17 de octubre de 2011 | 00:00:00


Cinco organismos suman atención a los pobladores

Esfuerzos convergen en familias de La Chureca


866 niños y adolescentes beneficiados con almuerzo, merienda escolar, capacitaciones del Inatec y proyectos de bisutería

Laura Rodríguez Rojas | Especiales

Esfuerzos convergen en familias de La Chureca
El taller Pachamama permite que muchas mujeres aprendan la técnica del recliclado y sean independientes económicamente. HENRY PADILLA / END


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Sumidos en el más absoluto abandono, sobreviven más de 150 familias de la venta de basura en el antiguo botadero conocido como La Chureca. Trabajan expuestos a enfermedades infectocontagiosas y a la delincuencia, con pocas oportunidades de escapar de un ambiente hostil.

Buscando revertir esa realidad, cinco organismos se han sumado a los esfuerzos emprendidos hasta hoy, implementando diversos programas alternativos. Los miembros de Funjofudess centraron sus objetivos en salud, prevención e higiene, mientras Dos Generaciones hace lo mismo pero en los temas de capacitación, autoestima y violencia intrafamiliar.

La fundación Padre Fabretto apuntó a la capacitación técnica y talleres de bisutería, y el organismo Juntos Contigo promueve el reforzamiento escolar. Por su parte, la organización Earth Education inició un taller de reciclaje de papel denominado Pachamama.

 

Apoyando la salud
La Fundación Jóvenes del Futuro para su Desarrollo Educacional Social Sostenible, Funjofudess, tiene más de diez años de estar en esta comunidad. Gracias a sus gestiones con la cooperación internacional, han llevado el servicio de agua potable a esta zona y desde el 2003 han instalado una clínica que brinda atención médica gratuita.
Ofrecen atención médica general, medicamentos, charlas sobre nutrición e higiene, así como exámenes de

Papanicolaou y de sangre, para medir los niveles de glucosa y hematocrito.
En el proyecto de nutrición atienden a un total de 50 niños que reciben leche, avena, vitaminas y un estricto control, ya que sufren desnutrición crónica.

La Directora de la Clínica La Chureca, Maritza Pérez, explicó que el trabajo para identificar a los niños en riesgo se hace a través de un promotor en salud que visita a la comunidad casa por casa, y emite un informe de las familias que requieren abordaje especial.

“Uno de los componentes del programa es esta intervención directa para captar familias que requieren una atención especializada. También llevamos un control detallado de los casos de diarrea, enfermedades respiratorias y casos de VIH a través de pruebas rápidas, ya que en menos de 5 años han fallecido 25 personas por el contacto sexual cruzado”, indicó Pérez.

Además de esta intervención directa, se realizan talleres de prevención sobre cáncer de mama, control de parásitos y planificación familiar; ya que el 52% de las niñas en edades entre los 13 y 15 años, ya están casadas.

En coordinación con el organismo Acahualt, un Centro de Promoción y Desarrollo de la Mujer realiza exámenes ginecológicos e intervención en los casos de violencia intrafamiliar, en los cuales las mujeres reciben charlas para romper con el círculo de la violencia.

Funjofudess invierte un promedio de 4 mil dólares mensuales en un proyecto que pretende llevar la salud hasta los habitantes, para evitar que la estigmatización los prive de tener una atención de calidad.

Más de la mitad de los pacientes de la clínica La Chureca aseguran sufrir discriminación en los centros de salud del Ministerio de Salud, Minsa, y prefieren sufrir las enfermedades en silencio antes que visitarlos.

 

Apuestan por mujeres
Silvia Hipólita Castellón, de 32 años, ha vivido en La Chureca toda su vida. Durante varios años, sufrió violencia intrafamiliar, hasta que Dos Generaciones le abrió una ventana al cambio, con un préstamo que le permitió independizarse y comenzar una crianza de cerdos.

“Esto cambió mi vida, porque entendí que no tenía que depender de ningún hombre para mantener a mis cinco hijos, y también fortaleció mi autoestima porque ante sentía que no valía nada, y hoy sé que soy una persona con muchas potencialidades”, explicó Castellón.

Patricia Torres, Coordinadora del proyecto de Dos Generaciones, señala que el trabajo de la organización se basa en cuatro ejes principales: educación, protección integral, trabajo infantil y promoción en salud.

“Nosotros trabajamos con un grupo de 30 mujeres para hacer un trabajo de reflexión y visibilización de la violencia intrafamiliar. También brindamos asesoría legal y les indicamos los sitios a los que deben recurrir cuando viven violencia”, explicó Torres.

Dos generaciones también realiza un monitoreo escolar para identificar cuántos niños no estudian y las razones por qué no lo hacen. Realizan visitas a sus padres para explicarles la importancia de la educación de sus hijos para mejorar sus oportunidades en el futuro.

Reparten material didáctico para combatir el analfabetismo en las madres, y les imparten clases de ortografía y caligrafía, además de entregarles un paquete escolar a más de 300 niños dos veces al año.

Promueven un programa de Auspiciamiento que beneficia a más de 400 niños por medio de la organización Amigos de España, mediante el cual, los niños reciben un apoyo económico para sufragar gastos de alimentación, vestimenta y educación.

Torres explicó que ahora están impulsando el programa de Formación de Líderes Comunitarias, de forma tal que las mujeres que ya han sido capacitadas dentro del proyecto, se conviertan en reproductoras de lo aprendido. Con esto se pretende conformar una red social que promueva un desarrollo auto-sostenible e independiente.


