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Si usted cree que la economía de China está en problemas y que los consumidores chinos están aferrándose fuertemente a su yuan, una visita a una concesionaria de autos local podría hacerle cambiar su forma de pensar.

China ya ha superado a Estados Unidos para convertirse en el mercado automovilístico más grande del mundo. En marzo, las ventas de autos de pasajeros se elevaron de nuevo, en casi 10 por ciento de un año a otro. Los vehículos utilitarios deportivos, o SUV, los modelos más en boga y más brillantes en la Feria Automovilística de Pekín, que se celebra cada dos años, tuvieron incluso mejores resultados: las ventas aumentaron en 46 por ciento en marzo respecto a un año antes. Se pronostica que el mercado automovilístico seguirá creciendo vigorosamente durante el resto de esta década.

Los consumidores chinos están apresurándose a sacar la billetera en otras áreas también. En 2015, los ingresos de las taquillas cinematográficas de China se dispararon en casi 50 por ciento respecto a un año antes, a 6,800 millones de dólares. Los operadores de salas de cine, encabezados por Wanda Group, un ambicioso conglomerado local que recientemente compró Legendary Entertainment de Hollywood, han invertido dinero en la expansión. El número de pantallas en toda China ha estado aumentando en 36 por ciento al año desde 2011.

Los smartphones 

nes en China está alcanzando su clímax. Algunas compañías siguen prosperando: Huawei de China, un gigante de las telecomunicaciones, predice que los ingresos de su división de dispositivos de consumo aumentarán en alrededor de 50 por ciento este año. Sin embargo, Xiaomi, una firma de electrónica innovadora alguna vez considerada como la respuesta de China a Apple, está perdiendo impulso. El propio Apple anunció resultados más débiles el 26 de abril, con una declinación en los ingresos por ventas en China de 26 por ciento de un año a otro. Sin embargo, conforme madura el mercado para los dispositivos, el gasto de consumo se está dirigiendo a los servicios: el uso de datos ha crecido en tasas de tres dígitos desde 2012.

La marcha constante del comercio electrónico continúa. En 2010, las compras en línea representaron solo 3 por ciento del consumo privado total de China, pero ahora conforman más del 15 por ciento. Alibaba, que procesa más ventas en sus plataformas de comercio electrónico que eBay y Amazon combinadas, vio crecer los ingresos chinos anuales a 9,700 millones de dólares en 2015, un incremento de casi 40 por ciento comparado con un año antes. JD, su principal rival local, vio subir sus ingresos en casi 58 por ciento.

Compras en el extranjero 

Los chinos siguen gastando mucho en el extranjero. Sus compras internacionales libres de impuestos se dispararon 58 por ciento el año pasado, según un nuevo reporte de Global Blue, una gran operadora de tiendas libres de impuestos. En general, los turistas chinos gastaron 215,000 millones de dólares en viajes al extranjero el año pasado, un incremento del 53 por ciento respecto al año anterior. Ctrip, una gran firma de viajes en línea propiedad en parte de Baidu, un gigante chino de búsquedas en internet, vio aumentar sus ingresos en casi 50 por ciento el año pasado, a 1,600 millones de dólares.

Con el consumo en general ocurre lo mismo que con los autos, las pantallas y los viajes. Las ventas minoristas a todo lo ancho de la economía, ajustadas a la inflación, aumentaron en 9.6 por ciento durante el primer trimestre, comparado con el mismo periodo hace un año. El sector de los servicios, que atiende a las crecientes demandas de la clase media, ha estado elevándose en 8 por ciento al año en términos reales desde 2012. Los servicios conformaron 57 por ciento de la producción económica en el primer trimestre. El consumo de electricidad en los servicios se elevó en un 10 por ciento, pero se mantuvo sin cambio para la industria.

Productos de lujo 

No todos los mercados están tan animados como antes. Una economía que se enfría y una campaña oficial anticorrupción han afectado a los productos de lujo, cuyas ventas cayeron en 2 por ciento de un año a otro en 2015, a 17,400 millones de dólares.

A algunas compañías les está yendo bien. Rémy Cointreau, una marca de licores de lujo que ofrece botellas a prueba de manipulación en el continente, con etiquetas de “comunicación de campo cercano” que le dicen al smartphone de una persona si el licor ha sido diluido, vio aumentar sus ingresos mundiales en casi 10 por ciento en el último trimestre y atribuyó las “tendencias al alza a la China continental”.

