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Los inversionistas se obsesionan con las “gráficas de puntos” de la Reserva Federal. Estas gráficas muestran la trayectoria aproximada que los altos funcionarios de la Fed piensan que debería seguir su tasa de interés de referencia en los años subsecuentes. Antes de cada segunda reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) que establece las tasas, los miembros dicen cuán alto piensan que debería estar la tasa al final del año actual y los dos siguientes.

Cada estimación es luego marcada como un punto anónimo en una gráfica, para ofrecer una sensación de la variedad de opiniones dentro del FOMC. Por ejemplo, en su reunión en marzo, siete de los 17 miembros pensaban que la tasa de referencia debería ser de 0.625 por ciento para fines de año. Ahora estarán preparando nuevos puntos para su próxima reunión, el 16 y 17 de junio.

A primera vista, las gráficas de puntos parecen ofrecer una riqueza de información. Por ejemplo, muestran que hay mucho desacuerdo dentro del FOMC. Sus dos miembros más moderados piensan que la tasa debería permanecer donde está (un rango de 0 a 0.25 por ciento) hasta fines de año, mientras que los más audaces quieren que la tasa se eleve a 1.625 por ciento. Para fines de 2016, el rango es aún más amplio: 0.375 por ciento a 3.75 por ciento.

Pero las gráficas de puntos son menos útiles de lo que parecen. Por una parte, el FOMC consistentemente exagera las tasas futuras. Sus proyecciones se han movido constantemente a la baja desde el nacimiento de la gráfica, debido a los datos económicos decepcionantes. La primera gráfica de puntos, en enero de 2012, sugería que la tasa debería haber llegado a 1 por ciento a fines del año pasado.

Opiniones diferentes

Además, nadie -ni siquiera los miembros del FOMC- sabe con seguridad de quién es cada punto. Este es un problema porque la opinión de cada miembro no tiene un valor igual. Solo 12 de ellos tiene un voto sobre la política monetaria.

Uno de los puntos -el de Janet Yellen, la presidenta de la Fed- es más importante que todos los demás. Peor aún, no hay explicación de cómo los miembros llegan a sus decisiones, o cuán confiados se sienten sobre ellas. Por ejemplo, podría parecer que los audaces están moderando sus opiniones cuando no es así.

Podrían pensar que el FOMC ya debería haber empezado a elevar la tasa, pero como no lo ha hecho todavía, no tienen más opción que reducir el nivel que pensaban que la tasa alcanzaría factiblemente para fines del año.

Todo esto significa que las gráficas de puntos son de uso limitado para comprender la política monetaria. En ocasiones, Yellen parece estar de acuerdo. Cuando trataba de preparar al mercado para futuros aumentos de tasas, argumentó que la gente “no debería mirar a la gráfica de puntos” para comprender las intenciones del FOMC.

Sin embargo, en una conferencia de prensa reciente señaló las revisiones a la baja de la gráfica de puntos para rechazar las sugerencias de que el comité estaba en ánimo de contracción. Si Yellen no puede decidir cuán importante es la gráfica, ¿qué esperanza hay para el resto de nosotros?

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