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Afuera del imponente edificio de la Reserva Federal en Washington, las cascadas de dos fuentes tomaban la forma de cálices. Dentro del edificio, la toma de decisiones de la Fed genera derrames igualmente prodigiosos, canalizando el flujo del capital alrededor del mundo. Las consecuencias, especialmente para las economías emergentes, pueden ser monumentales, pero rara vez son elegantes.

Hasta la semana pasada, muchas economías emergentes habían estado preparándose para un inminente aumento en la tasa de interés de referenciad de la Fed, quizá este mismo mes. Las tasas más altas atraerían más dinero a Estados Unidos procedente de mercados emergentes, debilitando sus monedas y elevando sus rendimientos sobre los bonos.

Incluso la expectativa de una contracción monetaria puede ser suficiente para causar problemas. En esas circunstancias, los bancos centrales lejos de la Fed a menudo se sienten obligados a elevar también las tasas, aun cuando las condiciones económicas internas no lo justifican por completo. En 2014, Arvind Subramanian, ahora asesor económico en jefe del gobierno de India, se quejó del “imperialismo del dólar”.

Prórroga

El 3 de junio, sin embargo, el emperador concedió una prórroga. Sorprendentemente, las malas cifras de empleos dadas a conocer ese día pusieron fin a todo lo que se decía de un aumento de tasas por parte de la Fed este mes. Los rendimientos de los bonos estadounidenses cayeron debidamente y el dólar se debilitó, mientras que los mercados emergentes se recuperaron. Las cifras ofrecieron una prueba útil de la influencia de la Fed. Normalmente, esto es difícil de medir, ya que las expectativas de un aumento de tasas no puede observarse directamente y tienden a evolucionar solo gradualmente, pero el giro el 3 de junio fue inusualmente marcado.

Los beneficiados 

¿Qué mercados emergentes se beneficiaron más? La lira turca y el real brasileño terminaron el 3 de junio más de 1.5 por ciento más fuertes que el día anterior, el rublo ruso ganó más de 2 por ciento y el rand sudafricano ascendió en más de 3 por ciento.

En contraste, el impacto fue sorprendentemente débil en el peso de México y la rupia de India. Ni hubo mucho efecto en la moneda de China, que no flota libremente, aunque ese país podría beneficiarse todavía de una más lenta salida de capital del país.

La clasificación de la sumisión de los mercados emergentes fue ampliamente similar para los rendimientos de los bonos gubernamentales. Los rendimientos cayeron en alrededor de 0.2 puntos porcentuales el 3 de junio en Brasil y Turquía. Se redujeron en alrededor de la mitad de eso en Rusia y Sudáfrica, así como en Tailandia, cuando sus mercados abrieron el 6 de junio. China de nuevo permaneció en un espléndido aislamiento.

India también permaneció extrañamente impasible. El jefe de su banco central, Raghuram Rajan, está entre los críticos más prominentes del poder monetario unilateral de la Fed, junto con su compatriota, Subramanian. Sin embargo, India, con base en este pequeño experimento, parece ahora inmune al mismo.

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