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El golpe entre dos pesas de metal, rompe el frío silencio de la mañana. En una banca tapizada en negro está recostado un joven de 22 años, el sudor le recorre la simetría de su fornido cuerpo, mientras levanta unas 265 libras. Es la repetición número 15.
El joven de mediana estatura se levanta, toma aire y se presenta: “Llamame Pitbull, así me dicen todos aquí (en el gimnasio)”, dice sonriendo, limpiándose el sudor de la frente, y explica que el apodo se lo ganó por su tamaño y por la proporción de su cuerpo.
“Yo entreno seis días a la semana, en ocasiones hasta dos veces por día, por la mañana y por la noche, porque me gusta. Es mi pasión ejercitarme, me hace sentir bien, es lo mío”, replica orgulloso, mientras se observa de reojo en el espejo que tiene al frente.
Asegura que su único objetivo es crecer en musculatura, pero aclara que no le gusta participar en los campeonatos nacionales de fisicoculturismo, porque es tímido, y no le agrada posar ni mostrarse en diminutas tangas.
UNA OBSESIÓN LLAMADA VIGOREXIA
Esa pasión que tiene “Pitbull” por las pesas, según el doctor Vicente Maltés Montiel, médico internista, es una obsesión desmedida por verse bien al espejo, y se debe a un trastorno dismórfico corporal, Dismorfobia, mejor conocido como Vigorexia, que es padecimiento propio del género masculino.
Un poco desconcertado, el joven dice no conocer ninguno de los términos, y de forma rápida asegura que no está enfermo, que más bien practica los ejercicios físicos para mantenerse en forma y saludable.
El especialista explica que para algunos la vigorexia no es una enfermedad, pero el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM, por sus siglas en inglés, lo reconoce como un padecimiento mental, mientras que la Clasificación Internacional de las Enfermedades indica que es una variante de una persona hipocondríaca.
“El individuo, en primer lugar, se preocupa por algún defecto que él imagina: ‘No tengo pecho, músculo, la barriga la tengo grande’, todo lo exagera. Ese malestar es poco significativo, pero le causa serios problemas que lo impulsan a tomar decisiones equivocadas”, sostiene Maltés.
PESE A SER FUERTE, SE SIENTE DÉBIL
De acuerdo con el médico internista, el fenómeno se manifiesta cuando el individuo se obsesiona por tener un cuerpo musculoso, “inclusive aunque él lo haya conseguido, tienen una visión distorsionada frente al espejo, porque aunque tiene un cuerpo fuerte, se siente débil. Por eso pasan hasta seis horas haciendo ejercicios”, apunta.
“La persona tiene una autoestima baja, él cree que no lo quieren. Tiene una adicción a la báscula; todos los días se está pesando y recurre a la automedicación, consume esteroides sin que ningún médico se los recomiende. Practica un entrenamiento compulsivo, no puede dejar de ir al gimnasio bajo ninguna circunstancia”, explica.
En diciembre de 2010, se conoció de la muerte de un adolescente de 16 años a causa del uso desmedido de anabólicos, sin embargo, sus familiares negaron que el fallecimiento haya sido por la ingesta de esteroides, sino que la atribuyeron a una hemorragia intracraneal, porque padecía de leucemia.
Sin embargo, admitieron que nunca supieron si el adolescente se suministraba esteroides u otro fármaco, pero reconocieron que asistía a un gimnasio para ejercitarse.
NO TODOS LO PADECEN
Aunque Eduardo Abdalah, Presidente de la Federación Nicaragüense de Fisicoculturismo, Fenific, coincide que es un mal que afecta a las personas que se ven débiles todo el tiempo, y que por eso constantemente utilizan métodos, ya sea a través de la alimentación o entrenamiento, aclara que no es un mal propio del fisicoculturismo.
“¿Qué pasa con el culturismo? Lo asocian porque es el único deporte donde prominentemente lo que enseñan son los músculos. Van a decir entonces: el culturista tienen vigorexia, pero no es así”, defiende Abdalah.
Para el exfisicoculturista existe una distorsión del deporte, porque se cree que en culturismo se trata de crear músculos de una forma desmedida.
“Yo soy juez internacional, los parámetros que utilizamos para calificar y descalificar a los atletas son: simetría, proporción, muscularidad, armonía y presencia escénica”, entre otros factores.
Abdalah dice que hay personas que no tienen límites: “Son insaciables y barren fronteras, y empiezan a usar sustancias restringidas que deforman totalmente lo que es el sentimiento propio de un deporte y del concepto estético del fisicoculturismo”.
VARIAción de CONCEPTOS “Hay una distorsión en el concepto de este deporte que se encarga del desarrollo físico, armónico. Por ejemplo: tenemos el Fitness, el Parifitness, que son mujeres preciosas. Son como certámenes de belleza, pero son naturales, salidas de un gimnasio. Nadie habla de las operaciones y de las cirugías que se dan en otro tipo de certámenes, en el culturismo no se practica ese tipo de cosas”, ejemplificó.
