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Alma Huerta es modelo y andrógina. De cabello corto color rubio blanco, ha modelado como hombre y como mujer. Sus 1.70 metros de estatura y su peculiar estilo y apariencia la han convertido en una de las figuras más llamativas del modelaje nacional.

Biológicamente es mujer. Tiene 26 años. Cuando participó en Miss Nicaragua 2012 como una de las candidatas, la gente comentaba en las redes que no parecía mujer sino un hombre.Los días viernes solía vestirse como hombre.

Los rasgos corporales externos de una persona andrógina no tienen un género definido. Un día pueden parecer hombre y otro día mujer sin dejar la más mínima duda. Ser andróginas no es sinónimo de ser transgéneras.

La palabra andrógino proviene del griego andrógynos compuesto de andrós (varón) y de gyné (mujer). Hoy popularmente se designa el término a quien tiene características indefinidas, con rasgos de varón y mujer.

Huerta se descubrió sus cualidades andróginas durante la adolescencia. Recuerda que en esa etapa de su vida se sentía rara al ver a sus amigas cómo iban desarrollando y “yo me quedaba estancada, sin senos, toda masculina”.

La modelo comparte que cuando se cortó el cabello para entrar al concurso de Miss Nicaragua 2012, notó que sin maquillaje se veía demasiado masculina. Fue así como se dio cuenta que sus facciones no eran tan finas y que el cabello corto la hacía lucir bien.

Otro momento que le reafirmó su androginia fue al ver la temporada 14 del programa de televisión estadounidense America’s Next Top Model, una de las competencias  de modelaje más importantes de Norteamérica.

“Cuando entró una bella modelo de pelo corto (al programa de televisión) y Miss Jay (jurado del concurso) dijo: ‘mira ese precioso rostro masculino’. En ese momento supe que yo era como ella (la concursante) y me sentí bella, poderosa y afortunada porque parecer masculina no era un error, sino un regalo”, recuerda.

Es licenciada en Química y Farmacia. El año pasado trabajó para un laboratorio salvadoreño y sus compañeros siempre le criticaron su forma de vestir. Los viernes —días en los que no había reuniones con sus jefes— le gustaba llegar masculina y eso despertaba las críticas. Nunca se preocupó por explicar sus características y la androginia de su cuerpo.

Con una personalidad irreverente, Alma Huerta es contundente en decir “que las críticas me resbalan. No me importan. Si yo me siento bien con eso basta”.

“Al principio no me gustaba (verse masculina) porque a las mujeres nos gusta vernos y sentirnos femeninas. Pero luego me di cuenta que es cuestión de aceptación. Ser andrógina ahora lo considero como una belleza exótica. Como un regalo de Dios”, asegura  Huerta.

Huerta es modelo.Regalo al que le ha sacado provecho. Desde que se aceptó como andrógina, Alma Huerta ha modelado ropa para mujeres y hombres y ha posado para diferentes fotógrafos profesionales.

LO QUE SUCEDE

La genética externa de las personas andróginas les permite ese cambio repentino en dependencia de cómo se sienta, cómo la traten o qué quiera hacer. Este es el mundo de las personas andróginas. El genetista Gerardo Mejía reconoce que son casos muy aislados.

La Real Academia Española (RAE) define la palabra andrógino como “dicho de una persona de rasgos externos que no se corresponden definidamente con los propios de su sexo”.

Los andróginos no siempre están relacionados con los hermafroditas,  ya que según el diccionario de la Real Academia Española, el hermafrodita es “una persona que tiene testículos y ovarios”.

La ambigüedad y la indefinición sexual de las personas andróginas hoy en día se ha vuelto una tendencia hasta en el mundo de la moda.

SÍNDROMES

El especialista en genética Gerardo Mejía explica que existe lo que se denomina como Síndrome de Insensibilidad Androgénica (SIA), el que está presente en personas que genéticamente tienen cromosomas XY, es decir en varones, pero por anomalías genéticas es resistente a los andrógenos, por lo que desde ese periodo gestacional no se lleva a cabo la virilización de manera convencional. Como resultado —explica el genetista— el individuo presenta algunas o todas las características físicas de una mujer, a pesar de tener la composición genética de un hombre.

Dependiendo de la afectación, se divide en tres grupos: Síndrome de Insensibilidad a los Andrógenos (SIA) completo, SIA parcial o incompleto y SIA leve, explica el genetista.

