•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Puerto Talbot en Gales del Sur es conocido por producir dos cosas: constelaciones y acero. Su deslumbrante cosecha de estrellas cinematográficas se remonta a generaciones, e incluye a Richard Burton, Anthony Hopkins y Michael Sheen.

También sus familias siderúrgicas. Christian Reed, un gerente de proyecto, ha trabajado en la planta de Tata Steel, la más grande de Gran Bretaña, durante 11 años. Su padre trabajó en la industria acerera local por 40 años y su abuelo fue obrero de la fundición.

“Es muy difícil contemplar el cierre de la planta”, dijo. “Sería como perder a un miembro de la familia”.

El destino de su empleo y los de unos 4,300 obreros siderúrgicos más en Puerto Talbot, así como el de la deficitaria industria acerera de Gran Bretaña en general, se ha convertido en la parte más emotiva del alboroto político que ha estallado en Gran Bretaña desde fines de marzo, cuando Tata Steel, el productor más grande de Gran Bretaña, anunció que planeaba vender o cerrar sus operaciones en el país.

Exigen medidas

Políticos de la oposición han demandado que el gobierno idee un rescate, ya sea erigiendo altos muros arancelarios contra las importaciones de acero barato, como ha hecho Estados Unidos, o emprendiendo algún tipo de nacionalización, como intentó hacer Italia con la infausta planta Ilva en el sureste del país.

El 5 de abril, un potencial rescatador, Sanjeev Gupta de Liberty House, una compañía de comercialización de materias primas, dijo que estaba interesado en comprar la operación de Puerto Talbot, aunque quiere muchos incentivos del gobierno antes de hacerlo. Ha llamado a la industria siderúrgica de Gran Bretaña “probablemente la peor del mundo”.

Sin embargo, hay pocas partes en el mundo rico donde el acero siga siendo un buen negocio. Los males de Puerto Talbot son indicativos de un problema mundial, especialmente en lugares donde los fabricantes de acero no especializado enfrentan la competencia de productores más baratos.

  • 4,300 empleos de obreros siderúrgicos están en riesgo en Puerto Talbot, Gales del Sur, una reconocida zona productora de acero.

El factor China

En opinión de muchos, incluidos los obreros siderúrgicos de Gales, el principal culpable es China, donde la producción de acero se ha disparado. El país ha producido más acero en los últimos dos años que Gran Bretaña desde 1900, según la Oficina Internacional de Estadísticas sobre el Acero, y de hecho está inundada de capacidad excesiva.

Sin embargo, esto es parte de un fenómeno que se extiende por todo el mundo en desarrollo. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, un club integrado mayormente por países ricos, estima que en los cuatro años transcurridos hasta 2017 la capacidad siderúrgica habrá crecido en 50 por ciento en Medio Oriente, 20 por ciento en África y 10 por ciento en Latinoamérica.

Mientras tanto, la desaceleración en las economías en desarrollo, encabezadas por China, y los bajos precios del petróleo, que han afectado al uso del acero en torres petroleras y oleoductos, significan que la demanda está severamente rezagada respecto de la oferta. Incluso en India, que se supone es el punto brillante del mercado siderúrgico mundial, es poco probable que el crecimiento de la demanda se recupere a sus niveles en los años previos a 2010, cuando se embarcó en una vorágine de construcción de infraestructura alimentada por deuda.

Pesos pesados

En todo el mundo en desarrollo, los países están compitiendo para colocar su tonelaje excesivo en los mercados mundiales. En términos absolutos, China representa la mayor parte; pero, como porción de su producción de acero, las exportaciones fueron solo del 12 por ciento. Brasil y Rusia exportaron el año pasado 24 por ciento y 29 por ciento de su producción, respectivamente, según CRU, una consultora.

  • 7 siderúrgicas existen en Europa, pese a que en 1993 eran 26.

La conclusión, expresó Wolfgang Eder, director ejecutivo de Voestalpine, una siderúrgica austriaca, es que muchas otras partes de la industria enfrentarán problemas similares a los de Puerto Talbot.

Es “un hecho”, refirió, que los costos son demasiado altos para que el acero como materia prima sea producido de manera competitiva en Europa occidental. Los impuestos, los costos de la energía, los salarios y el precio del carbón  ponen a las acereras en desventaja en comparación con sus rivales en Rusia, Turquía y Ucrania, y ya no digamos China.

La amarga experiencia, reveló Eder, sugiere que tiene que haber una reestructuración. En los años 80, un predecesor de Voestalpine fue a la quiebra y, ante la competencia de Europa oriental, se reconstruyó para producir productos acereros especializados, como vías para trenes de alta velocidad y partes de aviones. Como resultado, se ha convertido en una rareza: una compañía siderúrgica rentable.

Aunque los precios del acero más altos y aranceles proteccionistas han elevado los precios accionarios de las siderúrgicas estadounidenses en las últimas semanas, también están en problemas. La industria está dividida: por un lado están las compañías integradas en apuros como la deficitaria U.S. Steel, que usa altos hornos que forjan acero a partir de mineral de hierro, carbón y gas, y por el otro están empresas más ágiles como Nucor, con hornos de arco eléctrico que emplean chatarra como materia prima y dependen de la electricidad como combustible. Esas “miniplantas acereras” han reducido los costos laborales y pueden ser encendidas y apagadas más fácilmente para hacer frente a los cambios en la demanda. Es probable que sean el futuro de la siderurgia estadounidense, aseveró Sarah Macnaughton de CRU.

Gupta dijo que, si compra la planta de Puerto Talbot a Tata Steel, reemplazará su recientemente instalado alto horno de quema de carbón con uno de arco eléctrico. Espera el apoyo del gobierno para reducir los costos laborales, energéticos y ambientales. Sin embargo, su modelo de negocios no ha sido probado. Conocedores de la industria dicen que los costos de la electricidad en Gran Bretaña son prohibitivamente altos, y él admitió que son “el meollo del problema”. No obstante, espera llegar a un acuerdo con el gobierno para subsidiar sus proyectos de energía renovable existentes en apoyo a sus ambiciones industriales. “Nuestro modelo es cubrir todos los aspectos del negocio”, aseguró Gupta, “desde la energía hasta el acero”.

Los problemas seguirán 

ANÁLISIS. En cualquier caso, gran parte de la industria europea necesitará una revisión a gran escala para sobrevivir, dijo Eder. Señaló que, desde 1993, el número de siderúrgicas europeas ha caído de 26 a 7, pero argumentó que esto fue una consolidación “legal”, en vez de una “estructural”, porque no redujo la capacidad lo suficiente. Los problemas aumentarán, añadió, ya que el acero usado en las carrocerías de los autos, por ejemplo, ha declinado en peso.

A Eder también le preocupa que los gobiernos interfieran con la sacudida que se avecina, principalmente porque tienden a pensar que el cierre de un alto horno simboliza la muerte de una región. Más bien, aclaró, deberían ofrecer apoyo económico, reeducación y otros servicios a quienes pierdan sus empleos, en lugar de “prolongar el proceso de la muerte”.

Sorprendentemente, los obreros siderúrgicos de Puerto Talbot parecen estar de acuerdo: Desconfían de incluso una nacionalización temporal. Señalan que en su apogeo, cuando la siderurgia pasó a manos del Estado en 1967, empleaba a 18,000 trabajadores. Las cosas han ido cuesta abajo casi desde entonces.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus