Sabaíni dice que este implicó 3.6% del PIB entre 2004 y 2007); mientras en los países ricos fue de 3.9% “es decir estamos recaudando lo mismo, sacando la misma presión tributario”, valora.

Entre tanto, el IR a las personas fue de  1.4% del PIB, en ese período en América Latina; mientras en los países ricos fue del 9.2% del PIB.    “(Entonces) el problema de América Latina está en la imposición a la renta personal”, destaca.

“América Latina —agrega— tiene un trauma diría difícil de explicar y mucho más difícil de modificar en cuanto al rol que le corresponde al IR personal. Hay problemas serios quizás porque los que tienen que legislar son los dueños de los factores que generan la renta, y evidentemente nadie quiere pagar de su bolsillo el IR, quizás hay otros factores sociales, circunstancias políticas, sociales y económicas”.

Algunas salidas
A lo que suma el hecho “de que los gobernantes no quieren impulsar reformas tributarias para fortalecer el IR personal, a nadie le tiembla el pulso en  impulsar reformas que amplíen la base del IVA, o que eliminen tributos menores, pero cuando hablamos de renta personal hay una enorme renuencia”, añade.

En América Latina, por otro lado, se han bajado las tasas siguiendo la tendencia mundial y hoy en día estan en torno al 27% del PIB. “La pregunta es si hemos ampliado las bases imponibles y mi respuesta que no lo hemos hecho”.

Hemos “bajado la tasa, manteniendo la misma base imponible y evidentemente  la recaudación no puede aumentar. Los países desarrolladores bajaron las tasas pero blindaron su base imponible a través de reformas, como ocurrió en Estados Unidos y Europa, para un  mejor control sobre factores económicos nuevos: hoy en día tenemos una apertura financiera global, comercial que requieren medidas tributarias adicionales para controlar esos fenómenos”, recuerda.

Y esos fenómenos “no se están controlando en la región, y no se están controlando los cambios macroeconómicos internacionales, en  Centroamérica eso lo vemos: en Centroamérica no han hecho las reformas que deberían hacerse para mejorar eso”, menciona.

Entonces “con el panorama actual las bases imponibles son reducidas a las personas físicas; los principios jurisdiccionales son muy estrechos, se trabaja bajo el principio de fuente y no gravamos las rentas pasivas de los residentes de los países, entonces es más fácil para una empresa pagarle a un ejecutivo un porcentaje en moneda local y girarle un porcentaje importante en moneda exterior, porque no son alcanzados por tributación doméstica”, explica.

Aparte de lo anterior: “Hay concepto limitado de renta, en el sentido de que las rentas a nivel de personas físicas no alcanza a las ganancias de capital; hay además un tratamiento diferenciado de los ingresos gravados”, sostiene.

Hay “además exoneraciones, enormes de tratamientos distintos; en materia de IR en  personas jurídicas está pasando lo mismo; no hay normas en materia de precios de transferencia, no hay normas en materia de sub capitalización: las empresas a fin de año asignan la utilidad a la jurisdicción que más le conviene desde el punto de vista tributario, entre otras cosas, y hay problemas enormes en incentivos tributarios”, afirma.

¿Qué queda? Para Sabaíni, hay varias salidas para revertir ese escenario. Por lo menos “hay que expandir la base imponible del IR tanto como sea posible para personas y sociedades; hay que aplicar una alícuota global o dual en el IR a las personas de acuerdo con cada situación y en sintonía con los estándares internacionales y hay que mejorar al máximo el nivel de cumplimiento y reducir a la vez la evasión, con eso se enfocará hacia la equidad, situación que  aún es un reto en la región”, plantea.

Evolución de tasas legales de IR
América Latina Países desarrollados
Personas físicas    28.2%    40.6%
Sociedades    28.4%    27.7%
Fuente: Juan Carlos Sabaíni.

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