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El 23 de mayo se dio a conocer que Argus Media, una compañía británica que reporta precios mundiales de materias primas, iba a ser vendida a una firma de inversión estadounidense por 1,400 millones de dólares, provocó una variedad de emociones.

Una fue sorpresa. "Los datos sobre los mercados petroleros ahora parecen valer más que el petróleo mismo", exclamó un ejecutivo de un mercado de materias primas.

Otra, en palabras de un empleado en S&P Global Platts, el principal rival de Argus, fue “celos”. La venta ha convertido en millonarios a algunos de los 750 redactores de Argus, de los cuales se dice que una cuarta parte posee acciones u opciones.

Origen 

Argus empezó en 1970 como un boletín que informaba los precios de productos petroleros en Holanda. General Atlantic, que está haciendo la compra a la familia de Jan Nasmyth, su difunto fundador, ha hecho la apuesta más agresiva hasta ahora en una industria que está consolidándose rápidamente. Sus líderes, Platts y Argus, están peleando por el dominio en la cobertura informativa de los precios de las referencias petroleras más ampliamente usadas, como Dated Brent y West Texas Intermediate, contra las cuales se fijan los precios de diferentes grados de petróleo con valor de miles de millones de dólares cada día.-Los datos sobre los mercados petroleros valen mucho-

Las referencias son usadas por compañías petroleras, países productores de petróleo, operadores de derivados y otros para decidir a qué nivel deberían determinar el precio de cientos de diferentes grados de petróleo. Sus proveedores ganan dinero vendiendo suscripciones a su información. Entre más prominente la referencia, más suscriptores genera.

Durante los últimos años, Platts ha establecido el ritmo en los mercados petroleros con su evaluación del Brent, con base en cuatro grados del crudo del mar del Norte, que se usa como referencia para los precios de la gasolina desde Europa hasta Asia. El WTI, que establece el precio de diferentes grados de petróleo comerciados en el continente americano, se evalúa en un centro sin litoral en Oklahoma y no tiene el mismo alcance mundial.

General Atlantic dice que su interés en Argus creció después de 2009, cuando grandes productores como Arabia Saudita empezaron a usar su índice de crudos ácidos en vez de un rival de Platts para fijar los precios de las importaciones hacia Estados Unidos, un indicio de que el liderazgo de Platts en el mercado no era invulnerable. En diciembre, Estados Unidos levantó una prohibición a las exportaciones de crudo, dando al WTI nueva vida. General 

Owain Johnson Atlantic espera que la evaluación física del WTI de Argus se convierta en un rival internacional del Brent. "El campo de batalla es mundial", dijo Adrian Binks, quien seguirá siendo el director ejecutivo de Argus después de más de 30 años de dirigir la compañía.

Asia es una manzana de la discordia adicional, porque los flujos comerciales han girado hacia el este. La largo tiempo establecida referencia Dubái de Platts, usada para fijar el precio del crudo del Medio Oriente destinado a Asia, ha sido fustigada en el último año por las agresivas operaciones comerciales de parte de dos grandes empresas petroleras chinas, Unipec y China Oil. Reliance de India también está fortaleciéndose, y hay una vigorosa nueva fuente de demanda de parte de las llamadas refinadoras "tetera", a las que recientemente se les permitió importar petróleo. Las grandes operadoras de petróleo como Royal Dutch Shell, largo tiempo acostumbradas a llevar la batuta sobre el crudo Brent, se han quejado de la excesiva influencia china en los precios en Asia. Platts dice que ha abordado el problema añadiendo crudos este año.

Piden regulación 

CAMBIOS. También hay llamados a una regulación más fuerte conforme se consolida la industria. "Hay una enorme tensión entre el valor económico de estas empresas —para sus accionistas y para la economía en general— y la falta de supervisión ofrecida por los gobiernos anfitriones", dijo Owain Johnson, director administrativo de la Bolsa Mercantil de Dubái (DME, por sus siglas en inglés).

Las compañías argumentan que son medios informativos que cubren a materias primas físicas y, por tanto, no deberían ser reguladas como los mercados de futuros tipo la Bolsa Mercantil de Chicago, donde se negocian los futuros del WTI, o la DME. Aunque sus referencias tienen enorme peso, son reunidas por periodistas que están sentados en salas de prensa, viendo pantallas y contactando a operadores por medio del teléfono y mensajes instantáneos. Dicen que se supervisan con base en los principios establecidos por la Organización Internacional de Comisiones de Valores en 2012.

Quizá les tranquilice parcialmente que General Atlantic, un inversionista en Airbnb y Uber, disruptores en los servicios de hotelería y taxis, respectivamente, comprenda la importancia de mantener a raya a los reguladores. Mientras tanto, ha creado una rara especie en Argus: al periodista rico y feliz.

"Hay una enorme tensión entre el valor económico de estas empresas —para sus accionistas y para la economía en general— y la falta de supervisión ofrecida por los gobiernos anfitriones". 

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