
La tormenta acabó con las esperanzas de la pequeña comunidad Las Cañas, en San Juan de Limay, Estelí. Los días de intensas lluvias que golpearon a esta comunidad, desbordando ríos y quebradas, acabaron con los cultivos, incomunicaron la zona y destruyeron las fuentes de agua, dejando a su paso enfermedades, hambre y contaminación.
La depresión tropical 12-E azotó con fuerza al país en octubre de 2011, y se ensañó con las poblaciones más pobres, como Las Cañas.
Esos días aún están vivos en los recuerdos del profesor Juan Bautista Espinoza Hernández, líder de esa comunidad. Él recuerda con tristeza los estragos que dejó a su paso el temporal y lo difícil que fue para la comunidad empezar de nuevo. Sin embargo, gracias al proyecto ECHO Emergencia, ejecutado por CARE Internacional y financiado por la Dirección General de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (DG-ECHO), Las Cañas resurgió como el Ave Fénix.
“Las Cañas ha nacido de nuevo, porque el proyecto (de ECHO) le dio vida”, expresó el profesor Espinoza.
El dirigente recuerda que en Las Cañas, después del octavo día de lluvias, se desbordaron los ríos, ocasionando que las letrinas se rebalsaran. La situación empeoró al estar incomunicados, sin alimentos y sin agua para consumir. “Algo que nos puso preocupados fue que los niños se nos empezaron a enfermar con diarrea y fiebre”, refirió.
Con el proyecto ECHO Emergencia, CARE dio respuesta a las demandas de la población, donde las lluvias afectaron directamente por 11 días consecutivos. Dicho proyecto se enmarca en una iniciativa regional de respuesta a emergencias para los afectados de la Depresión Tropical 12-E en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, por un período de seis meses (diciembre 2011-mayo 2012). En Nicaragua, además de San Juan de Limay, se desarrollaron acciones en Achuapa y El Jicaral, ambos en el departamento de León.
Mitigando el hambre
Para mitigar la pérdida total o mayoritaria de la producción de granos básicos, principal medio de vida en Achuapa y El Jicaral, en el departamento de León. CARE facilitó a 682 familias de los tres municipios, herramientas y semillas para el establecimiento de huertos, que les permiten la autosostenibilidad. De esta manera se lograría mitigar la escasez de alimentos para autoconsumo y venta.
En cuanto a agua y saneamiento se entregaron 724 filtros de 30 litros, distribuidos a igual número de familias, para almacenamiento de agua segura para consumo humano.
Gracias a esta ayuda, que también incluyó capacitación a 355 productores, en establecimiento y manejo de huertos, en 21 comunidades de San Juan de Limay, El Jicaral y Achuapa pueden sobreponerse y las familias de los tres municipios afectados comenzaron a cosechar tomate, chiltoma, pepino, rábano y cebolla, logrando obtener de estas legumbres no solo una dieta más balanceada para sus familias, sino un ingreso que ha ayudado a mitigar las grandes pérdidas que les ocasionaron las constantes lluvias en octubre de 2011.
Mano amiga
Las alcaldías como socios directos del proyecto ECHO Emergencia, aportaron sus recursos disponibles para la coordinación y ejecución del trabajo. Juan Ramón Irías, alcalde de San Juan de Limay, dijo que debido a la falta de presupuesto, fue difícil dar respuesta inmediata al problema de la contaminación de las aguas y al colapso de un mini-acueducto. “Es allí donde necesitábamos esa mano amiga, como es CARE y la Comisión Europea, que llegaron y nos apoyaron grandemente”, destacó Mendoza.
El edil está satisfecho de los resultados del proyecto. “Nos hemos dado cuenta de que hemos salvado vidas, al final es lo que nos da mucha alegría”, puntualizó.
Por otro lado, Elmer Canizales, especialista en agua y saneamiento, del proyecto ECHO Emergencia de CARE Internacional, informó que en el caso de la comunidad Las Cañas, apuntaron al componente de agua, ya que según la evaluación de daños, era la mayor necesidad. “La población consumía agua putrefacta, con lodo y sedimentos”, explicó.