El SIA completo impide el desarrollo del pene y otros órganos masculinos, con lo cual el individuo nace con apariencia femenina. En las otras variantes el grado de ambigüedad sexual varía ampliamente de un individuo a otro, se pueden presentar características masculinas y se asocia con el desarrollo de mamas en los hombres (ginecomastia), incapacidad de uno o ambos testículos para descender al escroto después del nacimiento (criptorquidia) e hipospadias (abertura de la uretra fuera de la punta del pene).

  • La ambigüedad y la indefinición sexual de las personas andróginas hoy en día se ha vuelto una tendencia hasta en el mundo de la moda.

En el caso de las mujeres se produce la hiperplasia suprarrenal congénita, agrega Mejía. Consiste en que el cuerpo produce más andrógenos, un tipo de hormona sexual masculina. Esto ocasiona la aparición temprana (o inapropiada) de características masculinas.

ANDROGINIA Y SEXUALIDAD

Ser andrógino puede ser interpretado como sinónimo de homosexual. La ambigüedad corporal y la vida pública dual (femenina y masculina) causan dudas sobre las preferencias sexuales de las personas andróginas, comenta Alma Huerta.

“Hay muchas andróginas y andróginos que somos heterosexuales. Una mujer transgénero la gente siempre la detecta rápido, en cambio un andrógino no da lugar a dudas”, explica.
Alma Huerta sale como hombre a la calle por lo menos cuatro veces al mes. Cuando va al cine o a pasear un fin de semana con sus amigas en el Puerto Salvador Allende, o simplemente por vivir un día como un hombre. Depende de su estado de ánimo, dice. En sus redes sociales tiene fotos como hombre.

La androginia juega con el enigma de la identidad sexual. Rompe con la diferenciación de identidad de género y abre la discusión sobre un posible género alternativo” o un “tercer sexo”.

COTO CORTESÍADe acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta condición afecta al 1% de la población mundial.

En Nicaragua no existe ninguna organización que aborde la androginia. Sí existen en el caso de los gais, lesbianas, transexuales y bisexuales, conocida como comunidad LGBTI.

A Alma Huerta le gustaría que existiera una organización de personas andróginas para que se visibilice el tema y haya mayor aceptación y apertura a estas personas.

Por eso llama a quienes tengan cualidades similares a las suyas a descubrirse, aceptarse y unirse para luchar por la comprensión social de su condición.

“ME ENCANTA SER ASÍ”

Jorge Martínez, de Masaya, tiene 24 años y estudia en una universidad capitalina a la que acude como hombre. Nunca vestido de mujer. Descubrió androginia cuando tenía 19 y de entrada dice que “no me gustaba que la gente me diga que tengo un cuerpo raro, luego me descubrí, investigué mucho sobre mi condición andrógina en Internet y ahora me gusta ser así”. Tiene brazos y piernas delgadas, casi sin bellos. Su cara y labios lucen femeninos sin necesidad de maquillaje, sin embargo, su nariz, manos y gestos lucen más como las de un hombre. Como a la mayoría de los andróginos, a Jorge Martínez lo persigue el misterio en torno a su orientación sexual.

En este caso Jorge es andrógino y es gay, pero asegura que su orientación sexual no surgió debido a su androginia. “Yo ya me sentí gay antes de saber que era andrógino”.

Describe su cuerpo como lo más preciado que posee. Sueña con llegar a modelar como mujer fuera del país, y aprende inglés y francés a través de cursos en línea. “Vivimos en un tiempo que lo que hay que hacer es disfrutarse y gozar de la belleza que uno posee independientemente de cómo sea, masculina o femenina. Al fin y al cabo solo es belleza.

"Me encanta ser así. Me encanta cuando la gente se confunde conmigo, es una oportunidad para que abran su mente”, explica Jorge.

Sale como mujer a la calle por lo menos siete veces por mes. Tiene novio y conoce su cualidad andrógina. Lo acepta tal cual es. “Él sabe quién soy y cómo soy y me ama así”, dice.

Cuando sale a la calle como mujer lo hace la mayor parte del tiempo de la mano de su novio y cuando le preguntan cómo se llama, da su nombre masculino. No tiene nombre femenino. “Yo me acepto y vivo como soy”, asegura Martínez.

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