22 de enero de 2012


Noel Rivas Bravo

Una vida apasionada entre los libros

Matilde Córdoba | Especiales

Una vida apasionada entre los libros
Alejandro Sánchez / end “Oscar Wilde es seductor, encantador”, dice Rivas Bravo

Dificilísimo es imaginarlo sin esa peculiar sonrisa de conquistador, sin esa mirada lejana, típica en él, mientras cuenta sus constantes e imaginarias huidas a través de la lectura, sin su copa de vino en la mano; y en la soledad siempre silente, de la que también huye, pues su vida es una tertulia permanente.

Difícil también es pensar que arreglará la cañería, las luces que se han fundido en la casa, que cortará el césped, que hará religiosamente las compras cada semana, que está ahorrando para disfrutar de un crucero en el Mediterráneo cuando llegue el momento de jubilarse, y que vendrá a Nicaragua y aprovechará para ir a ver Los Muppets en el cine.

No, no, no. Este hombre, el Noel Rivas Bravo, 65 años, de rostro adusto, ojos achinados, uno de los mejores críticos literarios del país, que entra en confianza tras pocos minutos, jamás podría ser el típico esposo entregado. Él es irreverente, desenfadado, va contra toda regla y disfruta siendo todo eso.

Viste camisa a rayas, pantalón plomo y sandalias de cura parroquial, no es vanidoso porque no se alistó para salir elegante en la foto e invitó a dos amigos a la entrevista para hacer de esta una tertulia.

-A ver, -empieza- lo importante no son los hechos que uno vive sino saber contar lo que uno vive. En Granada yo tengo un círculo de amigos con los que me reúno. Son de los que todavía quedan del círculo de intelectuales y que mantienen un poco el ambiente cultural. Tenemos una pasión por la discusión y el diálogo, afición a las mesas, a las mesas… de tragos.-
Los tragos esta semana fueron en honor al 145 Aniversario del natalicio de Rubén Darío, el gran poeta.

**

Esta es la historia de un hombre que creció entre libros. Un gran estudioso y buen estudiante. Que ama la literatura, que tiene de oficio el de “profesor titular” en la Universidad de Sevilla; de profesión: doctor en Filología hispánica, que forma parte del grupo de investigación que aborda temas lingüísticos y literarios y que ama con pasión exagerada a Oscar Wilde, a Rubén Darío y a los diccionarios.

Una palabra mal escrita y Noel Ernesto Rivas Bravo, sobrino de Carlos A. Bravo y de Octaviano Bravo, desecha a esta periodista como amiga o amante. He aquí la prueba:

- Me crié entre bibliotecas. Soy un gran lector, como (Jorge Luis) Borges, con todo respeto, podría decir: que otros se jacten de los libros que han escrito, yo de los que he leído. Soy un gran coleccionista de libros. Si tengo una novia, tengo una biblioteca, si he tenido un amante hago una biblioteca.

-¿Y si le sale una mujer a la que no le gusta la lectura?

- Entonces no la quiero, ni ella me querrá a mí… Suelo ser una persona interesante no para todo el mundo. Las personas con quienes tengo afinidad son de las que me termino enamorando… Yo amo a las mujeres.
En esta parte sale la primera sonrisa traviesa. Sonrisa de conquistador. Ojos de hombre en busca.

**

La única foto de juventud que muestra es una donde solo le resaltan unos enormes lentes, de esos que llaman culo de botella. La misma sonrisa pícara, camisa a cuadros y cabello crespo un tanto corto. No hay más detalles. La fotografía ha sido maltratada durante estos años y está amarillenta.

Es hora de iniciar la historia de su vida entre la tertulia que hay alrededor, una taza de té de manzanilla y una que otra reflexión. La premisa principal ha de ser no cometer errores al momento de describirlo.

Le dicen “El Tiburón de agua dulce” por  el filo de sus palabras y su juicio, y porque es de Granada. En su niñez lo llamaban “Norco”, y norquito,  por su aspecto achinado y porque entonces se daba el conflicto entre las dos Coreas.