Buen trabajo
Las 49 familias de Las Cañas, con 184 habitantes, lograron hacer en nueve días el trabajo previsto para dos semanas: halar grandes cantidades de piedra y arena, instalar dos mil metros de tuberías, excavar, construir el muro perimetral y colocar los grifos. “La participación de la comunidad fue algo gigantesco que no ha tenido precedentes. La comunidad asumió el trabajo como un reto personal”, dijo el líder de Las Cañas, Juan Bautista Espinoza.
Por su parte el alcalde del municipio San Juan de Limay, destacó que los recursos llegaron a la comunidad en tiempo y forma. “Da mucho gusto y orgullo decir que los materiales se distribuyeron con transparencia”, reconoció.
Otra de las acciones inmediatas fue la entrega de filtros que permiten liberar el agua de bacterias microbiológicas en un 90%. Este sistema evita las enfermedades diarreicas y respiratorias.
El Jicaral y San Juan de Limay ahora cuentan con huertos familiares. Para ello los pobladores fueron asesorados y capacitados con técnicas de siembra y riego. Además, se recuperaron 14 sistemas de abastecimiento de agua a nivel rural y se limpiaron 65 pozos del vital líquido de uso familiar y colectivo en las 21 comunidades de los tres municipios donde intervino el proyecto ECHO Emergencia.
El proyecto también facilitó a las autoridades municipales, comunitarias y otros actores clave de San Juan de Limay, Achuapa y El Jicaral, herramientas para la reducción de riesgos y desastres, tales como mapas multiamenazas de zonas afectadas y de potencial riesgo, con información geo-referenciada y plan de respuesta actualizado.
Dichos instrumentos fueron elaborados en coordinación con las autoridades municipales, líderes comunitarios y la Defensa Civil. Este material vendrá a facilitar la toma de decisiones y a mejorar las acciones de coordinación y respuesta, permitiendo a los diferentes actores proceder de manera más efectiva en la atención de emergencia.
Maritza del Socorro Ortiz, habitante de la comunidad El Consuelo, del municipio de Achuapa, destaca que el primer beneficio que recibieron al llegar el proyecto, fue la limpieza del agua de consumo, pues muchas personas se estaban enfermando.
En su caso “estaba mal de los riñones” y cuando fue al médico, este le dijo que era “por el agua sucia”.
Con las lluvias, la familia de Maritza perdió la cosecha de frijol, maíz y trigo que alcanzaba para el consumo de su hogar y la venta. En respuesta a esa necesidad, se les entregó semillas para el cultivo de huertos. “Ahora hay agua limpia, tenemos pipián, chayote, rábano y tomatitos. Ya con una ensaladita la comida es más sabrosa y nutritiva”, expresó.
En el municipio El Jiracal las corrientes se llevaron muchos cultivos, además, les trajo hongos y plagas que afectaron las siembras, relata Nemesio Rojas, productor tradicional. Con ECHO Emergencias, Rojas encontró la oportunidad de trabajar con micro-riego, y complementar su experiencia en el campo de la agricultura, con la capacitación que recibió para obtener mejores resultados.
Con una familia de diez miembros, Rojas dice que con el cultivo de verduras y hortalizas encontró “la respuesta al problema de alimentos” que en esa época estaban padeciendo.
Como parte de los resultados del proyecto, optó por trabajar solo, “pues lo que yo tengo no es mío, es de la familia”, reconoce.
El Jicaral también enfrentó muchas necesidades durante la emergencia del año pasado, tales como falta de medicamentos, agua y alimentos, “para la Alcaldía era muy difícil dar respuesta a todas las solicitudes a la vez”, expone Nazario Rivera Dávila, coordinador de Gestión de Riesgo, de la Alcaldía.
El funcionario municipal manifestó que la población se incorporó a la iniciativa que los apoyó con acciones como la limpieza de pozos, educación en hábitos de higiene, nutrición y técnicas para cosecha.
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