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La capital de Qatar es un lugar poco favorable para las negociaciones. La ronda de Doha de las conversaciones sobre el comercio mundial serpenteó durante casi 15 años. Un acuerdo alcanzado ahí el 16 de febrero entre Arabia Saudita y Rusia, dos de los productores de petróleo más grandes del mundo, para congelar la producción en los niveles de enero si otros se unen, podría presagiar un esfuerzo similarmente eterno para apuntalar los precios del petróleo.

Ese pareció el resultado probable cuando, el 17 de febrero, el ministro de Petróleo de Irán, Bijan Zanganeh, salió de una reunión en Teherán con sus homólogos iraquí, qatarí y venezolano diciendo que Irán apoyaba el congelamiento, pero sin indicar si tomaría parte. Los precios del petróleo subieron después, pero, a menos que Irán participe totalmente, un congelamiento de la producción probablemente será imposible. Después de años de sanciones, tiene, más que cualquiera, un incentivo para arrebatar participación de mercado a los países que pongan un tope a su producción.

“EL INICIO DE UN PROCESO”

Los optimistas del mercado petrolero dicen que cualquier tipo de discusión sobre un congelamiento es una sorpresa positiva. Tiene lugar pese a las tensiones entre Arabia Saudita y Rusia en torno a la intervención en Siria. Coincide con recortes de producción en la industria del petróleo de esquisto de Estados Unidos. Como lo expresa un analista, como la intervención monetaria de los bancos centrales, ayuda que las fuerzas del mercado tomen la misma dirección.

También pudiera conducir a una cooperación más amplia. Ali al-Naimi, el ministro saudita de Petróleo, le llamó “simplemente el inicio de un proceso”.

Sin embargo, hay muchas salvedades. Arabia Saudita, Rusia e Irak estaban bombeando a, o cerca de niveles récord en enero. Un congelamiento haría poco por frenar la sobreoferta que ha elevado los inventarios petroleros en todo el mundo, uno de los mayores vientos en contra para los precios. Irán cargó recientemente su primer embarque petrolero dirigido a Europa desde el levantamiento de las sanciones de Naciones Unidas relacionadas con su programa nuclear el mes pasado, y ha insistido en que quiere que las exportaciones petroleras aumenten en 500,000 barriles diarios antes de fines de marzo.

Un experto petrolero de Medio Oriente manifestó su sospecha de que la reunión de Doha quizá haya tenido lugar solo debido a un truco negociador por parte de Qatar. Dijo que tanto Rusia como Arabia Saudita pensaron que el otro había aceptado una reducción. Una vez en la sala se dieron cuenta de que no existía tal acuerdo, pero supieron que las consecuencias de admitirlo serían tan perjudiciales para los precios del petróleo que era mejor usar un congelamiento como hoja de parra. También supieron que, si el congelamiento fracasaba, podía culparse a Irán.

RESPIRO TEMPORAL

Aun si los grandes productores deciden un día que los precios son tan débiles que un recorte coordinado tiene sentido, podría ofrecer solo un respiro temporal. Al oler los precios más altos, los productores de esquisto estadounidenses pudieran intentar nuevamente cubrir el déficit.

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