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Después de una década de estancamiento, las compañías del continente han sufrido una declinación alarmante en su influencia mundial. El deslizamiento de Europa en las clasificaciones corporativas ha sido brutal, aun antes de que el mercado se sacudiera tras el brexit. De las 50 compañías más valiosas en el mundo, solo 7 son europeas, comparado con 17 en 2006. No menos de 31 son estadounidenses, y ocho son chinas. Ha pasado el momento en que los directores ejecutivos, inversionistas y gobiernos de Europa pusieran atención.

A principios del siglo, parecía natural que las compañías europeas compitieran a la par de las estadounidenses, dividiéndose el mundo entre ellas, especialmente dado que las multinacionales de Japón alguna vez agresivas estaban en retirada. En los años siguientes, el peso de Europa aumentó, en relación con el de Estados Unidos, medido según las utilidades y el valor de las compañías cotizadas públicamente. Alcanzó su nivel máximo antes de la crisis financiera.

Cómo han cambiado las cosas. Las siete compañías europeas que se cuelan en la lista de las principales a menudo son rarezas: tres son suizas, sugiriendo que realmente hay algo especial en el aire montañés y el rösti, y otra es Anheuser-Busch Inbev, una compañía cervecera operada por brasileños que resulta que seleccionaron a Bélgica para su principal cotización de acciones. Los tradicionales pesos pesados del continente se han vuelto empresas medianas. En Gran Bretaña, BP, HSBC, Vodafone y Glaxo Smith Kline se han deslizado a la parte media de las clasificaciones mundiales en sus respectivas industrias. También sus equivalentes de Francia: Total, BNP Paribas, Orange y Sanofi-Aventis.

Un compañía europea ocupa el sitio superior en solo uno de 24 sectores mundiales: Nestlé en alimentos. Las líderes europeas típicamente son mucho más pequeñas que sus rivales al otro lado del Atlántico. El valor de mercado de Unilever es de tres quintas partes el de Procter & Gamble; Airbus está más o menos a la mitad de Boeing y Siemens es de un tercio del tamaño de General Electric. El valor de mercado de Detusche Bank es de una décima parte del de JP Morgan Chase. Wal-Mart es 10 veces más grande que Tesco o Carrefour, dos de las cadenas de supermercados más grandes de Europa.

Europa y Estados Unidos tienen economías de tamaño similar, pero el valor de mercado agregado de las 500 empresas europeas principales es de la mitad del de las 500 compañías estadounidenses principales. Las utilidades agregadas son entre 50 y 65 por ciento más pequeñas, dependiendo de la medición usada. De estas compañías, la empresa estadounidense media tiene un valor de 18,000 millones de dólares, con ingresos netos de 746 millones de dólares en el último año. La empresa europea media tiene un valor de 8,000 millones de dólares e ingresos de solo 440 millones de dólares. -Europa no ha creado una empresa como Google-

No se suponía que resultara así. En los años 80, la Europa corporativa se veía frenada por una mezcolanza de fronteras nacionales, la mano pesada del Estado y las tenencias accionarias cruzadas con bancos y compañías aseguradoras. A partir de fines de los 80, surgieron nuevas ideas para revitalizar a las empresas europeas. Hubo una tendencia hacia la privatización de las industrias y a hacerlas responder ante los inversionistas. Hubo un impulso para crear compañías paneuropeas que compitieran en todo el mercado único de la UE usando, en la mayoría de los países, una moneda única. Hubo una campaña para globalizar a las compañías europeas, explotando los lazos históricos de sus países en todo el mundo.

Estas ideas tuvieron un efecto épico en los 90 y la década del 2000. Hubo acuerdos intraeuropeos destinados a ganar fuerza que crearon a Glaxo Smith Kline, Sanofi-Aventis, Total Fina Elf y Air France-KLM. Otros acuerdos pretendían tener alcance mundial: En España, Telefónica, Santander, Repsol y BBVA hicieron enormes inversiones en Latinoamérica, con la intención de crear un segundo mercado “local”. Algunas empresas fueron de compras a Norteamérica: BP compró Amoco, Vivendi adquirió Seagram y Unilever se hizo de Best Foods.

Europa incluso dio una pelea respetable a Silicon Valley. A fines de la década del 2000, el Viejo Continente fue dominante en tecnologías móviles, muchas de las cuales habían sido inventadas ahí. Nokia, Ericsson y Alcatel estaban entre las compañías más valiosas del mundo. 

Las causas

¿Qué salió mal? El lento crecimiento en Europa no ha ayudado y un dólar fuerte ha hecho a las operaciones nacionales de las compañías estadounidenses más valiosas. Sin embargo, otros cuatro factores también explican el deslizamiento.

-Nestle, una de las pocas compañías europeas que se mantiene en la cima-Primero, Europa eligió a las empresas equivocadas. Se enfocó en industrias viejas como las materias primas y el acero, y en la banca, en la cual las nuevas reglas han causado una depresión en el crédito transfronterizo. Europa ha retrocedido en tecnología, al no crear ninguna compañía de la escala de Facebook o Google. A principios de la década del 2000, sus empresas titulares en tecnología y telecomunicaciones resultaron ser malas para reinventarse, aun cuando sus contemporáneas estadounidenses, incluidas Cisco y Microsoft, aprendían cómo evolucionar.

La segunda explicación es que Europa se enfocó en partes del mundo equivocadas. Las compañías del continente están inclinadas hacia los mercados emergentes, que generan 31 por ciento de sus ingresos, según el banco Morgan Stanley. Para las compañías estadounidenses, la cifra es del 17 por ciento. Conforme el mundo en desarrollo se ha desacelerado, también ha afectado desproporcionadamente a Europa, desde los bancos hasta las destiladoras de coñac y los fabricantes de bolsos de lujo.

Tercero, Europa dejó de hacer acuerdos aun cuando el resto del mundo seguía consolidándose. La participación de acuerdos mundiales por parte de compradores europeos cayó de un tercio antes de la crisis financiera a una quinta parte después de ella. Mientras tanto, las empresas estadounidenses han seguido fortaleciéndose internamente, buscando dominar su enorme mercado nacional.

Bajo rendimiento 

DIFERENCIAS. Por último, la actitud menos agresiva de los gerentes europeos hacia el valor del accionista quizá represente la diferencia en los valores de mercado entre Europa y Estados Unidos. Las empresas europeas generan un rendimiento más bajo sobre el capital y regresan menos efectivo a los accionistas a través de dividendos y recompras. Eso podría explicar por qué, por cada dólar de utilidades esperadas y de capital invertido, a las compañías europeas se les conceda una valuación menor. Una respuesta a todo esto es que el mero tamaño no es lo mismo que el peso global. Varias de las compañías más valiosas de Estados Unidos, incluidas AT&T y Berkshire Hathaway, son en gran medida nacionales. Muchas otras son enormes como resultado de sus negocios en casa, pero son débiles en el extranjero. P&G quizá sea mucho más grande que Unilever, pero sus operaciones en mercados emergentes son más pequeñas que las de su rival angloholandés. Las firmas de ingeniería medianas de Alemania dominan las categorías de productos especializados sin tener capitalizaciones de mercado multimillonarias en dólares.

Aun así, la escala menguante de la Europa corporativa sigue siendo motivo de preocupación. La inversión en investigación y desarrollo tiende a ser hecha desproporcionadamente por las compañías multinacionales. De las 50 empresas que más gastan en investigación y desarrollo en el mundo, solo 13 son europeas, en comparación con 19 en 2006, mientras que 26 son estadounidenses.

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