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  • ACAN-EFE

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, acompañará hoy a un equipo de arqueólogos que iniciará la extracción de las primeras piezas de la Ciudad Blanca, en la Mosquitia del país centroamericano, de una civilización que se desconoce su origen, informó ayer una fuente oficial.

“Durante este viaje a la zona selvática de la Mosquitia se realizará la extracción de las primeras piezas del sitio denominado T1, que es el primero de tres asentamientos identificados hasta ahora”, indicó la Casa Presidencial de Honduras en un comunicado.

El gobernante acompañará al equipo de arqueólogos del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), National Geographic y de la Universidad de Colorado (EE.UU.).

También participará personal de la Secretaría de Defensa, Instituto de Ciencia y Tecnología, Instituto Hondureño de Turismo y de las Fuerzas Armadas, añade la información oficial.

Los expertos extraerán 52 piezas, que son las primeras identificadas durante la visita que en 2015 hizo el presidente Hernández a la Ciudad Blanca.

Centro científico

Las piezas serán llevadas “a un lugar seguro” donde se comenzará con su “estudio científico”, dijo la Presidencia.

El centro de las investigaciones funcionará en el sector de El Aguacate, donde opera un aeródromo que a la vez será “el punto de partida para las misiones de exploración a la zona que incluye la investigación de los sitios denominados T2 y T3, que son asentamientos de mayor tamaño que el T1”.

Con la información derivada del estudio de las primeras 52 piezas arqueológicas y las exploraciones en nuevos sitios cercanos se podrá planificar para los próximos meses la investigación de la nueva cultura descubierta en el oriente hondureño.

Limítrofe con NicaraguaNumerosos petroglifos fueron descubiertos en la zona. Diario Tiempo / END

El sitio de la Ciudad Blanca, que no es maya, lenca, ni inca, se localiza en el departamento de Gracias a Dios, limítrofe con Nicaragua, al este hondureño.

El grupo de arqueólogos comenzó recientemente los trabajos de preparación para la excavación de las primeras piezas de la Ciudad Blanca, sobre la que la organización National Geographic dedicó una edición especial en su revista y difundió un vídeo a nivel internacional.

El Gobierno de Honduras incluirá a la Ciudad Blanca en los destinos turísticos a promover en el futuro.

Científicos y periodistas franceses están en Honduras, con el objetivo de “poner en el mapa del mundo a este país como atractivo para el turismo arqueológico”, afirmó Donaldo Suazo, presidente del Consejo Nacional de Turismo. 

Ciudad Perdida del Dios Mono

El canal Nat Geo dedicó un programa especial al descubrimiento de La Ciudad Blanca o Ciudad Perdida del Dios Mono, en la selva de la Mosquitia hondureña, informó un reportaje del diario Tiempo.

El cineasta Steve Elkins llevó a cabo la travesía para encontrar el lugar que llevaba más de 100 años siendo un misterio, puesto que solo existían historias de las murallas blancas de una ciudad perdida que se vislumbraba por encima del follaje de la selva.

Según relatos de indígenas, existía una “ciudad blanca” o un “lugar del cacao”, donde los indígenas se refugiaban de los conquistadores españoles.

Un lugar similar al Edén del que nadie nunca regresó, y que desde la década de 1920 varias expediciones habían buscado, pero siempre cosechando fracasos.

No fue hasta 20 años después que el excéntrico explorador Theodore Morde organizó la más famosa de esas expediciones, bajo el auspicio del Museo Nacional de los Indígenas Americanos. Tras salir de la selva afirmó haberla encontrado y prometió al mundo enseñarle el lugar exacto en que la “ciudad blanca se encontraba”. Sin embargo, se suicidó sin revelar su ubicación.

Con todo eso, el misterio en torno a la ciudad y el mito de la civilización perdida en Honduras no pudieron menos que llamar la atención de Elkins, quien se decidió a realizar y registrar su propia expedición.

En una selva que se despala

La recién descubierta Ciudad Blanca está situada dentro de la Reserva de Biosfera de Río Plátano, una zona que es víctima de la deforestación por parte de personas que se han llegado a asentar a ese sitio.

El Gobierno emprendió recientemente acciones para sacar a los invasores de la reserva, utilizando para ello a fuerzas del Ejército.

Unos 55 militares, acompañados de jueces, fiscales y técnicos del gubernamental Instituto de Conservación Forestal (ICF), sobrevolaron la zona en helicópteros y lograron detectar algunos asentamientos. Ocho personas fueron detenidas y advertidas de que debían abandonar la reserva, al tiempo que se les decomisaron motosierras, hachas y otras herramientas, constataron periodistas de la AFP.

Uno de los comandantes de la operación, el coronel Antonio Deras, indicó que autoridades del ICF habían localizado 29 asentamientos humanos en el núcleo de la reserva, pero que hubo dificultades para encontrarlos y solo hallaron a las ocho personas que residen en viviendas desperdigadas en la montaña.

La biosfera, considerada por los ambientalistas como la “Amazonía de Centroamérica”, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1980 por la Unesco, que ha amenazado con sacarla de la lista de sitios con esta categoría si el gobierno hondureño continúa indiferente ante la depredación.

A raíz de esta amenaza, las autoridades integraron el equipo para desalojar a los pobladores del núcleo de la biosfera de 5,250 kilómetros cuadrados, en su mayoría de selva tropical inexplorada, donde expertos encontraron recientemente vestigios de la Ciudad Blanca.

La reserva está dividida en tres áreas: un anillo de amortiguamiento de 197,441 hectáreas, donde se permiten poblaciones con planes de manejo del bosque; el núcleo que es la parte intocable, de 210,733 hectáreas, y la llamada “zona cultural”, de 424,441 hectáreas, habitada por los pueblos originarios de la zona. El núcleo alberga miles de especies de árboles y una rica variedad de animales como tigrillos, monos y manatíes.

El área cultural está habitada por indígenas miskitos, pech y tawahkas y es la más afectada por la deforestación, que alcanza las 6,000 hectáreas por año.

En total, la biosfera perdió 36,000 hectáreas de bosque en los últimos cinco años, según cifras oficiales.

El ingeniero forestal y asesor de las Fuerzas Armadas en materia ambiental, Miguel Zavala, lamentó que “se está haciendo desastres a la biosfera” y sugirió “un plan para detener la deforestación”.

“Casi lloré cuando vi la destrucción del bosque; se necesita una gran voluntad política y muchos recursos, pero hay que parar la deforestación, como sea”, advirtió.

Explicó que la tierra de la montaña no es apta para la agricultura, pero campesinos y terratenientes talan una parcela del núcleo, la siembran de maíz y frijoles, y al cabo de dos cosechas ya no se produce nada, por lo que terminan por cortar más árboles para habilitar otra área de cultivo.

 

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