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Dentro de un mes, el 23 de junio, Gran Bretaña votará sobre si abandonar o no la Unión Europea. Para muchos votantes, el día de la votación será un bendito alivio después de una campaña que habrá dominado las noticias durante cuatro meses. Eso sí, si votan por salirse, sufrirán muchos años de debate adicional sobre las negociaciones de salida.

Los mercados financieros han sido perplejos observadores de la campaña. La mayoría de los inversionistas, como la mayoría de los economistas, piensa que Gran Bretaña estaría peor fuera de la UE. Un reciente sondeo entre administradores de fondos globales realizado por Bank of America Merrill Lynch encontró que la llamada “Brexit”, o salida británica, era el mayor riesgo del mercado, por encima de una devaluación china; sin embargo, 71 por ciento de estos administradores pensaba que era improbable que los británicos votaran por abandonar la unión. Pese a lo muy reñido de la mayor parte de los sondeos de opinión, los mercados de apuestas han favorecido consistentemente un voto por “Quedarse”; las probabilidades de “Salirse” han bajado a 25 por ciento.

Si Gran Bretaña vota por abandonar la unión, la naturaleza de la subsecuente relación comercial con la UE será muy importante. Fitch, una agencia calificadora del crédito, dice que un acuerdo rápido que garantizara el libre comercio con la UE sería solo moderadamente negativo. Pero eso probablemente requeriría que Gran Bretaña aceptara el libre movimiento de trabajadores y una contribución al presupuesto de la UE; las cosas a las que los partidarios de la Brexit quieren ponerle fin. En el otro extremo, un escenario que involucrara negociaciones prolongadas y la independencia escocesa pondría a la calificación crediticia de Gran Bretaña bajo gran presión.

  • Los mercados internacionales vigilan de cerca cualquier decisión que tome el pueblo británico lo  mismo que la confianza de los inversio-nistas.

Así que es una decisión difícil para los inversionistas: un acontecimiento que piensan es improbable, pero que pudiera tener consecuencias nefastas. La libra esterlina probablemente sería la mayor víctima de una votación a favor de la Brexit; en realidad, recibió un golpe el día en que se anunció el referendo. Desde entonces, se ha recuperado frente al dólar, el cual ha descendido frente a la mayoría de las monedas conforme la Reserva Federal ha sonado menos dispuesta a aumentar más las tasas.

Pero la libra esterlina ha seguido debilitándose frente al euro durante la campaña.

El problema para los agentes cambiarios es que hay riesgos en ambas situaciones: Un voto a favor de quedarse en la UE probablemente haría subir a la libra, dificultando la vida a quienes habían apostado por la Brexit. Esta incertidumbre queda de manifiesto en el mercado de opciones, donde los operadores pueden protegerse contra las oscilaciones monetarias. La bonificación que deben pagar para asegurarse contra los bandazos de la libra (conocidos en la jerga como “volatilidad implicada”) ha aumentado significativamente.

Los administradores de fondos encuestados por Bank of America ya se muestran menos entusiasmados por las acciones británicas de lo que han estado durante más de siete años. Pero el impacto de la Brexit en las acciones individuales variará. Más de 78 por ciento de los ingresos de las compañías que conforman el índice Financial Times Stock Exchange 100 proviene de fuera de Gran Bretaña, según BlackRock, un grupo de administración de fondos. Esas compañías verán aumentar el valor de sus ingresos extranjeros si la libra esterlina declina. Pero las compañías en el índice FTSE 250 (grupos medianos) generan casi 60 por ciento de sus ingresos nacionalmente. Así que el desempeño del FTSE 250 se ha rezagado respecto del índice de gran capitalización en lo que va de este año.

El "Brexit" y los mercados

Riesgo. Superficialmente, podría parecer que los bonos del gobierno británico, los llamados “gilts”, deberían estar sufriendo previo a la votación. Los inversionistas internacionales que tienen gilts en sus carteras perderían si una votación a favor del Salirse condujera a una caída en la libra esterlina; se podría esperar que demandaran un rendimiento más alto para compensar ese riesgo. De hecho, el rendimiento sobre el bono de 10 años está cerca de su nivel del día en que la votación fue anunciada. En parte, eso es porque el mercado de bonos británico es parte de un mercado de bonos mundial, donde los rendimientos han seguido siendo bajos. Además, una votación a favor de la Brexit tendría un efecto adverso sobre la confianza y la actividad económica, así que probablemente le seguiría un recorte de tasas de interés del Banco de Inglaterra, o incluso una ampliación de su programa de compra de bonos (relajación cuantitativa).

Ambos acontecimientos serían buenos para los gilts, haciendo bajar los rendimientos, no subir.

La confianza de los inversionistas de que ganará el lado del Quedarse significa que la reacción de los mercados en el caso de una votación a favor del Salirse probablemente será dramática. Erik Nielsen, economista en jefe de UniCredit, un banco italiano, piensa que la libra podría caer entre 10 y 15 por ciento en términos ponderados al comercio. La noticia probablemente arrastraría también a la baja al euro frente al dólar, ya que estaría en duda la estabilidad a largo plazo de la UE. En realidad, incluso los gobernadores de la Reserva Federal han dicho que la votación británica afectaría a sus decisiones políticas, debido al impacto potencial en la confianza. Muchos dedos estarán cruzados la noche del 23 de junio.

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