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“In-inde-indepencia!”. Así gritaban el domingo los secesionistas catalanes agitando sus banderas rojas, amarillas y azules por las calles de Barcelona. Las elecciones regionales dieron una primera victoria al bando independentista. La coalición Junts pel Sí (Unidos por el Sí), que reagrupa el centro-derecho y la izquierda republicana catalana, ha obtenido 62 escaños de 135.

El partido independentista de extrema izquierda CUP (Coalición de Unidad Popular) unos diez escaños.

Juntos sumarían la mayoría absoluta en el parlamento de Cataluña. Las negociaciones entre los dos bandos empezaron ayer.

«Tenemos un mandato democrático, tenemos fuerza y legitimidad para llevar a cabo nuestro proyecto», ha sentenciado Artur Mas, presidente de la Generalitat (el gobierno catalán), que aspira a ser reelegido. Pese a la alta participación del 77.5%, que superó a las elecciones del 2012, la opción independentista falló en reunir una mayoría a nivel de votos en Cataluña.

Sin embargo, la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) consideró la jornada como un rotundo éxito. Esta plataforma, formada por la sociedad civil catalana, cuenta con más de 80,000 miembros y organiza eventos multitudinarios a favor de la  independencia desde el 2011.

Proceso

Mireia Domènech, responsable de la comunicación internacional de la ANC, asegura: “El referendo del último 9 de noviembre era únicamente consultativo. Para nosotros era fundamental obtener una legitimidad legal. El 11 de septiembre salieron a las calles un millón y medio de  personas. Madrid no puede seguir ignorando este proceso democrático”.

El lunes, casi 18 horas después del cierre de las oficinas de voto, el primer ministro español Mariano Rajoy reaccionó ofreciendo «diálogo y lealtad institucional» al nuevo gobierno catalán, pero siempre dentro del marco de la ley.

El líder del Partido Popular recordó que la «unidad de España y la soberanía nacional» no se discuten. Madrid considera el proceso independentista catalán como anticonstitucional y ya ha asegurado que hará uso de todos los recursos legales a su alcance para evitar un referendo.

Dudas

Todavía quedan muchas dudas acerca de qué pasará en el futuro.

La coalición Junts pel Sí se da 18 meses para llevar a cabo su proyecto de independencia.

Aun así, las elecciones generales españolas de este fin de año cobrarán una importancia particular para las relaciones entre Cataluña y España. Un cambio de Gobierno podría facilitar la apertura de negociaciones o bien debilitar al nacionalismo catalán.

José María Aznar, presidente de honor del Partido Popular y ex primer ministro español, considera la derrota en Cataluña como un nuevo “aviso” que no se puede “desoír”.

La ANC, presente en 40 países, cuenta con la opinión pública internacional para empujar a Madrid hacia la mesa de negociación.

Para Mireia Domènech, “España perdió 23 colonias. Ya es hora de que Cataluña se convierta en la vigesimocuarta en liberarse”.

Reacciones

Análisis • Carlos L. García es un catalán que vive en Corn Island desde hace cinco meses. Él sigue el proceso con mucho interés.

“Espero una declaración unilateral de independencia de parte de Cataluña. Tenemos un pacto fiscal muy desfavorable con España. Madrid lo llama solidaridad, pero para mí es un espolio”, dice García

Mercè Carbó lleva 30 años en Ginebra, ciudad donde fue revisadora el pasado domingo del transcurso de la jornada electoral.

“He vivido todo el proceso con mucha alegría. España no respeta nuestra cultura. Para mí la represión de la lengua catalana por el gobierno de Mariano Rajoy ha sido clave en el crecimiento del sentimiento independentista”, afirma.

Neus Rossell, una catalana que reside en Andalucía, admite haber seguido las elecciones con un poco de miedo: “Me hubiera gustado ver a la CUP (el partido independentista de extrema izquierda) más adelante. Espero ahora que Artur Mas no se eche para atrás y que podamos ver una coalición independentista amplia en la próxima legislatura”.

 

 

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