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“El imperio, largo tiempo dividido, debe unirse; largo tiempo unido, debe dividirse”.

Esta famosa primera línea de “El romance de los tres reinos”, una novela china clásica, se refiere a las inevitables fluctuaciones de las dinastías a lo largo de los siglos. El mismo principio, en forma menos dramática, aplica a los altibajos de la economía china. En los últimos dos años, sin embargo, el ritmo ha sido inusualmente rápido: la economía, si se tambalea durante algunos trimestres, debe fortalecerse, o si se fortalece durante algunos trimestres, debe tambalearse.La bolsa de valores de Shanghái ha sufrido bajas en este año.

Por ahora, la economía de China parece estarse fortaleciendo de nuevo. El crecimiento real descendió a 6.7 por ciento de un año a otro en el primer trimestre, pero esa cifra, sujeta a la manipulación por parte de las autoridades, es tratada con escepticismo por los analistas. En su lugar, ponen más atención a una variedad de indicadores que cuentan una historia diferente.

SECTOR INMOBILIARIO

Primero, el crecimiento nominal, al cual están más estrechamente vinculados los ingresos corporativos, saltó a 7.2 por ciento de un año a otro, respecto de 6 por ciento en el último trimestre de 2015. Segundo, el renacimiento del sector inmobiliario, la parte más importante de la economía, cobró fuerza: los precios de las casas nuevas aumentó en 3.1 por ciento en marzo respecto de un año antes, el crecimiento más rápido desde mediados de 2014. Tercero, la producción industrial se elevó en 6.8 por ciento de un año a otro en marzo, comparado con un débil promedio de 5.4 por ciento durante los dos meses anteriores.

  • El crecimiento económico de China está lejos de los dos dígitos que alguna vez parecía tan natural.

Todo esto está lejos del crecimiento de dos dígitos que alguna vez parecía tan natural en China, pero es, no obstante, asombroso, dada la perspectiva sombría de los inversionistas a principios de año. En ese momento, las preocupaciones se enfocaban en las crecientes salidas de capital, la depreciación del yuan y un declinante mercado de valores. Ahora, los tres están en mejor estado. Las reservas de divisas aumentaron en marzo, por primera vez en medio año. El yuan se ha elevado en casi 2 por ciento frente al dólar durante los últimos tres meses, y el CSI 300, un índice de acciones selectas chinas, ha ascendido en 7 por ciento desde fines de enero.

Sin embargo, cualquiera que cuente con un alza sostenida en la economía haría bien en examinar el patrón de los últimos años. Desde principios de 2012, el crecimiento chino ha estado tendiendo a la baja pese a una rápida secuencia de altibajos. La fuerza detrás de estas fluctuaciones es la política de apoyo intermitente del Gobierno.

Decididos a mantener a la economía creciendo en consonancia con sus metas del PIB anuales, los funcionarios han recurrido al estímulo fiscal y monetario cuando el crecimiento se ha tambaleado. Cautelosos de exagerar, sin embargo, han retrocedido de nuevo una vez que la economía repunta.

AUGE EN LOS CRÉDITOS

Eso podría parecer ser una hazaña de la planificación central tremendamente efectiva, pero, de manera inquietante, cada avance en el miniciclo ha requerido un empujón más fuerte. El repunte actual sigue a un auge en los créditos, así como a una serie de incentivos estratégicos que han avivado una gigantesca recuperación en los bienes raíces en las ciudades más grandes. El crédito nuevo total se elevó en 42 por ciento en el primer trimestre comparado con un año antes, el mayor aumento en tres años. Los precios de las casas nuevas en Shenzhen, una metrópolis en el sur, aumentaron en 62.5 por ciento de un año a otro en marzo, mientras que los de Shanghái subieron en 30.5 por ciento.

Cuando el crecimiento decaiga de nuevo, como muchos esperan que suceda posteriormente este año, el Gobierno tendrá menos espacio para impulsarlo sin elevar una ya gran carga de deuda.

Mientras tanto, los reguladores están tratando de deshacer algunos de los excesos. Han empezado a reprimir el apalancamiento en el mercado de bonos, uno de los canales principales para el nuevo financiamiento en los últimos meses. Funcionarios en las grandes ciudades también han dificultado que los especuladores compren casas.

Sin embargo, el apetito por las reformas más duras necesarias para revitalizar a la economía a largo plazo --desapalancar al sistema financiero, desintegrar monopolios estatales y eliminar la capacidad excesiva en la industria-- sigue siendo insuficiente.

Shen Jianguang, un economista de Mizuho Securities, predijo que el Gobierno se enfocará en las reformas que apoyen el crecimiento, como ofrecer más financiamiento para las empresas emergentes. Es renuente a buscar las reformas más difíciles por temor a socavar al crecimiento. Eso significa que es probable que la próxima declinación en el miniciclo, como el alza actual, llegue solo hasta cierto punto.

Interrogante

PROYECCIONES • Algunos factores están más allá del control de China. Un gran interrogante que se origina de esta recuperación es cómo eso influirá en la política monetaria en Estados Unidos. La Reserva Federal se ha refrenado de aumentar las tasas de interés después de un incremento inicial en diciembre, y la presidenta de la Fed, Janet Yellen, destacó los riesgos originados en China como una razón importante para la cautela.

Ahora que China se está desempeñando mejor, el camino hacia un segundo aumento de tasas en Estados Unidos debe estar más limpio. No obstante, eso podría llevar al aumento del dólar y a ejercer una renovada presión sobre el yuan, con lo cual se correría el riesgo de avivar las salidas de capital y, a su vez, a nuevas preocupaciones sobre la salud de la economía china.

Si todo esto suena un poco deprimente, uno debería al menos sentirse agradecido de que el miniciclo no incluya ninguna de las muertes y las carnicerías tan prominentes en “El romance de los tres reinos”.

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