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Raed Khader, un chofer jordano, tiene el alarmante hábito de pasar el pulgar por su teléfono móvil mientras está al volante, si bien en un camino recto que cruza el desierto. Después de retroceder por casi dos años de fotos, sin embargo, encuentra una imagen que lo divierte, la cual muestra a camellos contra un fondo de arena.

Hoy, ese mismo sitio en las afueras de Ma’an, una empobrecida ciudad en el sur de Jordania, está repleto de trabajadores en las etapas finales de la instalación de casi cinco kilómetros cuadrados de paneles solares. Khader se siente cautivado por los módulos fotovoltaicos que brillan bajo el sol del desierto.

“Es asombroso”, dijo. “Me encanta. Es bueno ver a mi país desarrollar su propia fuente de energía. Tenemos un sol tan bueno aquí. ¿Por qué no lo usamos más?”

En su entusiasmo, ha convencido a su hija de convertirse en una de las primeras mujeres jordanas en estudiar para obtener un título en ingeniería de energía solar.

Compra de combustible

El parque solar de 160 megavatios, que debe abrir este verano, marcará el lanzamiento del esfuerzo de Jordania para reducir sus importaciones de combustibles fósiles, que generaron 96 por ciento de su electricidad el año pasado y costaron alrededor de 10 por ciento del PIB. En una región intranquila, tiene buenas razones para volverse más autosuficiente. Su gusto por la energía solar se intensificó después de que Egipto suspendió temporalmente las entregas de gas natural durante la primavera árabe en 2011.

  • 80 por ciento ha disminuido el costo de los paneles solares desde 2010.

 

Los pequeños pasos autorizados por la cautelosa burocracia de Jordania palidecen en comparación con el crecimiento de la energía solar en algunos otros países. Sin embargo, ilustran el atractivo de la tecnología, así como algunos de sus problemas iniciales.

En todo el mundo en desarrollo, la energía solar está alcanzando su máximo potencial. En vez de los paneles en las azoteas populares en Alemania, países donde la irradiancia solar es mucho más fuerte que en el norte de Europa están creando enormes parques con decenas de miles de paneles fotovoltaicos que suministran electricidad a sus redes nacionales. Algunos países, como China, ofrecen generosos subsidios, aunque en ocasiones estos están años atrasados. En otros países, sin embargo, la energía solar fotovoltaica se está volviendo competitiva incluso sin apoyo financiero.

En 2015, China superó a Alemania para convertirse en el productor de energía solar más grande del mundo, beneficiándose de su dominio en la fabricación de paneles solares y las políticas para reducir la dependencia de combustibles más sucios como el carbón. La energía solar representa solo 3 por ciento de la mezcla de la electricidad, pero China está construyendo ahora su planta más grande, en el desierto de Gobi. Analistas esperan que el país instale 12 gigavatios de energía solar en el primer semestre de este año. Eso sería un tercio más que la cantidad récord que Estados Unidos planea construir en todo el año. El carbón, mientras tanto, está en crecientes problemas.

Costos y beneficios

India está decidida a seguir el ritmo. Su Gobierno tiene como meta un aumento de 20 veces en la capacidad de energía solar para 2022, a 100 gigavatios. Aunque esto podría ser excesivamente ambicioso, KPMG, una consultora, espera que la participación de la energía solar en la combinación energética de India aumente a 12.5 por ciento para 2025, respecto a menos del 1 por ciento actualmente. Piensa que la energía solar en India será más barata que el carbón para 2020. Incluso Coal India, una entidad mayormente propiedad del Estado, planea contratar un gigavatio de energía solar para reducir sus cuentas de electricidad. Es tal el frenesí que funcionarios en el soleado Punjab están instando a agricultores a rentar sus tierras a desarrolladores solares en vez de labrarlas.

Encabezada por grandes proyectos en estos dos países, la capacidad de energía solar mundial se elevó en 26 por ciento el año pasado. Más notable es la declinación en su costo. Estudios del “costo nivelado” de la electricidad, el cual estima el valor presente neto de los costos de un sistema de generación dividido entre la producción esperada a lo largo de su vida útil, muestra que la energía solar se acerca al gas y el carbón como una fuente de energía atractivamente barata. Las subastas de los contratos a largo plazo para la compra de energía solar en países en desarrollo como México, Perú, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos ofrecen evidencia del mundo real de que esas suposiciones incluso podrían resultar ser conservadoras.

En lugares soleados, la energía solar está ahora “a la par” del gas, el carbón y el viento, dijo Cédric Philibert, de la Agencia Internacional de Energía, un prominente pronosticador. Señaló que desde noviembre de 2014, cuando Dubái concedió un proyecto para construir 200 megavatios de energía solar a menos de 60 dólares por megavatio hora, las subastas se han vuelto cada vez más competitivas.

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