Recordó que en los años 80, en el culturismo femenino, a nivel mundial, hubo deserción de las mujeres, porque los jueces se impresionaban por los grandes músculos, y por eso las atletas querían crecer más.
“La vigorexia es una enfermedad emocional que ‘se lleva en el saco’ a moros y cristianos. Si mañana alguien se siente flaco y débil, va a tener la ansiedad de estar creciendo, y no se va a conformar, ante eso, va a tener que usar métodos insaciables”, enfatizó.
“Las personas piensan que por tomar las pesas por un día van a transformar su cuerpos. Esas son las que andan pensando en las fórmulas mágicas, y hay sus cuantos inescrupulosos que les dicen: ‘Mirá, aquí te traje la piedra filosofal, tomate esto’. Son personas que hacen dinero a costa de inocentes,” insistió.
El deportista reiteró que es cuestión de cultura, de conciencia y de falta de conocimiento, además que insistió en que el buen entrenamiento lleva al atleta a tener buenas condiciones, pero hay cuerpos que son reacios, que cuesta mucho que avancen por su naturaleza, y por eso se auxilian de los suplementos nutritivos.
Sin embargo, la dieta de una persona con Dismorfobia, según el doctor Maltés, es alta en proteína, y una persona sana debe comer de uno a cuatro gramos por cada kilo de peso que tenga y así cubre esas necesidades.
EFECTOS COLATERALES DE LOS ESTROIDES
“Por eso hay problemas físicos, como la desproporción del sujeto entre el cuerpo y la cabeza, no se hace agradable a la visión, porque parece un monstruo. La persona tiene una talla, y de acuerdo con esa talla debe tener su peso”, explicó.
“En el país hay consumo de anabólicos en los gimnasios, y muchos de los fisicoculturistas deben hacer uso de este producto para desarrollar músculos de cara a una competencia, entonces, una persona que los consume retiene mucho líquido, se le sube el azúcar y la presión, las grasas de la sangre aumentan y se lesiona los riñones, también se produce atrofia testicular, disfunción eréctil, y da una mayor propensión al cáncer prostático”, advierte el especialista.
El presidente de la Fenific añadió que el uso de fármacos en ese deporte se regula, porque tienen sistema antidoping, sin embargo, hay muchos distribuidores que no cuentan con licencias emitidas por una institución médica deportiva y los venden de manera libre en el mercado, pero eso también depende de las políticas de cada país.
“Tiene que haber una política que llegue, que haga conciencia, que haga ver el beneficio de la práctica del buen deporte, con un entrenamiento, con una buena nutrición, y de lo mal que es utilizar los esteroides, de los cánceres que se desarrollan”, concluyó Abdalah.
Instructor: moldear el cuerpo requiere de tiempo y disciplina
Guillermo Moreno, instructor de Total Gym, en Managua, refirió que la mayoría de los jóvenes que llegan por primera vez a ejercitarse, quieren ver cambios de manera rápida, pero se les explica que todo es parte de un proceso que lleva tiempo.
“Nosotros les decimos (a los clientes) que hay que ir poco a poco, y no hay que desesperarse, porque moldearse el cuerpo lleva tiempo y requiere disciplina y dedicación, y los resultados se pueden apreciar cada tres meses”, apuntó.
Moreno aduce que hoy los suplementos son necesarios, porque es el complemento alimenticio que debe tener todo atleta, pero, según él, se deben combinar con ejercicios anaeróbicos, que ayudan a desarrollar el músculo.
“Mucha gente comete el error de utilizar esteroides para lograr más rápido el objetivo, sin embargo, eso a mediano o a largo plazos, trae consecuencias secundarias muy adversas, y atenta contra su propia salud”, dijo el entrenador.
Psicólogo: adicción se trata con hipnosis regresiva
Por su parte, el psicólogo Lundedorf Suce Montiel, aseguró que el primer paso que debe dar una persona que padece de esta enfermedad, es aceptar su condición, para tratarse a tiempo y abandonar esa dependencia que tiene por los ejercicios con pesas, o por determinada sustancia.
Asimismo, agregó que podría ayudarle rodearse de buenos amigo que le hagan ver que no está bien pasar mucho tiempo en un gimnasio, ni consumir sustancias prohibidas.
“Esa adicción al deporte se puede tratar con la hipnosis de tipo regresiva, porque generalmente es gente que tiene mucha presión social, algo que lo trastornó y lo sacó de la realidad. O bien pueden existir traumas de la niñez, donde hubo algunas exigencias para que el individuo tuviera una figura de hombre fornido”, valoró el psicólogo.
De acuerdo con Suce Montiel, de 10,000 ciudadanos cuatro son vigoréxicos. Esa es la estadística que se maneja en el país. Por tanto, calcula que pueden existir unos 6,000 vigoréxicos en Nicaragua, que no se reflejan porque no se atienden por el mismo desconocimiento de la enfermedad.
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