Según Bernard Arnault, director ejecutivo de LVMH, un gigante del lujo: “Los analistas subestiman a la economía china … las bases son buenas. El gasto familiar sigue aumentando”.

¿El consumo puede seguir siendo resiliente, dados los problemas de la economía industrial china dominada por el Estado, que van desde la enorme capacidad excesiva hasta los niveles récord de deuda? Una fuente temporal de confort es el hecho de que el sector estatal quizá ahora se esté estabilizando, gracias a un enorme estímulo gubernamental avivado por la deuda.

Una mayor tranquilidad la da el hecho de que sería improbable que incluso una gran sacudida en la industria pesada descarrilara al consumo chino. Según una estimación, si 30 por ciento de la capacidad fuera eliminada en las industrias estatales más infladas de toda China, quizá tres millones de trabajadores perderían sus empleos durante los próximos tres años. Gracias en gran medida al sector privado, sin embargo, el país creó 64 millones de empleos entre 2011 y 2015, y más de 13 millones surgieron solo el año pasado.

El dinamismo del sector de consumo mayormente privado no proviene del estímulo, argumentó Andy Rothman de Matthews Asia, una firma de inversión, sino de un crecimiento de los ingresos más fuerte y una deuda familiar baja. La deuda familiar china se ubica en alrededor de 40 por ciento del PIB, aproximadamente la mitad del nivel visto en Estados Unidos. Los ingresos urbanos reales se elevaron en 5.8 por ciento en el primer trimestre.

Salarios administrativos 

Willis Towers Watson, una firma consultora, estima que los salarios administrativos son ahora significativamente más altos en China que en el sudeste de Asia. Eso aviva el optimismo. Un estudio reciente de McKinsey, otra consultoría, encontró que 55 por ciento de los consumidores en China confía en que sus ingresos aumentarán significativamente durante los próximos cinco años.

Muchas grandes compañías parecen dispuestas a pasar por alto las actuales nubes sobre la economía de China a la espera de días más brillantes. Pepsi abrió su primera planta manufacturera de Quaker Oats en la parte continental en octubre, y ha lanzado bebidas lácteas basadas en avena para atender a los gustos locales. Incluso espera lanzar smartphones con la marca Pepsi. McDonald’s quiere 1,250 nuevos locales en la China continental durante los próximos cinco años aparte de los 2,200 que ya opera.

La Walt Disney Co. se prepara para abrir Shanghai Disneyland en junio. El parque temático de 5,500 millones de dólares es su inversión más grande fuera de Florida. Inclinadas a experimentar esas novedades maravillosas como la pizza en forma de Mickey Mouse con pato pequinés como ingrediente, las familias chinas están arrebatándose ansiosamente los boletos vendidos anticipadamente en línea.

Starbucks planea añadir 500 locales este año en China, incluido uno en la entrada del nuevo parque de Disney. Howard Schultz, su director ejecutivo, predice que será “la tienda minorista de más altos ingresos brutos de Starbucks”.

La clase media

PODER• Compañías como Walt Disney o Starbucks están apostando al continuo ascenso de la rica clase media. Se espera que, para 2020, el número de familias que ganen más de 24,000 dólares al año se duplique a 100 millones, conformando 30 por ciento de todos los hogares urbanos.

También están apostando a la frivolidad de los jóvenes liberales al gastar. El consumo está aumentando en 14 por ciento al año entre los menores de 35 años, el doble del nivel de las austeras personas de más edad.

Sobre todo, sin embargo, están apostando a la ley de las cantidades grandes. Un estudio conjunto realizado por Boston Consulting Group, otra firma consultora, y Ali Research, la subsidiaria de investigación de Alibaba, predice que, aun cuando el crecimiento económico caiga a solo 5.5 por ciento por año, muy por debajo de la afirmación oficial de casi 7 por ciento anual actual, la economía de consumo de China crecerá durante los próximos cinco años en unos 2.3 billones de dólares.

Pese a las deficiencias en los pronósticos económicos, esa ganancia sería mayor que toda la economía de consumo en Gran Bretaña o Alemania actualmente.

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