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Sus defensores argumentan que la táctica daría a la economía mundial un impulso muy necesario, mientras que sus detractores lo ven como un paso más en el camino hacia la irresponsabilidad fiscal y la hiperinflación.

Un artículo de Toby Nangle de Columbia Threadneedle, un grupo de administración de fondos, argumenta que el dinero helicóptero no es un salto tan radical como se podría pensar.

El dinero se crea en dos formas. Por mucho, la proporción más grande es generada por el sector bancario, cuando presta a los consumidores o las empresas. El banco crea un depósito a nombre del deudor, el cual luego puede ser gastado. Nangle se refiere a esto como “dinero interno”. El otro tipo, al cual llama “dinero externo”, es el que crean el gobierno y el banco central, incluyendo los billetes y monedas que todo mundo porta.

La percepción de Nangle involucra ver al dinero externo de manera diferente.

Esterilización

En la opinión convencional, el gobierno recolecta los impuestos del sector privado y usa las utilidades para financiar su gasto, cubre cualquier faltante pidiendo prestado en los mercados de bonos. En vez de ello, sugiere Nangle, hay que ver el proceso a través de un lente monetario. El gobierno crea dinero para pagar sus cuentas: salarios del sector público, equipo de defensa, etc. Hacer esto sin límite socavaría rápidamente la confianza en su moneda, así que los gobiernos compensan esta expansión monetaria por medio de la “esterilización”, tomar dinero del sistema a través de impuestos o emisión de deuda.

Ahora piense en una relajación cuantitativa (RC), la creación de dinero nuevo para comprar bonos gubernamentales. De hecho esto deshace, o revierte el proceso de esterilización. La intención era evitar una restricción monetaria excesiva. En Gran Bretaña, el crédito bancario, alias el dinero interno, se estaba reduciendo después de la crisis financiera pero, gracias a la RC, el Banco de Inglaterra compensó parcialmente esto, creando dinero externo.

Además, la RC de hecho reduce la deuda del gobierno en manos del sector privado, al menos en tanto los bancos centrales se aferren a los bonos de sus propios gobiernos y remitan los pagos de intereses de vuelta a la tesorería en cuestión. En términos contables, una parte del gobierno adeuda dinero a otra parte. Sobre una base neta, la proporción de deuda gubernamental en relación con el PIB en Japón ha estado cayendo, no aumentando.

La única diferencia entre la situación actual y el uso del dinero helicóptero es que, en teoría, los bancos centrales planean deshacer sus compras de bonos a largo plazo. Los bonos gubernamentales eventualmente terminan de nuevo en el sector privado. O el banco central venderá los bonos en el mercado o no reinvertirá cuando los bonos venzan. 

Sin embargo, han pasado casi ocho años desde la quiebra de Lehman Brothers, y ningún banco central ha empezado a dar marcha atrás a la RC. Bajo estas circunstancias, ¿el uso del dinero helicóptero sería tanto un giro en la política?

¿Qué tan efectivo es?

FONDOS. El argumento de Nangle es ingenioso pero plantea dudas. Si el dinero helicóptero es tan similar a la RC, ¿realmente sería efectivo? Después de todo, pese a varias rondas de RC, las economías desarrolladas no han vuelto a conseguir sus tasas de crecimiento previas a la crisis.

La diferencia sustancial, argumentan los entusiastas, es que la expansión de la oferta de dinero sería públicamente permanente, y por tanto, tendría un efecto más estimulador.

Esa diferencia bien podría causar que el dinero helicóptero sea visto bajo una luz diferente por los mercados. La idea de financiar el gasto gubernamental imprimiendo dinero es vista con horror por muchos inversionistas de bonos, porque es una droga a la cual los gobiernos rápidamente se volverían adictos. ¿Por qué molestarse con la impopularidad de elevar impuestos o la necesidad de apaciguar a los mercados de bonos cuando un banco central amigable puede financiar todas las promesas de gasto que uno haya hecho? El primer gobierno en intentarlo podría ver una considerable presión a la baja sobre su divisa. La depreciación moderada sería bienvenida, pero un rápido desplome, no.

Al final, Nangle se manifiesta contra el dinero helicóptero, porque sería más difícil de revertir que la RC. En vez de vender bonos gubernamentales al mercado, el banco central tendría que elevar las tasas de interés a corto plazo, quizá en gran cantidad, ya que esta probablemente sería su herramienta principal. El impacto sobre las compañías pequeñas y los tenedores de hipotecas podría ser devastador.

Sin embargo, el debate no va a desaparecer. Con tasas a corto y largo plazo cercanas a niveles históricamente bajos, no hay mucho que los bancos centrales puedan hacer en el frente de las tasas si se necesita más estímulo monetario. Espere ver abundantes argumentos sofisticados a favor del dinero helicóptero para aquietar las dudas de los mercados.

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