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Si cualquier otro despegue fuera tan lento, usted no querría estar a bordo del cohete. En diciembre, la Reserva Federal elevó las tasas de interés de casi cero, donde habían estado desde 2008, a entre 0.25 por ciento y 0.5 por ciento. En ese momento, miembros del comité que establece las tasas dijeron que esperaban cuatro aumentos más en 2016.

Ya no. Poco después del despegue, los mercados accionarios, los cuales siempre dudaron de los planes de la Fed, se tambalearon por temor a que el decepcionante crecimiento en China arrastrara a la baja a la economía mundial. El S&P 500 perdió 11 por ciento entre principios del año y su punto mínimo a mediados de febrero. Los crecientes diferenciales -el interés excedente por encima del endeudamiento gubernamental- sobre los bonos corporativos, a menudo un signo de males económicos inminentes, causaron que algunos expertos predijeran una recesión.

Mientras tanto, las mediciones basadas en el mercado de las expectativas inflacionarias se desplomaron. En cierto punto en febrero, la brecha entre los rendimientos sobre los bonos protegidos ante la inflación y los de tipo regular implicó que la inflación promediaría solo 0.9 por ciento durante los próximos cinco años, la proyección más baja desde 2009.

Cambio de plan 

Poco sorprendentemente, la Fed mantuvo las tasas sin cambio en enero y marzo. La presidenta Janet Yellen puso en claro que la turbulencia mundial había forzado a un cambio de plan. La mayoría de los establecedores de tasas ahora pronostican solo dos aumentos de tasas en 2016, alineándose con lo que los mercados estaban pronosticando en diciembre. Sin embargo, los mercados, también, han ajustado sus expectativas a la baja. Hoy estiman que hay una posibilidad de uno en tres de que no haya más aumentos de tasas este año.

En el otoño pasado, la Fed indicó claramente que estaba preparándose para elevar las tasas. Su declaración después de la reunión que concluyó el 27 de abril no emitió esa señal. Tres cuartas partes de los economistas encuestados antes de la reunión por The Wall Street Journal esperaban un aumento de tasas en junio, en lo que es ahora la próxima reunión de la Fed. Después de la declaración moderada, seguramente postergarán esa fecha.

Es fácil ver por qué los economistas se confundieron. Los mercados se han sacudido en gran medida sus males de inicio de año. Los precios del petróleo se han recuperado. En una base ponderada al comercio, el dólar, que se había elevado en 6 por ciento entre principios de agosto y fines de enero, casi está de vuelta en donde empezó, conforme el dinero se ha apresurado a pasar de los activos denominados en dólares a las inversiones previamente rehuidas en otras partes.

Meta de empleo 

La Fed se está acercando a su meta de empleo pleno”. Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal.

Lo más importante es que el mercado laboral continúa en efervescencia. Las nóminas crecieron en 215,000 empleos en marzo, muy por encima del nivel de crecimiento del empleo necesario para reducir la inactividad de la economía. Incluso la tasa de participación de la fuerza laboral, que se había tambaleado, ahora se está recuperando. Yellen dijo recientemente que la Fed se “está acercando” a su meta de empleo pleno.

  • 11 por ciento perdió el S&P 500 entre principios del año y su punto mínimo a mediados de febrero.

 

La inflación, la otra meta de la Fed, también está aumentando. El índice preferido de inflación básica de la Fed, que incluye los volátiles precios de los alimentos y la energía, ha aumentado en 1.7 por ciento de un año a otro. La última vez que estuvo tan alto fue en julio de 2014, inmediatamente antes de que los precios del petróleo se desplomaran. La inflación general es menor, en solo 1 por ciento, pero la inflación básica es generalmente un mejor indicador de a dónde se encamina la tasa general. Como resultado, las llamadas “reglas de Taylor” para la política monetaria, que toman en cuenta el desempleo y la inflación, sugieren que el despegue está muy retrasado. Esto es cierto incluso cuando se les ajusta en las formas en que Yellen ha propuesto.

  • 215,000 empleos se crearon en marzo en Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué el retraso? El crecimiento débil es una explicación. Se esperaba que el crecimiento en el primer trimestre de 2016, que debe darse a conocer mientras este artículo va a las prensas, fuera deslucido, en menos del 1 por ciento anualizado. Como el mercado laboral está creando tantos empleos, el PIB se está estancando debido a los exiguos aumentos en la productividad. Hay poco que la Fed pueda hacer al respecto.

Según los estándares de la Fed, en suma, el argumento a favor de un aumento de tasas con base en la economía interna es fuerte. La nueva declaración también sonó menos preocupada por la economía mundial. La Fed quizá haya resultado muy moderada en lo que va del año, pero eso pudiera cambiar más pronto de lo que los mercados parecen pensar.

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