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Los intereses de los fabricantes de cigarrillos y los reguladores rara vez se alinean. Hasta la fecha, la mayoría de las reglas han sido malas noticias para las grandes empresas tabacaleras. El cambio ocurrió el 5 de mayo, cuando la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció los nuevos requerimientos para los cigarrillos electrónicos.

La industria de los cigarrillos de vapor es pequeña —menos del 0.1 por ciento del mercado del tabaco—, pero está creciendo rápidamente. Las ventas mundiales aumentaron 11 veces en los cinco años concluidos en 2014, según Euromonitor, una compañía de datos. En Estados Unidos, las ventas han aumentado incluso más rápidamente.

Para algunos, eso plantea una perspectiva emocionante. Los cigarrillos electrónicos podrían ayudar a los fumadores a inhalar nicotina sin los elementos mortales que produce la quema del tabaco. El 28 de abril, el Real Colegio de Médicos de Gran Bretaña argumentó que los cigarrillos electrónicos podían ayudar a evitar muertes y enfermedades.

Sin embargo, los cigarrillos electrónicos no son totalmente inocuos. La nicotina parece interferir en el desarrollo de los cerebros adolescentes, por ejemplo. Algunos dispositivos de vapor emiten químicos peligrosos, incluido formaldehído. La evidencia sobre los amplios efectos de los cigarrillos electrónicos sigue siendo escasa. Los fumadores podrían renunciar a los cigarrillos tradicionales por los electrónicos, por ejemplo, pero los adolescentes podrían hacer lo opuesto.Reynolds American tiene la marca Vuse.

Este mes, las regulaciones en Estados Unidos y Europa fueron ajustadas, después de años de debate. Para ser efectivas, las normas deberían servir a tres objetivos: promover un estándar de calidad básico, empujar a los fumadores de tabaco a intentar el tipo electrónico y desalentar a los no fumadores, particularmente a los niños, de empezar con los cigarrillos electrónicos. Las nuevas reglas, sin embargo, hacen algo más bien diferente.

El 4 de mayo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea mantuvo un amplio conjunto de regulaciones sobre el tabaco. Los fabricantes de cigarrillos electrónicos deben, entre otras cosas, notificar a los reguladores antes de lanzar un producto nuevo, poner tope a los niveles de nicotina y advertir a los usuarios de la adicción a la nicotina. John Britton —del Real Colegio de Médicos— apoya el control de calidad, pero dijo que limitar la nicotina podría hacer a los cigarrillos electrónicos menos atractivos para los fumadores de tabaco.

La FDA va más lejos. Poco controversialmente, prohíbe la venta de cigarrillos electrónicos a niños. En 2011, sin embargo, 1.5 por ciento de los adolescentes había fumado un cigarrillo electrónico en los 30 días anteriores, mientras que en 2015 lo había hecho el 16 por ciento. Más incendiario, los cigarrillos electrónicos que no estaban en el mercado en 2007 —es decir, casi todos ellos— deben ser aprobados por la FDA como "adecuados para la protección de la salud pública. Los productos que sigan sin ser aprobados para el 8 de agosto de 2019, deberán ser retirados de los anaqueles de las tiendas.

La FDA "recomienda" que las compañías ofrezcan cierta información cuando presenten su solicitud de aprobación, como evidencia clínica de riesgos para la salud, investigación sobre qué sabores atraen a varios consumidores y detalles sobre la capacitación de los trabajadores que los producen. En total, la FDA estima que preparar una solicitud podría llevar unas 5,000 horas, aunque el promedio se estima está más cerca de las 1,700.

  • 1.5% de adolescentes en Estados Unidos había fumado en el último mes un cigarrillo electrónico.    

Según este estándar, la FDA podría ciertamente proteger a los estadounidenses de los peligros de los cigarrillos electrónicos, pero el dictamen también protege a las grandes empresas tabacaleras. Como será costoso llevar nuevos dispositivos al mercado, las reglas desalentarán las modificaciones del producto que pudieran llevar a los fumadores a dejar el tabaco a favor de los cigarrillos electrónicos. Las grandes tabacaleras también podrían ser las únicas con los recursos para presentar solicitudes.

Los fabricantes de cigarrillos han empezado a vender productos basados en el vapor. Reynolds American comercializa Vuse, por ejemplo, mientras que Nu Mark de Altria vende Mark Ten y Green Smoke. Sin embargo, los cigarrillos de combustión siguen representando la enorme mayoría de las ventas y utilidades de las grandes empresas tabacaleras, lo cual deja al mercado de cigarrillos de vapor en una posición difícil: los cigarrillos electrónicos quizá ayuden a los fumadores a abandonar el tabaco, pero el mercado de productos de vapor bien podría ser operado por las compañías dedicadas a vender tabaco.

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