Educación como eje de desarrollo
Juntos Contigo es otro organismo que ha decidido enfocar su eje de trabajo en la Educación desde el 2004, creando un Centro de Reforzamiento Escolar dentro de la comunidad.

Según explicó la Coordinadora y profesora Ana González, esta idea nació como parte de una iniciativa enfocada a mejorar las oportunidades de niños y jóvenes para el futuro.

“Nosotros trabajamos con un total de 36 niños de 0 a 11 años, quienes reciben reforzamiento escolar en las asignaturas en las que presentan mayores dificultades. Tenemos un programa de Higiene Bucal para inculcar el uso del cepillo de dientes e impartimos clases de computación en un pequeño laboratorio donde disponemos de seis computadoras”, explicó González.

En el laboratorio los niños cuentan con acceso a Internet para realizar sus tareas y reciben clases y cursos virtuales. También han conformado un equipo de fútbol y reciben clases de guitarra y manualidades, con el objetivo de que empleean su tiempo libre en actividades que los mantengan alejados de las drogas.

 

Taller Pachamama
María Alejandra Guevara de 55 años, tiene siete hijos, y fue analfabeta durante 48 años de su vida, hasta que la organización Earth Education, una Ong inglesa, fundó un taller de construcción de manualidades elaboradas con material reciclado.

“Cuando entré al proyecto no podía ni escribir mi nombre, y hacía un garabato para poner mi firma, hasta que superé esta debilidad con las clases de lecto-escritura que imparte el centro. Tampoco trabajaba, pero aquí me enseñaron cómo elaborar tarjetas a base de material reciclado, y recibo una ayuda económica de 1,820 córdobas al mes”, explicó Guevara.

Andrea Paltzer, Directora Ejecutiva del proyecto Earth Education, señaló que la iniciativa surgió hace dos años, a raíz de una visita que hizo a Nicaragua como voluntaria.

Al visitar La Chureca, se quedó impactada por el nivel de pobreza de sus habitantes, así que decidió recaudar fondos para fundar un taller donde más de 50 mujeres recibieran clases de arte y técnicas para reciclar papel y crear productos que se vendieran en Inglaterra.

“El inicio fue difícil porque aunque la idea era crear un proyecto auto-sostenible a través de las ventas, se necesitó de un año para capacitar a las mujeres, además de la inversión para comprar las máquinas, el acrílico y las témperas.

Pero hoy surtimos a varias empresas inglesas, y lo que es más importante, estamos ayudando a esta comunidad a tener una fuente de ingresos y disminuir el tiempo que dedican a recolectar basura”, explicó Paltzer.

La fundación destina 28 mil dólares al año para este proyecto, donde no solo elaboran tarjetas, papel y bolsas a través del proceso de reciclado y las técnicas de repujado, sino la oportunidad de crecer espiritual y humanamente.

“Las mujeres que tenemos aquí han desarrollado una fuerte capacidad para trabajar en equipo, se sienten útiles porque aportan en su hogar y desarrollan su capacidad creativa, pero sobretodo, también hemos creado una cadena, ya que las madres están transmitiendo sus conocimientos a sus hijos y los están incorporando al trabajo en el taller”, aseguró Paltzer.

 

Granito de arena
Rafael Alexander Sánchez, de 18 años, sufría la discriminación de sus compañeros de clase por ser un habitante de La Chureca, y trataba de ocultar sus orígenes para evitar las burlas de sus amigos.

Dedicaba su tiempo libre al ocio y a las drogas, enterrando su sueño de estudiar periodismo en el fondo de su corazón. Hasta que un día, su primo le comentó sobre una ONG que brindaba la oportunidad de recibir cursos de periodismo y fotografía en Inatec, a cambio de recibir clases de reforzamiento escolar.

Rafael no lo pensó dos veces y acudió a la Fundación Padre Fabretto, esperando tener la oportunidad ansiada durante tantos años. Hoy, ha realizado dos cursos en Inatec y ya no siente vergüenza de reconocer sus orígenes, porque sabe que el valor del ser humano radica en la esencia y no en las apariencias.

La Fundación Padre Fabretto llegó a La Chureca en el 2007, con la esperanza de hacer eco en los padres para sacar a sus hijos de un entorno hostil e insalubre. Pero según cuenta Maryorie Murillo, su directora, el trabajo no fue nada fácil.

“Al comienzo los papas preferían que sus hijos fueran al basurero porque allí ganaban dinero, por eso decidimos incluir un proyecto de bisutería que generara fuentes de ingreso a los hogares. Cuando los padres vieron que sus hijos podían ganar entre 50 y 100 dólares al mes, accedieron”.

Hoy, la Asociación tiene un amplio programa que incluye almuerzo gratuito a 200 niños de La Chureca en edad de preescolar.

Impulsan un proyecto de Desarrollo Comunitario orientado a la Cultura y el Deporte, que incluye la creación de un equipo de fútbol femenino y masculino, clases de danza, canto y teatro y charlas sobre machismo y prevención de la violencia a 30 jóvenes.

Ofrecen cursos de Informática acreditados por Inatec que benefician a 150 jóvenes y a 25 madres, desarrollan un proyecto de bisutería donde participan 100 jóvenes y 25 madres y dan capacitaciones sobre higiene y salud.

 

 


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