Tiene una hermana que no cultivó el mismo amor por la lectura, es bibliotecaria y según sus palabras, tomó un camino correcto, pues ya que no lee, al menos cuida los libros. Tiene una compañera “más apegada a las realidades”, con quien, entre intermitencias, está desde hace 28 años.

Durante la década de los 80 fue director de Asuntos Culturales, Director de la Imprenta Nacional, jefe del área de Literatura del Departamento de Español en la UNAN.

Tras la derrota electoral del Frente Sandinista, en 1990, se fue becado a estudiar a España. Desde entonces está dedicado tiempo completo a la literatura, entre esta, al estudio de la obra de Rubén Darío.

“No puedo estar sin hacer nada, entonces aparte de leer lo que hago es conversar con mis amigos y tomar copas. La lectura es el mundo de imaginario, de la fantasía, de lo que puede ser o pudiera ser, es una forma de escape”, dice.

Pero Noel Rivas Bravo es algo más que un lector empedernido. Para los consabidos en el tema, la edición crítica de “España Contemporánea” que prologó Rivas Bravo, editado por la Academia Nicaragüense de la Lengua, evidencia sus grandes capacidades como crítico y su dominio de la vida y obra de Darío.

Ha de saberse que sus estudios no se limitan a Darío, pues conoce mucho sobre teorías literarias y filosofía, y pese a que casi nunca está en el país, es uno de los mejores críticos en Nicaragua. Debido a que imparte clases a europeos ha descuidado a los grandes poetas nacionales, y por eso luego de su jubilación, que espera sea este año pretende dedicarle más tiempo a Alfonso Cortés y Salomón de la Selva, entre otros.

Tiene una pasión que lo describe en parte: su enamoramiento con Óscar Wilde. “Su ingenio, humor, vivió una etapa feliz, una etapa donde fue admirado y también conoció la pobreza, la desgracia, el menosprecio. Encarna el tipo de hombre que no se instala en una situación, es uno de los hombres más completos. Representa el arquetipo del pecador arrepentido que, según la Iglesia, es el más santo y sabio de los hombres. Es seductor, encantador”, dice de Wilde.

**

El pequeño escucha atento: ¿Cuentos quieres, niña bella?/Tengo muchos que contar/de una sirena de mar/de un ruiseñor y una estrella/de una cándida doncella/ que robó un encantador/ de un gallardo trovador/ y de una odalisca mora/ con sus perlas de Bassora/y sus chales de Lahor.

Cuentos dulces, cuentos bravos/de damas y caballeros/de cantores y guerreros/de señores y de esclavos/de bosques escandinavos/y alcázares de cristal/cuentos de dicha inmortal/divinos cuentos de amores/que reviste de colores/la fantasía oriental/ Dime tú, ¿de cuáles quieres?...

Hoy parece que ha vuelto a ser un niño mientras declama la Cabeza del Rawi. Ese mismo pequeño, que escuchaba atento la recitación de su madre, a quien también le gustaba declamar el poema XIV de Neruda.

Noel Rivas Bravo podría hablar de Darío desde ahorita hasta su muerte. Si una recomendación literaria tiene que dar es: leer El Quijote, Las Mil y Una Noche y la Biblia. Si tiene que aclarar algo, dice esto: “Nicaragua no ha estado a la altura de Darío. Otros poetas, grandes en sus países pero inferiores a él, tienen ediciones con su obra completa, ¡Darío sigue siendo una asignatura pendiente!”.

Y la plática termina así: “Baudelaire hablaba que uno debe aprender a poblar su soledad”. Él la ha poblado con vino, libros y amigos.

imprimir comentar
Compartir:
  • Google Bookmarks
  • Menéame
  • Fresqui
  • Del.icio.us
  • Facebook
  • Twitter
  • MySpace

Otras noticias en Especiales


Lo más popular

Su comentario ha sido recibido. Nuestro personal lo revisara y determinara si es adecuado publicar su contenido.

Kilómetro 4 Carretera Norte. Managua, Nicaragua   web@elnuevodiario.com.ni

Teléfono: (505) 2249-0499 | PBX/Fax: (505) 2249-0700

GüeGüe - Desarrollo y hospedaje web